Adiós a Carlos Alonso: el arte como testimonio, resistencia y libertad

Carlos Alonso construyó, con una coherencia admirable, una manera de interrogar la realidad, la historia y sus zonas más oscuras. En su obra, de extraordinaria potencia, la tradición pictórica convive con una permanente voluntad crítica. El cuerpo, la carne, la violencia, la muerte y la memoria aparecen una y otra vez como materias de una pintura que nunca se desentiende de su tiempo. La mirada de Alonso sobre el contexto argentino no fue nunca complaciente: supo revelar sus contradicciones, sus injusticias y sus heridas; supo convertir la vivencia individual y colectiva en imágenes de enorme intensidad. Zadie Smith: “Discutimos si la IA es capaz de escribir poemas mientras sus creadores nos advierten de nuestra extinción”En 2019, cuando presentamos en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra Carlos Alonso. Pintura y memoria, nos propusimos reconocer la figura y la trayectoria del maestro, su aporte decisivo a la cultura visual argentina. En aquella ocasión destaqué la persistencia de una mirada que nunca le escapó al horror de los infiernos contemporáneos. Tres años después, en 2022, tuve el privilegio de curar en el Museo una exposición dedicada a sus trabajos inspirados en la Divina comedia de Dante Alighieri. Trabajar con Alonso tuvo para mí un impacto profundo. Conocerlo, conversar con él, descubrir su erudición y reconocer, en el diálogo directo, aquello que ya intuía en sus pinturas fue una experiencia que confirmó algo esencial: la potencia de su obra y la convicción de un artista que nunca dejó de pensar la realidad, de discutirla y de tensarla desde el trazo y la pincelada.Quienes tuvimos la suerte de conocer al maestro sabemos que esa coherencia no era solo un gesto estético. Era una forma de estar en el mundo. Alonso deja una obra inmensa que nos recuerda algo esencial: que el arte también puede ser testimonio, resistencia y libertad.

Fuente: La Nación