Los veterinarios coinciden: esto es lo que un gato intenta comunicar cuando se acuesta sobre la computadora

Para quienes trabajan o estudian desde casa, la escena es habitual: apenas se enciende la computadora, el gato aparece y toma el control del teclado. Si bien durante años se atribuyó este hábito exclusivamente a la búsqueda de calor, dado que los dispositivos electrónicos suelen elevar su temperatura, los expertos en comportamiento animal sostienen que el fenómeno es mucho más profundo. Se trata de una sofisticada estrategia de comunicación y una demanda de atención directa hacia sus cuidadores.Investigaciones sobre psicología y cognición animal, recopiladas por expertos de la BBC, indican que los felinos son observadores minuciosos de las rutinas humanas. Los animales notan con precisión hacia dónde se dirige la mirada, el movimiento de las manos y el enfoque mental de sus dueños. Al interponerse entre la pantalla y el usuario, el gato no actúa por capricho, sino que hackea el centro de atención para asegurar que el foco vuelva a estar sobre él. La conducta es reforzada mediante el condicionamiento operante: cada vez que el animal se echa sobre el teclado, obtiene una respuesta inmediata, ya sean caricias, palabras o incluso quejas. Para la mascota, cualquier reacción humana es un éxito absoluto, puesto que logró interrumpir la actividad para interactuar.Aunque el factor térmico no es el único motor, los veterinarios reconocen que influye. La temperatura corporal ideal de los felinos es superior a la humana, por lo que una superficie cálida les permite descansar con un menor gasto energético. Sin embargo, si el calor fuera el único motivo, buscarían cualquier otra fuente térmica en el hogar. La elección específica del dispositivo que el usuario está operando confirma que existe un componente afectivo y social en su conducta. Los etólogos advierten que reprender al animal o retirarlo de forma brusca es un error, ya que este acercamiento es una manifestación de afecto y un intento de compartir espacio con su figura de referencia. Castigar un comportamiento basado en un deseo de vinculación puede dañar la confianza y generar ansiedad.Para gestionar esta convivencia tecnológica, la clave reside en la redirección y el enriquecimiento ambiental. Los especialistas sugieren colocar una zona de descanso alternativa, como una manta o cama cómoda, directamente sobre el escritorio, permitiendo que el felino observe sin obstruir el trabajo. Asimismo, establecer sesiones de juego activo antes de comenzar la jornada y ofrecer juguetes interactivos ayuda a canalizar la energía del animal. Cuando el gato elige su propio espacio en lugar de invadir el teclado, es fundamental recompensarlo con refuerzo positivo, ya sean premios comestibles o caricias. De este modo, la mascota asimila que puede disfrutar de la compañía humana sin necesidad de interrumpir las tareas. Esta adaptación del entorno permite armonizar la productividad laboral con las necesidades sociales del gato, garantizando un ambiente equilibrado para ambos sin recurrir a medidas de castigo innecesarias que perjudiquen el vínculo afectivo entre el tutor y su mascota en el hogar.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

Fuente: La Nación