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Dos motochorros asaltaron y golpearon a un grupo de jóvenes con discapacidad en La Matanza
La inseguridad continúa azotando con fuerza al partido bonaerense de La Matanza. El martes por la tarde se registró un nuevo episodio: cuatro jóvenes con discapacidad intelectual fueron víctimas de robo cuando regresaban a sus casas tras asistir a un centro educativo. Uno de ellos recibió un fuerte golpe en la cabeza y temió por su vida. “¡Me voy a morir!“, le gritó a sus compañeros. La secuencia quedó grabada por una cámara de seguridad.El episodio ocurrió sobre la calle Doctor José Equiza al 4500, en la localidad de González Catán, a solo unas cuadras del Centro de Formación Integral (CFI) Santa Inés. Se trata de un instituto especializado en educación para personas con discapacidad que se desarrolla bajo la órbita de la Obra del Padre Mario, confirmaron autoridades de la escuela en diálogo con LA NACION.“Son cuatro los chicos que sufrieron el robo el martes por la tarde. Pasó a unas cuadras de acá, de la Obra, cuando se retiraban del colegio. A uno solo, uno de los delincuentes le pegó con un arma en la cabeza”, relató Florencia Flores, jefa del área de comunicación del establecimiento educativo, en conversación con este medio.Así fue el violento roboEn el video que trascendió se observa a cuatro chicos jugando a la pelota sobre la calle, todos con sus mochilas puestas, hasta que una moto con dos ocupantes los abordó. Los agresores habían pasado por la misma cuadra, pero antes de llegar a la esquina, volvieron sobre sus pasos para iniciar el asalto. En ese contexto, uno de los delincuentes, vestido con una campera negra, pantalón gris y con el casco puesto, se bajó del vehículo y amenazó directamente a uno de los jóvenes.Aún cuando el chico quedó en el piso luego de trastabillarse y ni atinó a defenderse, el ladrón le pegó un fuerte culatazo en la cabeza con el arma. Mientras la víctima se tomaba su frente por el dolor, el delincuente le robó el celular del bolsillo del pantalón.Inmediatamente, el mismo criminal asaltó a otros dos chicos, quiénes entregaron sus pertenencias sin resistencia. Luego, los motochorros huyeron de la escena. “¡Ayúdenme!“, gritó después el chico golpeado mientras comenzaban a transitar otros autos. ”Le pegó con un arma en la cabeza", expresó su compañero a uno de los vecinos que se acercó.“¡Me voy a morir!“, manifestó luego el primer joven. Sus amigos reaccionaron al instante. ”¡No! ¡Amigo, no!“, gritaron al mismo tiempo.La conversación continuó mientras seguían llegando vecinos al lugar. “Nos sacaron el celular”, contó segundos más tarde otro de los chicos. “A mí también”, respondió otro, mientras que el joven que recibió la agresión pidió algo para atarse. “Me pegaron con todo”, expresó, con voz de llanto. Según contó Florencia Flores en diálogo con LA NACION, los jóvenes asaltados tienen entre 16 y 18 años. El muchacho que recibió el culatazo debió ser trasladado a un hospital por el corte que le generó el golpe. Afortunadamente, no presentó mayores problemas de salud y ya se encuentra realizando reposo en su casa. Los otros tres regresaron este miércoles al centro educativo. “La escuela los acompañó desde el primer momento. Ya desde ayer a la tarde, cuando los chicos lograron contactar a sus familias, porque a todo esto, no tenían los celulares porque se los habían robado. Uno de ellos tenía anotado el número de celular de un familiar en su cuaderno y, gracias también a la ayuda de un vecino que se acercó a asistirlos, él se pudo contactar”, contó Flores.Por otro lado, expresó que hace un tiempo que no registraban un episodio en el cual uno de sus alumnos fuera víctima, aunque aclaró que están conscientes de que frecuentemente “hay robos a vecinos”, motivo por el cual siempre le recomiendan a los chicos salir en grupo.“Hace rato que no teníamos un episodio en el que alumnos nuestros fueran víctimas. Pero sí sabemos que hay robos a vecinos y demás que uno se entera. De hecho acá en las calles de la Obra hay alarmas vecinales que se activan cada tanto, y bueno, es la manera de resguardarnos junto con los vecinos”, manifestó Flores.Y acotó para cerrar: “Lo que nosotros hacemos es decirles a las familias y a los chicos que vayan en grupo con un adulto referente. Pero bueno, las familias de estos chicos [las víctimas] están armando un acompañamiento, brindándoles autonomía y dándoles más recursos para que ellos puedan manejarse de manera más autónoma. Porque justamente la escuela apunta a eso, a que los chicos que se forman puedan tener más oportunidades y más posibilidades para ejercer su autonomía”.
Fuente: La Nación