Se negó a declarar el barista acusado de matar de un balazo a un entrenador de boxeo

Hernán Ariel Valey, el joven de 25 años acusado de haber asesinado de un tiro a Gonzalo Iñaki Andueza, un entrenador de boxeo de 40 años, se negó a declarar y seguirá preso. El homicidio ocurrió el domingo pasado, en horas de la madrugada, en Colegiales, en el paseo público situado a metros de las vías del ferrocarril Mitre.Valey fue indagado ayer por la jueza nacional en lo criminal y correccional Paula Petazzi y el fiscal Andrés Madrea, a cargo de la investigación. Antes de la audiencia se entrevistó durante dos horas con una defensora oficial, pero después se negó a declarar.“Se negó a declarar. Solo dijo que era barista y que en las próximas iba a presentar como defensor a un abogado particular”, explicaron fuentes judiciales.Hoy, en el expediente se presentó el letrado Ángel Salvador Mazzei como defensor de Valey, agregaron los voceros consultados.Andueza fue herido de gravedad en el abdomen. Un proyectil de calibre 9 mm le dañó el hígado, el páncreas y la vena cava. Falleció cerca de las 15 del domingo pasado en el Hospital Pirovano, donde había sido trasladado de urgencia.Según pudieron reconstruir los investigadores del caso, tras efectuar el disparo, Vaney escapó corriendo. Fue atrapado cerca de las 19 de ese mismo día en Cabildo al 100, Palermo, cuando estaba por subir a una moto sin patente con la que supuestamente se realizaban trabajos para una aplicación de delivery. Llevaba una mochila donde detectives de la Policía de la Ciudad encontraron una pistola calibre 9 mm y 34 proyectiles. Andueza daba clases de boxeo en gimnasios de Belgrano y de Almagro. La noche del sábado salió a divertirse con dos alumnos.“El grupo, primero, se juntó en la terraza de uno de los gimnasios donde la víctima daba clases, donde se festejaba un cumpleaños. Uno de los alumnos de Andueza invitó a Vaney, que había llegado unas horas antes desde Santa Clara del Mar, donde residía”, sostuvo a LA NACION un detective judicial.Después, ya en las primeras horas del domingo, fueron a un bar de la zona de Chacarita. “Tomaron alcohol y después se fueron a fumar a una plaza en Colegiales pegada a las vías del ferrocarril Mitre”, agregaron las fuentes consultadas.Todo transcurría con normalidad. En la charla estaban Vaney, Andueza y dos de sus alumnos. Mientras fumaban (los investigadores no pudieron determinar si era marihuana o tabaco), comenzó una discusión. Vaney, que decía practicar grappling (un tipo de combate cuerpo a cuerpo, pero sin golpes), sostenía que una persona que practica artes marciales mixtas podía ganarle una pelea a un boxeador. Para Andueza, eso no era posible.“Entonces, según los testigos, Vaney sacó una pistola Taurus Millennium, disparó y después, cuando vio que Andueza estaba gravemente herido, escapó corriendo”, explicó un investigador.En el momento del disparo, uno de los alumnos de Andueza se había distanciado unos metros para orinar.“La hipótesis de la discusión trivial como móvil del crimen es la que surgió de la declaración de los testigos. Es extraña. ¿Por qué una persona que no tiene antecedentes viajaría desde Santa Clara del Mar con una pistola calibre 9 milímetros?”, se preguntó aquel investigador del homicidio.Los detectives judiciales no descartan que en los próximos días pueda surgir otra hipótesis como móvil del homicidio.Las dudas persisten. Lo cierto es que ya estaría confirmado que la víctima y el presunto asesino no eran amigos ni se conocían, y que la persona que llevó a Vaney a la salida fue uno de los alumnos de Andueza.Desde el momento del disparo y la muerte de Andueza, el sospechoso preguntó en un grupo de WhatsApp en el que están los alumnos de la víctima si el instructor había muerto. Después salió del grupo.La investigación comenzó a las 7 del domingo. El fiscal Madrea solicitó una serie de medidas urgentes para dar con el presunto homicida. “Hicimos una lista de domicilios vinculados con el sospechoso y se decidió hacer una vigilancia en diferentes lugares. Cuando personal de la Policía de la Ciudad lo vio salir de un inmueble de Palermo, se lo detuvo”, explicaron fuentes del caso.En un momento se sospechó que Vaney podía haber planeado ir a Puerto Iguazú o que podía haber regresado a Santa Clara del Mar, pero finalmente resultó que no había salido de la ciudad de Buenos Aires.“Hay un dato extraño. Ante sus conocidos, el sospechoso no usaba su verdadero nombre. Se presentaba con la identidad de su hermano, que tiene antecedentes penales”, sostuvo a LA NACION un detective judicial.Vaney fue imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Además, podría ser imputado por portación ilegal de arma de guerra.Incredulidad en el barrioEl crimen de Andueza fue una sorpresa en el barrio de Colegiales, donde el paseo público verde y los nuevos edificios de viviendas modernas supusieron, para los vecinos, un espacio que les sumó calidad de vida y tranquilidad.“No lo puedo creer”, le dice a LA NACION Diego, vecino y alumno del gimnasio Solo Box, ubicado a solo 200 metros del lugar de los hechos. Fabián es encargado de un edificio situado en Céspedes y Amenábar, a una cuadra, y ofrece más contexto: “Yo saco todas las noches a pasear a mi perro y esta es una zona tranquila, muy iluminada. El único problema que tenemos es todos los ‘fisuras’ que viven en los vagones abandonados del tren. Este invierno tres veces los prendieron fuego. Ellos van directo al choque, a provocar, a buscar pelea. Pero de ahí a matar a alguien de un disparo... Es realmente rarísimo lo que pasó”.Griselda, empleada de un hotel situado justo enfrente de la escena del crimen, opina en sintonía: “Hay días que me toca trabajar hasta tarde y me voy caminando hasta la avenida. Si bien están los vagones abandonados y la obra en construcción, que no dejan de ser dos espacios oscuros, nunca tuve problemas ni supe de problemas en esta plaza. Nos sorprendió mucho lo que pasó. Hay luces durante la noche. Es una zona muy tranquila”. Gonzalo Andueza dedicó buena parte de su vida al deporte. Era profesor de boxeo, entrenador personal y preparador físico. También había trabajado como instructor de CrossFit y entrenamiento funcional y, según se presentaba en sus redes sociales, además era publicista.Daba clases en Solo Box, en un gimnasio situado sobre la avenida Córdoba al 3300, en Almagro, y participaba de entrenamientos competitivos en un espacio dedicado al boxeo en Belgrano. Entre sus alumnos era reconocido por su actividad como entrenador y por su vínculo cotidiano con quienes concurrían a sus clases.Su otra actividad profesional estaba relacionada con la publicidad y la organización de eventos corporativos, revistas y guías de negocios.La noticia de su muerte provocó mensajes de sus alumnos y de los gimnasios donde trabajaba. “Te voy a recordar mientras viva, amigo”, fue el mensaje publicado por Solo Box Gym junto con una fotografía de Andueza.Desde Sparring Dojo también lo despidieron: “Con mucho dolor despedimos a nuestro profe. ¡No te vamos a olvidar, Gonza! Descansá en paz”. Cerca de las 16 publicaron una nueva historia donde le anunciaban a su comunidad que tanto este lunes 21 como el martes 22 el lugar estaba “cerrado por duelo”.

Fuente: La Nación