En Los Abuelos entendieron que la genética sola no alcanzaba y, con una fuerte apuesta por la sanidad, hoy muestran orgullosos más productividad y mejores resultados económicos

En la cabaña Los Abuelos, en Coronel Brandsen, la inversión en genética es acompañada por una decisión determinante en la productividad del rodeo vacuno: hacer foco constante en la sanidad de la hacienda.
La empresa, conducida en esta generación por Catalina Simone y con el asesoramiento veterinario de Mauro Sachi, pasó de detectar un problema importante de tuberculosis en sus vientres a trabajar con un esquema sanitario permanente que hoy permite ofrecer animales con resultados negativos para las principales enfermedades relevadas.
La historia productiva de la empresa comenzó con campos de cría y fue incorporando genética Angus hasta llegar, en 2010, a la adquisición de la cabaña Los Abuelos, que ya tenía una reconocida trayectoria en la cría de pedigree.

Ese rodeo fue luego volcado al programa de puros controlados de la empresa. Hoy la estructura comprende cinco campos contiguos, unas 3.400 hectáreas y alrededor de 1.300 vientres puros controlados, además de un rodeo general. “La idea es convertir todo en puro controlado”, explicó Catalina en charla con Bichos de Campo.
La cabaña es la nave insignia del planteo de cría. Allí las vacas se manejan sobre recursos naturales y pasturas, mientras que la empresa produce silo de maíz, tanto de planta entera como de grano, para respaldar las categorías que necesitan mayor aporte de comida.
La invernada está concentrada principalmente en hembras y los machos suelen venderse al destete. Cada año inseminan 600 vacas y seleccionan 120 a 130 machos para el rodeo de toros.

El cambio más profundo en la estrategia productiva estuvo en la sanidad. Mauro Sachi, veterinario que trabaja con la empresa desde 1986, recuerda que el problema apareció con claridad a partir de 2017. En los tactos comenzaron a detectar vacas flacas, con diarrea y signos compatibles con paratuberculosis. La decisión fue dejar de reaccionar ante los casos individuales y hacer un diagnóstico general del rodeo.
En aquel momento Sachi se convenció de que había que hacer un cambio importante. A partir de ese trabajo, realizado con asesoramiento de laboratorio, incorporaron al programa sanitario el control de la tuberculosis, diarrea viral bovina, animales persistentemente infectados y posteriormente neosporosis.

El diagnóstico mostró la magnitud del problema: sobre una muestra de unos 1.500 vientres, alrededor del 12% presentaba tuberculosis. También había entre 7% y 8% de animales vinculados al problema de diarrea viral. Frente a ese escenario se tomó una decisión drástica: vender los positivos, los sospechosos y los animales considerados de riesgo y comenzar un proceso anual de saneamiento.
El resultado se refleja tanto en la sanidad como en los indicadores productivos. “Hoy podemos vender los animales que fueron al remate totalmente negativos para tuberculosis”, afirmó Sachi a Bichos de Campo.
Aquella mejora convivió con una evolución de los índices reproductivos. Durante la sequía de hace algunos años el porcentaje de preñez había caído a alrededor de 84%, mientras que en los dos últimos ciclos se ubicó entre 90% y 92%, considerando inseminación y repaso con toros.
¿El secreto? “La plata queda en el campo”, señalan desde Compañía General de Hacienda, que maneja 7.000 vientres sobre 70.000 hectáreas de monte y pastizal

Para Sachi, además, la sanidad tiene una consecuencia económica concreta ya que la detección temprana ahorra gastos de alimentación, manejo, curación de los animales, entre otras cuestiones.
La inversión no quedó limitada a los análisis. Para sostener el estatus sanitario, la empresa renovó alambrados perimetrales, mejoró mangas y corrales, instaló seis bombas solares para las aguadas y amplió el sistema de parcelas y eléctricos. “Vos campo adentro podés tener una muy buena sanidad, pero del alambrado hacia el vecino no es la misma sanidad”, señaló Catalina.

Con esa estructura, Los Abuelos busca seguir aumentando la productividad sin perder de vista la genética. “Siempre nuestro objetivo estuvo en maximizar la cantidad de kilos de carne por hectárea”, resumió la productora, que hizo recientemente un remate de sus reproductores con la consignataria Jáuregui Lorda.
La estrategia combina entonces selección genética, sanidad, alimentación e infraestructura, con la intención de seguir mejorando los reproductores y, si los números lo permiten, avanzar también hacia una mayor recría y eventualmente la producción de novillos propios.

Fuente: Bichos de Campo