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En qué anda Elba Rodríguez, la ganadora de la primera edición de MasterChef Argentina: “Un sueño que tengo hace años”
Con su sopa de maní, Elba Rodríguez se consagró como ganadora de la primera edición de MasterChef, en 2014, y se compró el corazón de todos con su humildad y su simpatía. Pasaron 12 años y ella sigue cocinando y trabajando en la UPA (Unidad de Pronta Atención) de Wilde: es quien recibe a los pacientes en la guardia y los deriva. Además, desde hace cinco años cocina todas las mañanas en el canal UNIFE, en el magazine Viva la vida, tiene su canal de YouTube, está por estrenar un streaming y continúa trabajando duro por el sueño que acaricia desde hace tiempo: tener su propio restaurante y ofrecer delicias de fusión argentina y boliviana. “Estoy agradecida por esta oportunidad de hacer lo que más me gusta, que es cocinar. También estuve como invitada en Todo cocinado, en Elnueve, y la pasé genial con Rocío Marengo y los chefs, fue una hermosa experiencia”, le cuenta a LA NACION. Rodríguez es cálida, no solo en su forma de comunicar en la cocina, sino también en su cotidianeidad. Hija de inmigrantes bolivianos, creció en la zona sur del conurbano bonaerense, en la misma casa en la que hoy cría a su hija Agustina, de 11 años. “Por suerte y con mucho esfuerzo, pude terminar mi casita en la parte de atrás del terreno de mis papás”, aclara. -Sos enfermera y cocinera, ¿cómo conviven esas dos facetas en tu cotidianeidad?-Me encantan las dos facetas. Hace 15 años que estoy en la UPA de Wilde, una unidad que trabaja sobre la emergencia y donde presto servicios a la comunidad los fines de semana y feriados. Y casi al mismo tiempo apareció esa otra parte artística, la televisión, las redes sociales, que hago con mucho amor. En su momento, la gente me apoyó muchísimo en el reality, entonces es una manera de devolver ese gran cariño. La guardia hospitalaria también me ha ayudado muchísimo a crecer espiritualmente, porque hay personas que entran por una dolencia, algún malestar, y de repente no salen. Es una triste realidad que me hace valorar la vida, disfrutar cada momento, la familia, el ser agradecidos… Son enseñanzas que me deja mi trabajo. -¿Cuál es tu función ahí? -Estoy en la parte de ingresos de pacientes, derivaciones, elaboración de planillas, conseguir camas, llamar ambulancias y todo lo que tenga que ver con lo administrativo. Somos la primera cara que la gente ve cuando ingresa a requerir algún tipo de cuidado, y también tenemos la responsabilidad de hacer la primera valoración, de preguntarle qué tiene, y los derivamos, dándole la prioridad que necesite. Es la primera atención en una emergencia. -También sos enfermera pero nunca ejerciste, ¿por qué?-Porque cuando estaba haciendo la parte práctica, pasó lo del reality. Es más, me estaba formando en la Universidad de Lanús para ser docente en metodología e investigación, y mi camino se direccionó hacia lo gastronómico, las cocinas, las delicias. Entonces hice la carrera profesional de gastronomía, hice cursos, capacitaciones. Sin embargo, sigo en la guardia porque es el trabajo de toda mi vida, siempre me gustó y hasta el día de hoy lo sigo eligiendo. -MasterChef te cambió la vida, ¿qué recuerdos tenés de ese momento?-Hermosos todos. Pasaron 12 años y la gente me sigue pidiendo la receta de la famosa sopa de maní. Recuerdo esa época con amor y nostalgia. Atravesé ya varias generaciones: abuelas, madres e hijos que en ese momento eran chicos, pero miraban el programa en familia los domingos a la noche. Cuando me cruzan, tal vez me reconocen por el tono de voz o por mi rostro o por esa sonrisa tan natural, según me dicen. Me preguntan: “¿Vos sos Elba la cocinera?”, o me dicen “me encantan tus recetas”. Es algo hermoso que hasta el día de hoy la gente tenga ese cariño y que me siga acompañando. El reality me abrió muchas puertas y puedo seguir manteniéndome activa, primero gracias a Dios y a mi familia, y segundo gracias a la gente que me comenta a través de redes sociales y comparten mis preparaciones, me tiran buenas vibras. -¿Seguiste viendo algunas de las ediciones de Masterchef?-Muy poquitito, porque entre el trabajo, las cocinas y mi familia, a veces se complica. Encima la última edición que fue de celebrities salía muy tarde. Pero sí le di una mano a Luis Ventura y le compartí tips y recomendaciones para que le vaya bien el reality. Ahora sé que vuelve otra edición y me pone contenta porque la cocina despierta muchos sueños, contagia lo noble de un plato y transmite muchas emociones. Porque no es solamente un plato de un rico sabor, sino que cada preparación tiene historias detrás. -Y en tu caso conmovió la sopa de maní, ¿cuál es su historia?-Fue el plato que tuvo mayor repercusión en el certamen porque tenía que ver con la historia de vida de mi mamá, de mi papá, de mi familia y de mis raíces bolivianas. En ese momento no había conocido Bolivia, pero viajaba a través de los platos de mi mamá. Y los jurados sintieron esa misma emoción. Hasta hoy en día hay famosos y gente que trabaja también en el mundo gastronómico que me piden que les cocine la sopa de maní. View this post on Instagram -¿Podés compartir la receta?-La sopa de maní es una preparación típica de Bolivia, pero también de otros países. Depende de la región, los ingredientes pueden variar un poquito. La receta de mi mamá es una sopa a base de un caldo que puede tener pollo o carne vacuna con verduritas, apio, un poco de zanahoria, cebolla, algún tipo de zapallito. La verdura es indistinta, pero sí tiene que tener sus verduritas para que salga súper rica. Y el protagonista es el maní que tiene que ser crudo y pelado. Lo metés en la licuadora con un poco de agua y se hace una leche de maní bastante espesita con los aceites propios que tiene el maní. Esa preparación se suma a la carne y las verduritas. Lo dejás cocinar mucho tiempo, una hora y media o más… Y después podés ponerle un poco de arroz que lavás para retirar el excedente de almidón, y lo terminás con una lluvia de papas pay en el plato y un poco de perejil picado. Y no tiene que faltar la llajua, que es una salsita picante que tienen muchos platos bolivianos. Es salsa de locoto con tomatito que se hace en el batán, que es un mortero grande. Es una combinación que no falla. Es un plato muy energético. -¿Después del reality viajaste a Bolivia?-Sí, varias veces. Y me hicieron la doble ciudadanía, como un pequeño homenaje a mis raíces. Fui por cuestiones laborales y también llevé a mi mamá para que se reencuentre con su hermano, a quien no veía desde que se vino a Buenos Aires, cuando tenía 19 años. No sabía nada de él, no sabía si estaba vivo o muerto. Después de 40 años, gracias al reality, hubo una campaña para encontrar a mi tío. No hay manera de explicar la felicidad que tenía mi mamá cuando se abrazaron. Y, además, fui jurado invitada en algunas ediciones de MasterChef Bolivia y me recibió el expresidente Evo Morales. Siempre estuve conectada con mis raíces y en Argentina sigo teniendo ese compromiso de compartir parte de la cultura de mi familia. -¿Y seguiste en contacto con algunos de los compañeros o de los jurados de MasterChef 2014?-Al principio nos veíamos con algunos, pero actualmente no. Tal vez estoy en contacto con los jurados (Donato de Santis, Germán Martitegui y Christophe Krywonis) a través de redes sociales o nos vemos en algún evento y hay buena onda y algunas palabras siempre emotivas. Ni bien terminó el reality tuve que dedicarme a trabajar y al tiempo nació mi hija Agustina. Fueron muchas cosas.-¿Te gustaría participar de esta nueva edición?-Alguna vez me llamaron como jurada invitada en la segunda edición de MasterChef y en MasterChef Bolivia. Me encantaría participar como asesora, como un hada madrina de los participantes, la que te da una ayudita cuando lo necesitás, que te da una mano a la hora de realizar un desafío. Fui participante y también jurado, y entiendo la adrenalina de cocinar en vivo; los nervios muchas veces te pueden jugar en contra. Entonces, me gustaría ser el comodín de los participantes, a quien puedan recurrir cada vez que lo necesiten. Sería lindo. Mi corazón siempre tiene el don de ayudar, así que me encantaría tener ese rol.-¿Qué otras cosas sucedieron en tu vida en estos 12 años?-La más importante es mi maternidad. A mi hija le encanta cocinar también, y hacer manualidades; es muy buena. Y pude terminar mi casa, que me costó un montón. Está en la parte de atrás de la casa de mis padres. Estoy más organizada con mi vida personal, con mi vida profesional. Y tengo muchos proyectos. Uno de ellos es un streaming que vamos a estrenar con Dinamo. Hacemos muchas actividades juntos y hace poco, en el bodegón más famoso de Buenos Aires, nos hicieron una milanesa con nuestra cara, como a Messi (risas). El streaming se va a llamar Elbadina y vamos a cocinar, a hacer entrevistas, contar historias de vida, y a darle un espacio a la gente emprendedora; con mucha felicidad cuento que vamos a tener un segmento que se llama Manos Bolivianas. -¿Cuándo sale?-Lanzamos el primer programa el 5 de octubre. Y estoy trabajando en lo que va a ser mi primer restaurante. Es un sueño que tengo hace muchos años. Estamos en la primera etapa del proyecto y falta todavía, pero me acompaña un lindo equipo de trabajo. Vamos a ofrecer gastronomía boliviana gourmet, con los platos tradicionales reversionados, más sofisticados, pero manteniendo la esencia de cada uno. Queremos fusionar platos argentinos con los productos típicos bolivianos. Voy a unir mis dos amores: Bolivia y Argentina. Y también va a tener una boutique de productos de Bolivia y del norte argentino. Entonces, vas a probar una de mis delicias, también vas a tener la posibilidad de llevarte alguno de los productos para preparar alguna receta en especial en tu casa, y llevarte algún recuerdo.
Fuente: La Nación