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Del estrellato adolescente a la lista negra: la historia detrás de la desaparición de Elizabeth Berkley
Para millones de espectadores alrededor del mundo, Elizabeth Berkley siempre será recordada por su papel de Jessie Spano en la exitosa serie Salvados por la campana. Aquella producción de los noventa no solo marcó a toda una generación, sino que funcionó como el puntapié para que varios jóvenes, entre ellos Eric Dane, triunfaran en la industria. Sin embargo, pertenecer a uno de los programas más reconocidos de la pantalla chica estadounidense no sirvió de escudo protector cuando la actriz decidió dar un salto arriesgado hacia la gran pantalla. El punto de inflexión definitivo ocurrió en 1995, cuando con 22 años aceptó protagonizar la película Showgirls, dirigida por el prestigioso cineasta Paul Verhoeven. La propuesta cinematográfica buscaba ser un retrato descarnado, crudo y sin filtros sobre las ambiciones, los excesos y las oscuras realidades que enfrentaba una joven dispuesta a cualquier cosa con tal de convertirse en una estrella de los escenarios en Las Vegas. Lejos de consolidarse como un hito del cine dramático o comercial, el proyecto no fue recibido de la mejor manera, ni por la crítica especializada ni en la recaudación de taquilla.Debido a su clasificación restrictiva para adultos, el limitado acceso al público evitó que recuperara el presupuesto invertido de 45 millones de dólares tras recaudar apenas 37,8 millones en los cines. Mientras que la prensa especializada le otorgó solo el 24% de aprobación en portales de reseñas, tildándola como un “desastre absoluto”.Pero eso no fue lo peor. Mientras el fracaso era tema de conversación en la industria, la actriz sufrió un castigo que afectó directamente su sustento profesional. “Durante dos años, no me permitieron hacer audiciones. Lo más difícil fue que me excluyeran literalmente de algo que me apasionaba”, expresó el año pasado en diálogo con The Hollywood Reporter.Las puertas de las grandes oficinas y estudios de Hollywood se cerraron para ella, impidiéndole participar de castings. A raíz de esto, la actriz recurrió al envío de grabaciones para conseguir un espacio en el elenco de producciones como El club de las divorciadas (1996). “He tenido algunos obstáculos, pero nunca me he rendido… muchos sueños se han hecho realidad, y aún quedan muchos más por venir”, señaló al respecto. Con el paso de los años, el furor por el formato doméstico de video y las masivas ventas en VHS rescataron el proyecto del olvido, convirtiéndolo en un éxito financiero rotundo que superó los 100 millones de dólares en beneficios e impulsó su transición a la categoría de clásico de culto ineludible.A pesar de este giro radical, Berkley tardó en dimensionar el profundo cambio cultural que experimentaba la cinta. No fue sino hasta la celebración oficial del vigésimo aniversario del film en Los Ángeles cuando la actriz experimentó una reconexión masiva con los admiradores, un momento tan emotivo que la llevó a encabezar giras nacionales de reencuentro para recuperar el control de su propia historia y agradecer en persona el afecto del público.En la actualidad, la tormenta quedó atrás. Elizabeth consolidó una carrera respetable y formó parte de reconocidos proyectos como la serie Cobra Kai y producciones cinematográficas como All’s Fair, lo que dio cuenta de que el talento y la perseverancia siempre terminan por imponerse a los prejuicios de la industria.
Fuente: La Nación