Mientras preparan un final obligatorio ante Boca, futbolistas de Racing buscan otro título: el secundario

Racing tiene por delante un final obligatorio ante Boca, por los cuartos de la Copa Argentina. Seguir en el certamen que nuclea a los equipos de todas las categorías es sustancial para la Academia, que en caso de desaprobar frente al Xeneize deberá recursar en 2027 con cambios en geografía. En su mapa, por primera vez desde 2014, el club que preside Diego Milito se ocuparía solamente de los límites de Argentina: está latente el riesgo de no jugar copas internacionales y, por ende, dejar de recorrer Sudamérica.En una temporada en la que las cuentas no le cierran, ya que la matemática expone las deficiencias del equipo y la cantidad de exámenes en los que no estuvo a la altura, torcer el rumbo de la historia es menester si Racing desea sostener las felices correlatividades de los últimos tiempos: logró títulos en 2022 (Trofeo de Campeones), 2023 (Supercopa Internacional), 2024 (Copa Sudamericana) y 2025 (Recopa). En esa sintonía, también tuvo asistencia perfecta a certámenes de la Conmebol desde 2015 hasta este año.Juan Pablo Vojvoda, el técnico cuyo ciclo también quedaría sujeto a lo que ocurra en el clásico con Boca, este domingo, a las 17, en el Gigante de Arroyito, estudia en la previa cada movimiento de los propios y de los rivales. El entrenador de la Academia, además, sabe lo que es desvelarse por leer apuntes para desarrollar una carrera extrafutbolística: cursó medicina en la Universidad Nacional de Rosario, donde estuvo muy cerca de recibirse de médico. La posibilidad de dirigir a Defensa y Justicia fue la que lo hizo volver a las canchas y dejar el estetoscopio a un lado. View this post on Instagram Otros jugadores, en cambio, abandonan los estudios antes de finalizar la secundaria. El deseo de progresar en la cancha, en paralelo con mayores exigencias en los entrenamientos y un foco puesto por completo a ese objetivo, en tantísimos casos –en distintas décadas- relegó a los estudios a un segundo plano. A sabiendas de esa realidad, durante el Día del Estudiante, Racing anunció que ocho de sus futbolistas retomarían el secundario.Valentín Carboni, Ulises Ortegoza, Alejandro Tello, Santino Aguirre; Melina Moreno, Luciana Pérez, Carolina Sailer y Rocío Vázquez, los cuatro jugadores y jugadoras en cuestión, aceptaron la propuesta de no dejar inconclusa una etapa que puede abrirles otras puertas: además de sentirse reconfortados por cerrar un ciclo, es la chance de estudiar otras carreras más adelante.Para Carboni, quien llegó a inicios del año como refuerzo estelar y sufrió una rotura de ligamentos que lo obligó a un extenso parate (regresaría a la acción en noviembre), esa dolorosa lesión conllevó una posibilidad en la que no había pensado: “Con esta lesión, intenté aprovechar el tiempo para empezar a estudiar y terminar el colegio, era una cuenta pendiente. Cuando me fui a Inter, debuté muy chico en Primera, empecé a entrenar, viajar y concentrar cada tres días, y ahí me costó ir a la escuela y por eso abandoné”.El Bebote, apodo que le pusieron en Racing desde el primer día que llegó al plantel a este delantero de 1,85 metros y 21 años, no cuenta con otro seudónimo en el aula, ya que tanto él como sus compañeros y compañeras de aventuras estudiantiles cursan a distancia. “Gracias a Racing y a Futbolistas Argentinos Agremiados, que me dieron la posibilidad de terminarlo de manera virtual, voy a poder tener el título”, contó –en diálogo con Radio La Red- el surgido de las inferiores de Lanús, quien agregó que volver a estudiar le sirvió para lidiar con una larga recuperación: “Esta segunda lesión (se había roto los ligamentos en 2024, en Olympique Marsella) traté de verla desde el lado positivo. Aprovecho a estudiar mientras me preparo para volver mejor”.Al igual que Carboni, el resto de futbolistas que optó por cursar la secundaria afronta hasta cuatro materias por trimestre. Por cada contenido, deben entregar un trabajo práctico por semana. “Para nosotros, la educación es sumamente importante. Queremos concientizar a nuestros jugadores, y sobre todo a los juveniles, sobre lo importante que tiene completar los estudios”, sentencia Sebastián Saja, director deportivo de la Academia, ante la consulta de LA NACION sobre este tema.El exarquero de 47 años, quien sostiene que “el objetivo es que ninguno de los chicos del club abandone la escuela”, más allá del presente que atraviese cada uno en sus respectivas categorías de Juveniles. En sintonía con la iniciativa anunciada por Racing, Saja refiere a su propia experiencia: “Terminé a los 34 años, perdí el tiempo y así se lo digo a los chicos. Ahora estamos logrando una conciencia que yo no tuve cuando era adolescente y abandoné la escuela al firmar mi primer contrato. Si hubiera querido hacer una carrera, no hubiera podido empezar porque me faltaba la secundaria”.Premios e incentivosUna de las decisiones que tomó la Academia, según le confirmó Saja a LA NACION, es que tanto los futbolistas surgidos de la cantera que completen sus estudios en tiempo y forma, como los que hayan retomado la secundaria y la completen exitosamente, recibirán un reconocimiento: “Así como hay premios o incentivos personales por objetivos –como goles o partidos jugados-. a aquellos jugadores que completen el secundario se les dará un bonus. Es una manera de incentivar a que terminen”. Alejandro Tello, uno de los formados en el predio Tita Mattiussi que durante este semestre llegó a Primera con 18 años, cuenta “con un bonus” en su nuevo contrato en caso de terminar la escuela. “Es una cifra que en sí resulta más simbólica, es la importancia de que el proceso de formación no sólo tenga que ver con jugar al fútbol”, coincidieron desde la directiva de Racing en diálogo con este medio respecto a la medida. Además de Tello, los juveniles Ezequiel Pérez y Gonzalo Leiva también firmaron esa cláusula en sus vínculos.Para Carolina Sailer, una de las arqueras del plantel femenino de Primera, “si está la posibilidad de estudiar, nunca es tarde”. La guardameta de 30 años dijo –en el sitio oficial del club- que debía tomar esta chance: “Siempre quise estudiar y terminar, pero no quería dejar el deporte y tenía que trabajar, por lo que no terminé la secundaria. La chance de estudiar es dejarnos algo para nuestro futuro”.En el plantel femenino, que este año se consagró por primera vez en la máxima categoría, hay también títulos que trascienden la secundaria: la defensora Eugenia Nardone y la mediocampista Sindy Ramírez se recibieron de entrenadoras en la escuela César Luis Menotti, con la que la Academia tiene un acuerdo para becas desde hace más de un lustro. Nardone, además, cursa junto con la defensora Florencia Núñez la licenciatura en Actividad Física y Deporte, en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), ubicada muy cerca del Cilindro.José Pablo Burtovoy, ex arquero de extensa trayectoria (jugó durante 20 años) que se destacó en Colón, tampoco había terminado la escuela durante su juventud. Antes de colgar los botines (y los guantes), se decidió a rendir una materia pendiente, finalizó los estudios y, además, se transformó en un promotor de formarse más allá de la pelota: hoy es director de Educación de Futbolistas Argentinos Agremiados.“Abordamos el concepto de educación desde varios lugares. Primero, desde el juego: la industria, a nivel mundial, está entendiendo que para desarrollar mejores deportistas lo mejor es el desarrollo intelectual”, analiza el exarquero, quien en diálogo con LA NACION destaca un cambio de paradigma: “El concepto educación con el juego lo enfocamos con la misma importancia que la técnica, el físico, la táctica, la alimentación: el entrenamiento; el desarrollo del intelecto también es trascendental para que el atleta busque su mejor versión”.En 2026, según datos oficiales de Futbolistas Agremiados, hay 702 alumnos adultos activos, de los cuales 404 son nuevos. El año pasado, los alumnos activos habían alcanzado los 480. En total, en la temporada anterior, habían rendido un total de 2400 exámenes bajo la modalidad a distancia.“Estudiar es lo mejor para nuestro futuro”, subrayó Santino Aguirre, el pibe de 19 años que este año hizo gol que coronó a la Reserva albiceleste después de 63 años de espera. El mediocampista, quien además en este semestre debutó en Primera, es uno de los ocho profesionales que se entrena en la cancha y, también, para ir por otro título: el del secundario.

Fuente: La Nación Deportes