Facundo Moyano sumó una nueva imputación: desobediencia

El sindicalista Facundo Moyano sumó una nueva imputación en la causa donde es investigado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad en un contexto de violencia de género: desobediencia.Para la fiscal Florencia Nocerez, a cargo de la investigación, existen pruebas de que Moyano, a pesar de la restricción de acercamiento, se encontró con Candela Arizaga, su novia, en un apart hotel del barrio porteño de Monserrat.Así lo informaron a LA NACION fuentes al tanto del avance de la investigación. Al encontrarse con Arizaga en una de las habitaciones del Aira Apart Hotel Buenos Aires, situado en Belgrano al 500, “el imputado Moyano” habría violado las medidas restrictivas “que le fueron impuestas por la Unidad de Flagrancia Norte” del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad “al momento de llevarse a cabo la audiencia de intimación de los hechos como condición de su libertad”, según se desprende del expediente judicial.Moyano fue detenido la mañana del 4 de agosto pasado, después de que él y Arizaga, de 23 años, fueron interceptados por efectivos de la Policía de la Ciudad en Sucre y Virrey Vértiz, Belgrano. La joven había salido corriendo del edificio donde vive el sindicalista, en la avenida del Libertador al 5400.Tras la audiencia de intimación de los hechos y tras su declaración, Moyano fue excarcelado, pero se le fijó una serie de pautas de conducta que debía cumplir, entre ellas, una restricción de acercamiento a su novia.Esta semana, a partir de una publicación de Instagram de la cuenta Visionshowtv donde se daba cuenta, citando a la cuenta de la misma red social Gossipeame, de que Moyano y Arizaga se habrían encontrado en Aira Apart Hotel Buenos Aires cuando existe una restricción de acercamiento, la fiscal Nocerez dispuso una serie de tareas investigativas para determinar si era cierta la publicación.Personal del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal fue al hotel y la encargada aportó información sobre el alojamiento de Moyano. El sindicalista estuvo en la habitación 603 desde el 31 de agosto pasado hasta el viernes de la semana pasada. Pero no había registros de la presencia de Arizaga.Sin embargo Arizaga había hecho una publicación en sus historias de Instagram en la que daba cuenta de que estaba en el citado hotel. Para la fiscal Nocerez habría pruebas de, por lo menos, un encuentro en el hotel entre Moyano y Arizaga. Si bien no había registros de la presencia de la joven en el hotel, los detectives del CIJ se llevaron las filmaciones de las cámaras de seguridad.La imputación por desobediencia no fue la única novedad en la causa en las últimas horas. Ayer los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina renunciaron a la representación de Moyano al alegar “desavenencias insalvables” en la estrategia de defensa.Moyano difundió un comunicado donde explicó que él decidió un cambio en su representación legal y designó a los abogados Lucio Darío Saldaño y Alejandro Valle.“El cambio responde únicamente a una decisión personal respecto a la estrategia y representación legal para esta nueva etapa del proceso”, explicó Moyano. TestimoniosComo informó en su momento LA NACION, ninguna de las personas que declaró ante la fiscal Nocerez dijo haber sido testigo de una situación de violencia de Moyano contra Arizaga.Uno de los testigos fue una persona que vive en el mismo edificio donde alquila Moyano. “En este acto se deja constancia de que durante el fin de semana no escuchó ningún tipo de movimiento ni gritos desde el departamento de su vecino [el sindicalista]”, se explicó en el acta de la declaración de Atilio Césari.Al ser consultado sobre si había presenciado algún conflicto entre Moyano y Arizaga, Nelson Maza, uno de los empleados de seguridad del edificio, afirmó: “No, ningún conflicto”.A su compañero Juan Ramón Pavón le preguntaron si había sido testigo de una situación de violencia entre la pareja. El testigo respondió: “No, nunca”.También declaró como testigo el oficial inspector de la Policía de la Ciudad Matías Ríos, quien el 4 de agosto pasado firmó el acta que dio origen a la investigación que derivó en la detención e imputación de Moyano.En esa acta, Ríos asentó que Arizaga le había dicho que había sido golpeada y encerrada por su novio.“Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer con baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz y detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada, a la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda”, explicó el uniformado, según consta en el sumario.Al declarar ante la representante del Ministerio Público, Ríos sostuvo que “no vio lesiones visibles en Arizaga”. También hizo referencia a un testimonio brindado en una dependencia de la Policía de la Ciudad cuatro horas después de hacer el acta.“Dijo no haber declarado bajo juramento respecto de los supuestos dichos de Candela al momento del brote porque ‘como estaba en el acta no lo puse, porque ya estaba ahí, para no ser repetitivo en las cosas’”, según la reconstrucción del testimonio de Ríos que hizo LA NACION de fuentes con acceso al expediente.También declaró la oficial de la Policía de la Ciudad Carolina Verón. “Candela me preguntó por Facu [Moyano]. ‘¿Dónde está Facu?’, ‘¿Cómo está él?’, preguntó. Yo no le dije nada porque, sinceramente, no sabía. Le dije que iba a averiguar y ella insistió en que quería saber dónde estaba y aclaró: ‘A mí no me hizo nada’”, sostuvo la testigo.Ante preguntas de la defensa del sindicalista, la uniformada, que estuvo de consigna en el Hospital Pirovano, donde había sido trasladada la novia de Moyano después de ser interceptada en Sucre y Virrey Vértiz, también afirmó: “[Arizaga] nunca me dijo que él había ejercido violencia sobre ella, de hecho, preguntó por él, por cómo estaba”.Rocío Averanga, médica del SAME, declaró: “Intenté preguntarle más cosas, como antecedentes de enfermedades, si le dolía, si la habían golpeado, y era todo muy vago, como que no, y yo lo tomé como un no”.La empleada doméstica que trabaja en el departamento de Moyano, Miriam García, bajo juramento de decir la verdad, habló del vínculo de pareja entre el exdiputado nacional y Candela: “El vínculo es bueno, cariñoso. Una pareja normal es lo que yo vi, en el momento en que yo estaba, es lo que vi, tenían una buena relación”.

Fuente: La Nación