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Furor por Lizzie Borden: las principales diferencias entre la historia real y la serie Monster de Netflix
La cuarta temporada de la serie Monster, centrada en la figura de Lizzie Borden, genera un debate intenso entre los seguidores del crimen real. La producción de Netflix, a cargo de Ian Brennan y Ryan Murphy, toma caminos distintos a la realidad histórica con el objetivo de construir un relato dramático. La protagonista, absuelta judicialmente en 1892 por el asesinato de su padre Andrew y su madrastra Abby en Fall River, Massachusetts, aparece en la pantalla como una asesina a sangre fría. Esta elección narrativa choca con el veredicto real de aquel juicio histórico.El creador Ian Brennan admitió en diálogo con The Hollywood Reporter que el guion de Monstruo: La historia de Lizzie Borden incluye licencias artísticas necesarias para completar vacíos. Brennan afirmó al respecto: “Investigas todo lo que puedes y luego piensas qué opinás de esto; yo pienso que sin duda lo hizo, claro que sí”. Esta convicción personal del autor define el tono de la serie, que omite cualquier debate sobre la culpabilidad de Borden, a pesar de que el caso original permanece como un misterio sin resolver ante la justicia.La relación de Lizzie con la empleada doméstica Bridget Sullivan constituye uno de los cambios más criticados. Según la serie, ambas mantienen un vínculo amoroso y planean los crímenes juntas. Las fuentes históricas aclaran que no existen pruebas sobre este romance. De hecho, las mujeres llevaban una relación distante e incluso Lizzie se refería a ella como “Maggie” de forma errónea, lo cual refleja una falta de cercanía. Tras el juicio, Bridget abandonó la casa y siguió un camino distinto, sin mantener la complicidad criminal que sugiere la ficción.Otro punto de discordia es el retrato de los padres de Lizzie: la serie presenta a Andrew y Abby como villanos abusivos. No obstante, la historiadora Kathryn Allamong Jacob destacó en American Heritage que, aunque Andrew poseía una naturaleza tacaña, colmaba a su hija con regalos caros, como un viaje por Europa. Tampoco hay registro alguno sobre abusos físicos sistemáticos dentro del hogar. La serie también exagera el negocio de ataúdes de Andrew, al sugerir que él mutilaba cadáveres para ajustar los cuerpos a sus productos, un dato que carece de respaldo documental según el Museo y Biblioteca Virtual Lizzie Borden.La cronología sufrió alteraciones significativas para intensificar el dramatismo, donde el personaje de la actriz Nance O’Neil, quien guía a Lizzie en el mundo del teatro en la serie, conoció a la protagonista recién una década después de los asesinatos. Brennan justificó esta decisión en el portal oficial de Netflix al señalar que los juicios reales resultan áridos y la inclusión de este personaje aportaba vida a la trama. Asimismo, la muerte de Bertha Manchester aparece en la serie como un asesinato cometido por Lizzie y Bridget. La realidad histórica indica que en realidad murió diez meses después de los Borden, a manos de un hombre llamado José Correa de Mello.La inclusión de la asesina en serie Aileen Wuornos sorprendió a muchos espectadores, ya que la serie crea un paralelismo entre ambas mujeres para reflexionar sobre la ira femenina, pero esta conexión no existió en la vida real. Según la revista People, Brennan incorporó a Wuornos para profundizar en cómo la sociedad trata a las figuras femeninas violentas. Finalmente, la famosa escena del vómito por ostras en mal estado es una ficción, aunque la familia Borden padeció efectivamente un malestar estomacal previo al crimen, pero debido a un caldo de cordero en mal estado durante una ola de calor, según los registros de la Casa Histórica de Lizzie Borden.Tráiler de Monstruo: La historia de Lizzie Borden
Fuente: La Nación