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Juan Sebastián Verón: “Los clubes tienen una fuerza que no tiene ningún político”
Juan Sebastián Verón ya no parece un exjugador que se convirtió en dirigente, sino un gestor que alguna vez fue futbolista. Es que catorce años en la conducción de Estudiantes cambiaron no solo el lugar desde el que mira el fútbol, sino también la forma en que lo piensa. Habla de delegar, construir equipos, administrar recursos, formar juveniles, atraer inversiones y sostener proyectos, inclusive, cuando los resultados del fin de semana amenazan con alterar todos los planes.Esa transformación también aparece en su manera de entender el poder. Verón, que dentro de la cancha estaba acostumbrado a decidir, hoy mide su evolución por cuánto logra dejar en manos de otros. Dice que actualmente delega un 60% y que aspira a llegar al 80%. En un ambiente dominado por la urgencia, el resultado y los personalismos, reivindica el proceso, la especialización y una palabra que repite a lo largo de la conversación: pragmatismo.Verón habla del presente y del futuro de Estudiantes en el sentido más amplio. De la necesidad de inversión privada en el fútbol argentino, del arbitraje, de Messi y Maradona, de la política y de la educación de los juveniles. Y hasta cuando imagina qué hará el día que deje el club, la respuesta conserva la misma lógica: no busca un cargo, dice, sino un lugar desde el cual aportar.Y, por supuesto, se zambulle en el tema del momento: la clasificación del Pincha para las semifinales de la Copa Libertadores, etapa a la que no llegaba desde hacía 17 años, con la Bruja en la cancha y Alejandro Sabella en la dirección técnica. Mucho hubo de la épica de otros tiempos en la victoria ante Corinthians por 1-0, en Brasil. Verón lo sabe.“Siempre estuve confiado. Sabía que aparecería el equipo. Y creo que la historia influye. En estas instancias influye. La historia se construye en gran parte con los logros y por cómo se planta un equipo en estos momentos. No siempre nos va bien, pero con nuestros recursos siempre damos la cara. Se habla mucho de los equipos grandes. En eso no creo que muchos equipos se puedan sentar a discutir a la par”. Vaya si Verón lo sabe. Y la charla comienza.-LA NACION vino a tu segunda casa. ¿Sería así?-Sí. Prestada.-Sos inquilino.-Sí, hace bastante ya. Desde los 70 estoy acá por mi viejo [Juan Ramón Verón].-¿Sentís que todo esto hasta te pertenece?-Siempre lo tomé de esa forma. Lo tomo como propio porque creo que es mucho más fácil gestionar o cuidar algo si lo sentís propio, sabiendo que tiene un tiempo y que hay que trabajar para que siga funcionando de esa manera.-Si pudiéramos poner porcentajes, ¿cuánto decidís y cuánto delegás?-Hoy te diría que un 60% delego y un 40% decido. Y espero delegar mucho más. Eso hablaría bien de la gestión en general, no solo de la mía, porque esto es una construcción grupal.-¿Va rumbo a un 80-20?-Seguro. Y también va a ser mucho más fácil para las generaciones que vengan gestionar el club.-Pero eso es difícil porque vos conociste el fútbol tomando decisiones adentro de la cancha. En un punto, el partido dependía de vos, de tus compañeros y también de los rivales. Y hoy estás en un lugar en el que no querés tomar todas las decisiones, sino que a veces querés que te traigan todo cocinado.-No tanto que me traigan todo cocinado. Vos compartís una visión y desde ahí construís. Puedo tener conocimiento sobre muchas cosas, pero quien ejecuta y lleva adelante cada área tiene que ser experto en la materia, saber hacerla crecer. Hay lugares a los que yo no llego o que no entiendo del todo. Me puedo empapar, tener conocimiento, pero no necesariamente sé cómo hacer crecer esa parte. Para mí, de ahí parte la gestión.-Por ejemplo, ¿en qué áreas no te metés directamente?-En finanzas, marketing, comunicación. También en el deporte en general, no el fútbol, sino las distintas disciplinas que tiene el club. Puedo tener conocimiento, plantear mi visión, pero después tiene que haber alguien que la haga escalar.-El club tiene una obligación para los chicos que juegan en inferiores, que es estudiar. ¿Eso lo instrumentaste vos?-Eso ya existía por fuera. Lo que hice fue traerlo adentro del club, que estudiaran acá. O sea, ya tenían que estudiar, pero ahora lo hacen dentro de una estructura controlada. Y eso también hace que tengas en el radar a la mayor cantidad de chicos que transitan por el club. Hoy, a diferencia de mi época, el contexto social está mucho más roto. En mi época, la mayoría de los chicos salían de una clase media trabajadora. Hoy eso se revirtió y muchos vienen de lugares con muchísimas carencias. Eso trae un trasfondo complejo para el chico. -¿Por venir desde ese lugar se frustran muchos en el camino?-Y no solo por eso. Hay frustración porque todo va cada vez más rápido y el fútbol es un proceso. Si pensás que podés quemar etapas o que todo es como scrollear, se vuelve difícil. Hay mucho apuro, mucha presión y eso termina llevando a la frustración.-¿La idea de generar un espacio educativo dentro del club tiene que ver también con tu propia historia, con que en algún momento el fútbol te sacó del estudio?-En mi época, los chicos que dejaban de jugar tampoco tenían demasiadas oportunidades y terminaban estudiando y trabajando, lo cual estaba bien. El problema es que, muchas veces, un chico quiere seguir una carrera y no puede compatibilizarla con el fútbol profesional. Quizás tiene que rendir una materia o cursar y justo le cae un partido. Entonces termina eligiendo el fútbol. La idea es acompañarlos en su formación. Poder compatibilizar. Obviamente existen exigencias. Nosotros tenemos una regla: si se llevan más de cuatro materias, no juegan. Tratamos de que sean la menor cantidad posible y los acompañamos en ese proceso.-¿Y si es un crack?-Es lo mismo.-¿Si se lleva cuatro materias también?-Es lo mismo. Tratamos a todos los chicos por igual. No hay excepciones.-¿Cuántos socios le faltan a Estudiantes para llegar a los 100.000?-Treinta mil y algo.-O sea que, pese a la promesa de volver a jugar si llegan a los 100.000 socios, ¿todavía no te estás entrenando? -Me estoy entrenando. No se sabe.-¿Hacés terapia?-No.-Un psicólogo te diría: “Soltá, Sebastián”.-Suelto. La realidad es que esto no es algo que esté pensando, pero vi la oportunidad y me metí.-Eso que dijiste en redes, ¿lo asegurás?-Sí. Cuando hablo es porque estoy seguro. Si no, no hablo.-El día que te digan “se hizo”, ¿ahí empezás?-Sí. Espero y tengo la certeza de que va a ser rápido.-¿Los tiros libres quién los va a patear?-No sé quién estará. Joaquín (Tobio Burgos), posiblemente.-¿Se los vas a dejar?-Sí.-Los argentinos, en general, exprimimos el reglamento y eso, a veces, lleva a la idea de “ganar como sea”. Esa frase también quedó asociada a una vieja corriente del fútbol y Estudiantes hizo propia una vertiente de eso. ¿Se puede construir un fútbol en el que importe ganar, pero a la vez se hagan las cosas a mediano plazo, con conciencia y de una forma más creíble?-Yo le sacaría el “como sea”. Estudiantes siempre fue “hay que ganar”. Y en el camino para ganar, obviamente, hay elecciones y momentos. Me parece que hay que ser bastante pragmático y no dogmático. El fútbol tiende al pragmatismo. Evolucionó, pasó por muchos estadios y todos fueron válidos. Hay quienes toman esa evolución y se quedan en un solo lugar. A mí no me gusta. Muchas veces también me gusta volver. Si veo que algo no funciona, digo: “Bueno, tenemos que ganar. Veamos otra forma”. Eso habla de la inteligencia y del pragmatismo que hay que tener. Para mí pasa en la gestión y en todas las verticales de la vida.-Eso me lleva a cuando elegiste entrenadores para Estudiantes que quizá no estaban tan relacionados con la filosofía o la esencia del club. Quizás otra persona no lo habría hecho.-Sí, pero forma parte de eso. Vos ves y entendés que el plantel o los jugadores necesitan a alguien, quizás, más rígido en sus emociones o en sus conceptos. Muchas veces tenés que volver o salir de una determinada línea, según el momento. No todos los momentos requieren la misma receta.-Además, hoy es muy difícil buscar o actualizar esas corrientes. ¿Existen todavía el bilardismo y el menottismo?-Existen en todos lados. Incluso hay técnicos que quizá tienen más identificación con otro lado, porque Bilardo pasó por todo eso. Encerrarlo solamente en el “ganar como sea” o en que hacía trampa me parece absurdo, tonto. No lo concibo de esa forma. Para mí, Carlos fue y es un tipo que, desde su sapiencia, su mirada y su visión, con esto de estar siempre en el detalle y al filo del reglamento, construyó también su juego. Y hubo equipos que jugaban muy bien. Creo que hay mucho de eso en el fútbol moderno de hoy.A lo largo de su carrera, Verón compartió momentos con los mejores jugadores del mundo, incluidos los argentinos. Entonces, se hace imposible con hacer nombres puntuales. Y el primero que surge en la charla es el de Diego Maradona. “Trae recuerdos increíbles. Son momentos difíciles de contar, porque estás parado al lado de un tipo que a nosotros, en mi época, nos inspiró. Ya eso es una anécdota”, dice.La relación entre Maradona y Verón transitó diferentes etapas y, en un momento, luego del Mundial de Sudáfrica 2010, terminó resquebrajándose. ¿Verón se pregunta qué pasó? “Su vida tuvo idas y vueltas, encuentros y desencuentros. Yo no me quedo con eso, sino con lo bueno, con la anécdota, con los momentos que me tocó compartir, alguna charla. Son relaciones, no mucho más que eso”, responde y agrega: “Me queda lo bueno. Si hubiera sido otro momento de su vida, posiblemente lo hubiera hablado. Pero no surgió ni estuvo la posibilidad de que se diera. Entonces terminó ahí”.-¿En otro momento de él te hubieras acercado para darle un abrazo?-Sí, o para hablar y preguntar: “¿Qué pasó?”. Nada más.// // //La conversación retoma los carriles institucionales y algo más. Verón se refiere a su carrera como dirigente que, por añadidura, lo sumerge en los temas más polémicos del fútbol argentino.-La vida del dirigente es hermosa de lunes a viernes. ¿Y el fin de semana? Podríamos a
Fuente: La Nación Deportes