La ciudad española donde las tapas son inolvidables y la arquitectura sorprende a cada paso

El 12 de agosto, Zaragoza fue uno de los centros de atracción mundial por el eclipse solar total, que se vio de manera magistral desde el Puente de Piedra, sobre el Ebro, y que colmó la ocupación hotelera de la ciudad. Si bien fue un punto de encuentro para quienes habían llegado desde distintos lugares del mundo, la capital de Aragón no tarda demasiado en demostrar que el viaje puede ir mucho más allá de una tarde mirando hacia arriba.Hay ciudades que necesitan un mapa para ser recorridas. Zaragoza, en cambio, se deja caminar. El centro histórico concentra buena parte de sus grandes edificios y el río Ebro funciona como una referencia permanente. El tranvía conecta distintos sectores y los parques aparecen como espacios de descanso en medio del movimiento.El Parque Grande José Antonio Labordeta, uno de los principales espacios verdes de la ciudad, ocupa unas 44 hectáreas. Tiene lagos, fuentes, senderos y un jardín botánico. Allí conviven quienes salen a correr, quienes pasean en bicicleta y quienes simplemente buscan un lugar para sentarse bajo los árboles. Es una imagen que ayuda a entender otra característica de Zaragoza: la posibilidad de pasar de una calle del centro histórico a un espacio verde en pocos minutos.Escapada: un viaje por la inmigración que transformó Entre RíosEsa combinación entre ciudad y espacios abiertos también ayuda a entender por qué Zaragoza suele aparecer vinculada al concepto de “ciudad de los 15 minutos”, una idea urbana que busca que los servicios esenciales y los espacios de uso cotidiano estén cerca de quienes viven en la ciudad. Más que comprobarlo en una estadística, alcanza con caminarla para advertir que muchas de las distancias que en Buenos Aires pueden requerir un auto o un viaje en transporte público acá se resuelven a pie.El primer recorrido por el casco histórico lleva casi naturalmente hacia la Plaza del Pilar. Es difícil encontrar una concentración semejante de edificios y de vida urbana en pocos metros. La plaza reúne a la Basílica del Pilar, La Seo, La Lonja, el Ayuntamiento y San Juan de los Panetes. Es también uno de esos lugares que cambian de función según el momento: puede ser escenario de una celebración, de una protesta, de un concierto o simplemente el punto donde los zaragozanos se encuentran.

Fuente: La Nación