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Horacio M. Lynch: “El libro-blog de Fores es testimonio de nuestro esfuerzo por mejorar la Justicia”
“Desde hace décadas, la Justicia argentina atraviesa un proceso de declinación que la dirigencia a menudo no advierte o no logra detener –señala el abogado Horacio M. Lynch–. En el prestigioso ranking mundial de calidad institucional del World Justice Project, nuestro país ocupa la desdorosa posición 65. Esto contrasta dolorosamente con aquellas épocas doradas en que el prestigio de nuestra Justicia contribuía a posicionar a la Argentina entre las naciones líderes en lo cultural y lo económico”.Lynch sabe de lo que habla. Fue uno de los fundadores de Fores (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia), una institución cuya misión es promover la justicia y la seguridad jurídica para fortalecer la confianza ciudadana en el sistema, que ofrece programas de capacitación para jueces y abogados y, sobre todo, busca fomentar la transparencia del sistema judicial. Lynch, con ironía, dice que llevan 50 años remando contra la corriente, ya que la ONG ha cumplido medio siglo de existencia. El esfuerzo no ha sido en vano. Todos aquellos que en el sector aspiran a una Justicia de mayor calidad, con jueces y fiscales tan honestos como eficientes, reconocen el trabajo que ha cumplido Fores en todo este tiempo.En el aniversario de la institución, hoy presidida por Pablo Pirovano, Lynch publicó un libro–blog que narra su historia, FORES. Medio siglo por la Justicia y la República (https://amicusfores.org/fores-50-libro). “Fue un reclamo de varios amigos, algunos de ellos fundadores también, en la idea de que la memoria de Fores no se perdiera y pudiera llegar a las nuevas generaciones”, dice Lynch, que presidió a la ONG durante sus primeros veinte años.Fores nació de la decisión de un grupo de abogados jóvenes que, antes de que fuera derrocado el gobierno de Isabel Perón, atribuían a la Justicia una gran responsabilidad en la crisis que vivía el país y estaban convencidos de que sin jueces independientes no hay verdadera república, según se narra en el sitio, preparado con la estructura de un libro, con índice y capítulos.“El libro–blog es una suerte de relato abierto, en desarrollo, más cercano a una memoria institucional reflexiva que a una descripción de eventos y documentos. Intenta ser un archivo vivo de la institución, y también el testimonio del enorme y persistente esfuerzo por mejorar nuestra Justicia por parte de Fores mediante la promoción de reformas, la presentación de planes y proyectos por la seguridad jurídica, la seguridad física, la calidad institucional y la afirmación del estado de Derecho”, cuenta Lynch.El libro–blog, que incluye gráficos, fotografías y videos, es una herramienta de consulta tanto para comprender qué ocurrió con la Justicia en la Argentina como para encontrar ideas aplicables, señala su autor. “Es un testimonio que invita a valorar el rol de las organizaciones intermedias en la vigilancia y mejora de la democracia. Tiene una síntesis de lo logrado y lo pendiente en estas cinco décadas, con caminos y perspectivas de cara al futuro”.–¿Cómo nace la idea del este libro–blog?–En los 50 años de Fores, me pareció importante tener una memoria de la institución, todo lo que se hizo en ese tiempo, desde conferencias técnicas hasta investigaciones y propuestas. No pensamos en una simple relación de hechos y documentos, sino también de propósitos, ideas y formas de trabajo. En cualquier institución, a medida que pasan las generaciones, descontando la mejor de las intenciones, el objetivo inicial puede difuminarse. Aunque las estrategias pueden ir cambiando con los tiempos, yo creo que hay principios que no son negociables y deben permanecer incólumes.–¿Qué iniciativas de Fores rescataría en primer lugar?–Fores siempre bregó para que se dejara de ver a la Justicia y sus problemas como algo corporativo y se entendiera que compete a toda la sociedad, al país entero. Cuando se creó, no había en el mundo nada parecido. Había instituciones y estudios que analizaban la administración de justicia parcialmente, desde distintos ángulos, pero ninguno lo hacía en forma integral. Aquí no había, por ejemplo, planes de reforma integral que miraran a la Justicia desde una triple dimensión, institucional, humana y estructural. Fores lanzó la idea de la reforma judicial y la visibilizó.–Sin duda, quedan muchos desafíos pendientes.–Evidentemente, y a juzgar por la situación actual, se avanzó poco en cuanto a la calidad de la Justicia, aunque conseguimos llamar la atención sobre el rol institucional que debe cumplir. También, sobre la necesidad de su jerarquización, el aumento del presupuesto, el rol específico de la Corte Suprema. Y, aunque no se puede juzgar en forma contrafáctica, quizá sin nuestra actuación y la de las otras ONG que nos siguieron, la situación sería mucho más grave de lo que es.–¿Cuáles son, a su juicio, los principales problemas de la Justicia hoy?–La politización y el corporativismo. Desde hace décadas la política ha querido copar y manejar a la Justicia. En la reforma constitucional del 94 se reaccionó creando el Consejo de la Magistratura con una integración plural, pero ahí también se coló la política y el remedio ha resultado casi peor que la enfermedad. Pero no solo la política avanzó sobre la Justicia, sino que también ocurrió algo impensable desde dentro de la Justicia: la creación de un grupo interno aglutinado en lo que se llamó Justicia Legítima, con un sesgo prokirchnerista. Por supuesto que los jueces siempre tienen sus ideas políticas, pero los buenos, como Carmen Argibay, por ejemplo, las dejan afuera cuando ingresan como jueces.–¿Qué se podría hacer para enfrentar estos males?–La situación actual de la Justicia argentina no es buena y creo que, más que nunca, se necesita una reforma integral que pueda sostenerse en el tiempo. Sin embargo, hay desinterés por mejorarla. El problema ni siquiera fue incluido entre los temas del llamado Pacto de Mayo. En cambio, hay un desmesurado interés por coparla. Nuestro país seguirá con una institucionalidad precaria hasta que se entienda que se necesita una institución confiable que garantice la seguridad jurídica. Si no, es como querer tener una liga de fútbol importante sin árbitros confiables.
Fuente: La Nación