Marcos Galperin: “Donde más aprendí para Mercado Libre fue en el rugby”

Marcos Galperin volvió al lugar donde empezó todo. En una entrevista con el exjugador de Los Pumas, Agustín Creevy, el fundador de Mercado Libre recorrió las oficinas de la empresa y también las cocheras del barrio de Saavedra en las que, en 1999, comenzó a tomar forma una compañía que entonces era apenas un proyecto. “Siempre pensamos que iba a ser más grande de lo que es incluso ahora”, aseguró Galperin. El error, reconoció, estuvo en los tiempos: “Creíamos que iba a ser mucho más rápido y un poco más fácil. No sabíamos que iba a ser tan complejo”.Un plan de US$10 millones. Una marca italiana volvió a la Argentina después de 17 añosEn la charla publicada en el canal de YouTube de Creevy, Galperin repasó su formación en Estados Unidos, su paso por YPF y el nacimiento de Mercado Libre. A los 18 años se fue a estudiar Finanzas a Wharton, en la Universidad de Pennsylvania. El desembarco fue duro. Dejó atrás amigos, novia y un lugar de reconocimiento en el rugby para encontrarse en un ambiente completamente nuevo. “Llegué a Philadelphia y me comí un aterrizaje”, recordó.Después volvió a la Argentina y entró a YPF, al que definió como “el único otro lugar donde trabajé en mi vida”. Allí, pese a ganar mucho menos que sus compañeros que se habían quedado en Wall Street, encontró una oportunidad de aprendizaje. “Llegué con 22 años y trabajé en un equipo de 50 personas que todos tenían 25 años de experiencia en YPF. Todos tenían más años en YPF que yo de edad”.Tres años después partió a Stanford para hacer un posgrado. La experiencia, contó, fue completamente diferente. Mientras en Philadelphia había vivido un ambiente marcado por la competencia académica, Stanford buscaba estimular la colaboración y la toma de riesgos. Por las aulas pasaban emprendedores y empresarios como Steve Jobs y Phil Knight. “Parecen dioses, pero después empezás a decir: son seres humanos. Y si estos tipos pudieron hacer estas cosas, tal vez yo también”.En 1999, mientras internet daba sus primeros pasos, empezó a discutir proyectos con compañeros latinoamericanos. Una de esas ideas terminó siendo Mercado Libre. La referencia inicial era eBay: un sitio de compraventa de productos usados mediante subastas. Pero el modelo cambió rápidamente hacia el precio fijo y desde el comienzo apareció otra preocupación: cómo generar confianza entre compradores y vendedores. De esa necesidad, explicó, nació la idea de Mercado Pago.El entusiasmo no era compartido. Galperin recordó que consultó a unos 20 amigos y compañeros sobre el proyecto: “Diecinueve me dijeron ‘no va a funcionar’”. Él, sin embargo, estaba “absolutamente convencido”.La empresa comenzó en unas cocheras de un edificio de su familia: su padre -contó- le dio un ultimátum entre ponerse a estudiar o irse al exterior a jugar al rugby profesional-. Su familia lo ayudó durante los primeros meses, hasta conseguir la primera ronda de financiamiento. Después vino una travesía bastante más larga de la imaginada: “Nos tomó siete años llegar al equilibrio. Siete años perdiendo plata. Fue durísimo”.En ese recorrido, Galperin destacó una influencia que, para él, resultó más importante que las escuelas de negocios: el rugby. “Yo donde más aprendí para Mercado Libre es en el rugby”, afirmó. ¿Qué trasladó de una cancha a una empresa? “Cómo competir, armar equipos, bancarte las malas, la resiliencia”.Para Galperin, hay conocimientos que hoy están al alcance de cualquiera a través de Internet, pero la formación del carácter es diferente. “Hoy me puedo educar en Stanford por Internet, por YouTube”, señaló. En cambio, sostuvo, “el rugby lo que te forma es carácter y eso no lo podés aprender por YouTube”.La analogía también alcanza a la construcción de equipos. Así como un plantel necesita jugadores con características diferentes, una empresa requiere perfiles complementarios: alguien que sepa de tecnología, otro que sea un gran vendedor y otro que domine las finanzas.Galperin ya dejó el puesto de CEO y utiliza otra metáfora deportiva para explicar su nuevo rol: “Yo antes era el 10, el capitán y el coach. Ahora soy el coach. Y Ari es el 10 y el capitán”. Pero asegura que sigue “muy metido” en la compañía.

Fuente: La Nación