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60% más de turistas chinos: en la ciudad conviven la recuperación de los visitantes extranjeros y la baja de los nacionales
Los turistas extranjeros volvieron a ganar terreno en Buenos Aires. Después de un 2025 en retroceso, las llegadas internacionales marcarían este año un crecimiento del orden del 19%, de acuerdo con estimaciones del Ente de Turismo porteño El contraste parte de un 2025 en el que la cantidad de visitantes extranjeros había descendido hasta aproximadamente 2,5 millones. La Ciudad proyecta cerrar 2026 con alrededor de 2,8 millones de turistas provenientes del exterior, un volumen similar al alcanzado en 2024. Si bien la recuperación tiene como protagonistas a mercados tradicionales, como Brasil y Chile, también muestra un salto desde destinos más lejanos. Brasil sigue siendo el principal origen de los turistas internacionales y representa aproximadamente el 23% del total. Estados Unidos ocupa el segundo lugar; luego aparecen Uruguay y Chile, mientras que España encabeza el mercado europeo. La recuperación del turismo brasileño y chileno, y el crecimiento del estadounidense, forman parte del aumento registrado este año. Se suma el llamativo crecimiento de los viajeros chinos, que aumentó alrededor de un 60% en el último año. El movimiento no se replica, sin embargo, entre quienes llegan desde otras provincias argentinas hacia la capital. “Esta recuperación que vemos en el turismo internacional no la vemos en el nacional”, reconoció en diálogo con LA NACION el presidente del Ente de Turismo porteño, Valentín Díaz Gilligan.Efecto china El cambio más pronunciado aparece en la llegada de los turistas chinos. Según la entidad turística porteña, el aumento del 60% en las llegadas desde ese país está vinculado con la nueva conexión aérea con la Argentina. Actualmente hay dos frecuencias semanales y la previsión es que, desde diciembre, sean cuatro. De acuerdo con las estimaciones porteñas, se espera que la Ciudad de Buenos Aires pueda acercarse este año a los 100.000 visitantes chinos. Su paso por la ciudad suele ser breve, detallan. La estadía promedio de los turistas chinos en la ciudad ronda los dos días. Esto tiene que ver con el hecho de que el destino Buenos Aires generalmente integra un itinerario más extenso por la región, que puede continuar por Río de Janeiro, Cusco, Lima o Iguazú y, en algunos casos, hacia cruceros por la Antártida. En el caso de los estadounidenses, en cambio, Díaz Gilligan mencionó permanencias de entre siete y ocho días. El gasto de los turistas chinos se ubica en torno a los US$200 diarios, según su estimación. Del turismo interno hay una fotografía menos precisa. Desde el Observatorio de Turismo porteño calculan alrededor de 7.000.000 de visitantes nacionales para este año, pero actualmente, afirman, no cuentan con la información nacional que anteriormente les permitía determinar con mayor precisión ese movimiento. Por eso, destacan, la cifra es una estimación. La falta de esos datos también dificulta establecer el origen de los viajeros para decidir dónde concentrar las acciones de promoción, sostienen. De acuerdo con sus propios relevamientos, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Neuquén y Salta aparecen entre los mercados del interior con mayor presencia turística en capital federal. Gastronomía, precios y competenciaLa gastronomía completa otra parte del mapa turístico. Buenos Aires tiene 60 restaurantes reconocidos por la Guía Michelin. Este año, la ciudad y Mendoza intervinieron para sostener la presencia de la guía después de que surgieran dificultades para continuar con el acuerdo que anteriormente mantenía el gobierno nacional. A ese universo se suman ocho restaurantes entre los 50 mejores de América Latina, 90 bares notables y 25 establecimientos incluidos en la categoría de restaurantes icónicos. El costo de visitar Buenos Aires también aparece en la ecuación. Cada tres meses, el Ente compara los precios de la ciudad con los de otras 29 ciudades en hotelería, gastronomía, indumentaria, transporte y atracciones. Según Díaz Gilligan, Buenos Aires se ubica aproximadamente en la mitad de esa comparación: no está entre las más caras ni entre las más baratas. El tipo de cambio tiene mayor incidencia sobre los mercados regionales, aunque el funcionario sostuvo que no explica por sí solo el movimiento de visitantes. El crecimiento encuentra límitesLa recuperación de los extranjeros abre otra discusión: cuánto más puede crecer el turismo en Buenos Aires con la infraestructura disponible. La actividad representa alrededor del 7% del producto bruto porteño y genera unos 150.000 empleos directos, de acuerdo con los datos aportados por Díaz Gilligan. La meta planteada por el área es alcanzar los 5.000.000 de turistas internacionales dentro de una década, casi el doble de los previstos para este año. Para llegar a ese volumen, sostiene el funcionario, aparecen dos necesidades: más conectividad aérea y nuevos hoteles. Más del 80% de los visitantes extranjeros llegan en avión. La ubicación geográfica de Buenos Aires hace que la cantidad de vuelos sea determinante para aumentar ese flujo. Entre los movimientos mencionados por el titular del Ente aparecen nuevas rutas, incrementos de frecuencias y la posibilidad de recuperar una conexión directa con Londres. La dificultad continúa una vez que el pasajero aterriza. Ezeiza no tiene una conexión directa de transporte público con el centro porteño, una carencia que Díaz Gilligan contrapuso con la situación de otras grandes ciudades que cuentan con trenes, subtes u otros servicios para unir sus aeropuertos con las zonas céntricas. La capacidad hotelera es el otro punto. Buenos Aires tiene alrededor de 400 hoteles y, según el funcionario, necesitará sumar establecimientos, especialmente de lujo, si pretende aumentar de manera considerable el número de visitantes. Una inversión de esas características requiere actualmente entre US$70 millones y US$100 millones. Entre los proyectos en marcha mencionó la obra del Plaza, frente a Plaza San Martín; dos desarrollos en Puerto Madero, y otro hotel en construcción en el Parque de Innovación. La infraestructura pendiente también alcanza al turismo que llega por agua. La actividad de cruceros mueve alrededor de 500.000 pasajeros nacionales y extranjeros por año. Para Díaz Gilligan, una de las cuestiones todavía pendientes es contar con una terminal exclusiva para ese movimiento. De los congresos a la Fórmula 1Los eventos representan otra fuente de visitantes: Buenos Aires recibe aproximadamente 1100 al año: unos 900 congresos y convenciones y cerca de 200 ferias. Alrededor de 100 cumplen con los criterios de ICCA para ser considerados internacionales. Según Díaz Gilligan, la ciudad lleva 15 años encabezando el ranking de esa organización en América. Quienes viajan por congresos y convenciones representan alrededor del 7% de los turistas, pero su gasto triplica al de un visitante convencional, según los datos aportados por el funcionario. El deporte concentra otro segmento: aproximadamente el 10% de los turistas llegan asociados con actividades de ese tipo. En la media maratón participaron 31.000 corredores y 7000 fueron extranjeros. La escala será mayor con el regreso del MotoGP. El Autódromo Oscar y Juan Gálvez atraviesa una remodelación que implica una inversión de US$150 millones y está previsto que en febrero de 2027 obtenga la homologación necesaria para recibir una carrera de Fórmula 1. En abril se realizará el MotoGP. La Fórmula 1, a diferencia del MotoGP, todavía no está confirmada. Buenos Aires compite con otros destinos por ingresar al calendario y la aspiración mencionada por el funcionario es conseguir una fecha en 2028 o 2029, aunque podría surgir una posibilidad antes si se libera un lugar. En caso de concretarse, el Autódromo tendría capacidad para unas 100.000 personas. También son proyecciones las cifras sobre el eventual impacto económico. Para una carrera de Fórmula 1, Díaz Gilligan calcula entre US$400 millones y US$500 millones tomando como referencia otros destinos; para el MotoGP estimó alrededor de US$150 millones. La transformación del Autódromo se inserta en un sector del sur porteño donde también se encuentran la Villa Olímpica, el estadio Mary Terán de Weiss y el Parque de la Ciudad, y donde se suman un nuevo kartódromo y un hotel de 120 habitaciones destinado a deportistas. La concentración de grandes eventos enfrenta allí otra dificultad: el transporte. Para esas jornadas se refuerzan colectivos, taxis y premetro, según explicó Díaz Gilligan.
Fuente: La Nación