Un pequeño pueblo de Ohio casi duplicó su población gracias a la llegada de migrantes

Lockland, una pequeña localidad ubicada en las afueras de Cincinnati, Ohio, atravesó una transformación demográfica en apenas unos años. La llegada de miles de migrantes, principalmente procedentes de Mauritania, convirtió a una comunidad que durante décadas tuvo una presencia reducida de habitantes de África Occidental.Lokcland creció a partir de la llegada de miles de migrantes africanosSegún la información publicada por Associated Press, la llegada a Lockland formó parte de una transformación migratoria de mayor escala. Un análisis realizado por la agencia a partir de datos gubernamentales mostró un aumento sin precedentes de los cruces en la frontera sur de Estados Unidos entre octubre de 2018 y julio de 2025.La información menciona 4,7 millones de cruces fronterizos durante ese período y señala que el fenómeno estuvo acompañado por la llegada de personas procedentes de más de 150 países. La composición de quienes ingresaban al país norteamericano se había diversificado respecto de años anteriores, cuando predominaban las personas provenientes de México y de Centroamérica.Una parte importante de quienes llegaron se desplazó hacia ciudades pequeñas y medianas. En el área de Cincinnati comenzaron a aparecer personas procedentes de prácticamente todas las regiones habitadas del mundo, entre ellas Togo, Turquía, Ucrania, Uzbekistán, Congo y Colombia, además de ciudadanos de muchos otros países.Los migrantes que llegaron a Lockland venían de MauritaniaLa comunidad mauritana no era completamente nueva para Ohio. Desde la década de 1990, Lockland había recibido a varios cientos de personas de África Occidental que abandonaron su tierra debido a situaciones de persecución política y racial.La diferencia llegó en 2023, cuando miles de nuevos habitantes procedentes de ese país arribaron de manera prácticamente simultánea. De acuerdo con Associated Press, unos 2000 mauritanos llegaron a Lockland ese año, lo que aumentó la población local en más de la mitad, que era de aproximadamente 3500 personas en el censo de 2020.La mayoría de los recién llegados eran hombres que viajaron solos y que buscaban establecerse en EE.UU. mientras solicitaban asilo. Muchos dejaron atrás a sus esposas, hijos y otros familiares en Mauritania.Algunos llegaron con prácticamente nada y, según los testimonios recopilados, varios aseguraron que funcionarios federales estadounidenses les quitaron las mochilas cuando cruzaron la frontera.Sin permiso de trabajo durante los primeros meses del proceso de asilo, muchos no podían incorporarse inmediatamente al mercado laboral. Por eso terminaron en viviendas compartidas en condiciones de hacinamiento.Por qué llegaron migrantes de Mauritania a OhioLa principal razón de la salida de Mauritania estuvo vinculada, según los relatos recogidos por Associated Press, a la persecución política sufrida por personas negras que se oponían al gobierno del país africano.Los recién llegados pertenecían mayoritariamente al grupo étnico Fulani, cuyos integrantes hablan pulaar. La situación de discriminación contra esta población en Mauritania fue uno de los factores centrales detrás de las solicitudes de asilo presentadas por estos migrantes.La agencia señaló que aproximadamente el 70% de la población de Mauritania es negra, mientras que el gobierno está dirigido por una minoría árabe. El país abolió oficialmente la esclavitud en 1981, pero la práctica aún persiste.Los empleos que obtuvieron los migrantes de Mauritania en LocklandLa situación de los recién llegados cambió cuando empezaron a obtener permisos laborales. Según Associated Press, muchos consiguieron empleos en almacenes y fábricas, además de tareas de limpieza, almacenamiento y preparación de pedidos para grandes tiendas.Khalidou Sy, uno de los integrantes de la comunidad, estimó que alrededor del 90% de quienes llegaron junto con él ya trabajan. El centro de alimentos local también comenzó a notar que muchos de los mauritanos dejaron de acudir con la misma frecuencia.El proceso de adaptación incluyó también la compra de vehículos y el alquiler de viviendas menos precarias. Algunos abandonaron la zona, pero muchos permanecieron cerca de Lockland, lo suficientemente próximos como para desplazarse en bicicleta, su medio de transporte preferido.

Fuente: La Nación