Nikola Tesla anticipó los celulares en 1926: “Podremos comunicarnos instantáneamente, sin importar la distancia”

La figura de Nikola Tesla permanece como un pilar fundamental en la historia de la innovación científica. Entre sus diversos aportes, destacan sus visiones sobre el futuro de las telecomunicaciones. Durante una entrevista concedida al periodista John B. Kennedy el 30 de enero de 1926, el inventor esbozó un panorama que hoy resuena con la realidad de los teléfonos inteligentes. Sus palabras, documentadas inicialmente en la revista Collier’s, ofrecen una descripción precisa de un sistema global interconectado.Tesla planteó una concepción del mundo como una unidad lógica, y según sus declaraciones rescatadas por el medio Snopes, el científico afirmó: “Cuando la tecnología inalámbrica se aplique a la perfección, la Tierra entera se convertirá en un cerebro gigantesco, que de hecho ya lo es, pues todas las cosas son partículas de un todo real y rítmico”. Bajo esta premisa, el inventor sostuvo que la distancia dejaría de constituir un obstáculo para el contacto humano. Su análisis sobre la aplicación de sistemas inalámbricos subrayó la posibilidad de un intercambio informativo fluido y veloz.El alcance de esta profecía incluyó detalles técnicos que anticiparon el uso de dispositivos portátiles. Tesla vaticinó que los instrumentos destinados a estas tareas serían sencillos si se comparaban con la telefonía de su época. “Una persona podrá llevar uno en el bolsillo de su chaleco”, aseguró el ingeniero durante la charla con Kennedy. Esta afirmación confirma una intuición clara sobre la miniaturización de la tecnología necesaria para la comunicación inalámbrica cotidiana.La capacidad de transmitir señales de audio y video ocupó un lugar central en sus reflexiones. El inventor sostuvo que la televisión y la telefonía permitirían a los individuos observar y escuchar a otros sujetos con total claridad, incluso a miles de kilómetros de distancia. Tesla comparó esta experiencia con una reunión presencial: “Podremos comunicarnos instantáneamente, sin importar la distancia”. Esta visión trascendió la simple transferencia de datos, ya que incluyó la posibilidad de presenciar eventos remotos, tales como actos políticos, competiciones deportivas o incidentes naturales, en el momento preciso de su ocurrencia.El legado de estas predicciones motiva diversas interpretaciones en la actualidad, donde figuras relevantes del sector tecnológico, como el empresario Elon Musk, expresaron su admiración por la capacidad prospectiva del científico. El interés por su obra persiste en entornos académicos y periodísticos, donde analizan su rol como precursor de la era digital. No obstante, el alcance de sus ideas fue más allá de la telefonía, ya que Tesla también contempló un cambio en los roles sociales, con el intelecto femenino como motor de una transformación en el orden jerárquico mundial.La precisión de sus palabras sobre el dispositivo de bolsillo convirtió a esta entrevista en un referente constante para ilustrar el avance tecnológico del siglo XXI. El desarrollo de los sistemas inalámbricos modernos validó, en gran medida, los conceptos expuestos por el científico en 1926. Hoy, aquel cerebro gigantesco mencionado por Tesla funciona a través de redes globales que permiten el flujo constante de información. Su capacidad para visualizar la evolución técnica desde los inicios de la radio mantiene su vigencia en las discusiones sobre el impacto de la ciencia en la vida diaria de los ciudadanos.

Fuente: La Nación