Los primeros egresados: el cambio de vida de 12 “naranjitas” que consiguieron trabajo formal tras una capacitación

CÓRDOBA.- “Me siento bien en la empresa. Este trabajo me sacó de la calle. Limpié vidrios de autos desde los 15 años hasta los 36. El 31 de agosto cumplí 37 y los festejé teniendo un empleo”, contó a LA NACION Jonatan Ariel Rodríguez. Es una de las 12 personas que hasta hace pocos meses trabajaban como limpiavidrios en los semáforos de la ciudad de Córdoba, actividad que fue prohibida por el Código de Convivencia provincial, y que consiguieron un empleo formal.Lo hicieron después de capacitarse en un programa piloto impulsado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Córdoba. Comienza ahora una nueva etapa con 24 participantes, todas mujeres, y con la cámara que reúne a las empresas de limpieza, que se suma al proceso de formación, prácticas e inserción.En el lanzamiento, desde la UTN explicaron que buscaban ir más allá de la simple oferta de cursos de capacitación y apuntaban a construir un esquema de reconversión laboral real para personas atravesadas por trayectorias de exclusión, precariedad y dificultades de acceso al mercado formal de trabajo.La iniciativa se desarrolla en conjunto con la Municipalidad de Córdoba, la Fundación Universitaria de Formación en Oficios y, en el primer curso, con la empresa Kazaró Soluciones Integrales de Limpieza. 14 personas integraron el primer grupo; 12 completaron el proceso y se sumaron a la compañía; una abandonó y la otra terminó la capacitación, pero no aceptó la propuesta laboral.Cristian Ezequiel Sandoval, de 21 años, se define “feliz” por la “oportunidad que nos dieron a mí y a mis compañeros de estudio. Ahora trabajo en blanco, tengo obra social. Agradezco a los que nos enseñaron y a los que confiaron en nosotros”.El programa que se desarrolla en la capital cordobesa surgió a partir de un relevamiento territorial realizado por la Secretaría de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la municipalidad para conocer la situación de las personas que eran limpiavidrios. Los participantes tuvieron clases teóricas y prácticas sobre parquización y mantenimiento de espacios verdes, además de capacitaciones destinadas a desarrollar hábitos y herramientas para desenvolverse en un empleo formal.La asistencia a las clases registró un promedio de 92%. El acompañamiento también incluye cuestiones que pueden convertirse en obstáculos para la incorporación laboral, desde la renovación de documentación hasta la atención de la salud. Los organizadores sostienen que el paso de una actividad informal en la calle a un empleo registrado no depende únicamente de aprender una tarea técnica, sino también de sostener las condiciones que permiten permanecer en un trabajo.Lucas Reynoso, otro de los egresados, afirmó que tuvo un “cambio de vida” después de dejar de limpiar vidrios en los semáforos para empezar a trabajar en una empresa. No oculta su orgullo por haber obtenido ese logro.Esa primera experiencia dejó la estructura sobre la que ahora la UTN avanza para construir un programa de mayor alcance. En esta segunda etapa participan 24 personas, todas mujeres que están siendo “contenidas” en el Polo de la Mujer por problemas vinculados a violencia de género.Las compañías que se involucran en esta etapa son cuatro (Pazar SA, Kazaró, Aseo Verde y Ecoservice SRL). “El camino recorrido en la primera experiencia nos mostró que cuando logramos articular las capacidades de la universidad, el Estado, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil, podemos generar oportunidades concretas de transformación. Lo que comenzó como una experiencia hoy se consolida y crece: tenemos más participantes, más empresas y más instituciones comprometidas”, señala el decano de la UTN Córdoba, Federico Olivo Aneiros. “Desde la UTN Córdoba queremos asumir ese rol de articuladores, poniendo nuestras capacidades y nuestro conocimiento al servicio de la comunidad y de la construcción de nuevas oportunidades de inclusión laboral”, sumó.A su entender, el crecimiento del programa refleja que esa articulación puede generar una política con capacidad de expandirse y abrir nuevas posibilidades. En esta oportunidad, la Fundación Junior Achievement participa en el desarrollo de habilidades para la autonomía y la empleabilidad.En el caso de las empresas, están involucradas desde la formación hasta la inserción y el seguimiento posterior del trabajador, con instancias de acompañamiento a los 30, 60 y 90 días para favorecer la adaptación y consolidación en el empleo formal. El trayecto de capacitación se orienta al mantenimiento de espacios verdes y la jardinería.

Fuente: La Nación