Tiene 13 años e inventó un protector biodegradable para proteger las semillas y ayudar a recuperar bosques dañados

Kaia Minn es una estudiante de Brookline, Massachusetts, tiene 13 años y se volvió famosa en su estado por crear un protector biodegradable para las semillas. La base del material que inventó está compuesta de cáscaras de limón, por lo que su trabajo no solo salvaría a los bosques afectados por las catástrofes naturales, sino que contribuye a reubicar los residuos orgánicos. La idea surgió luego de los incendios forestales en Canadá y California que azotaron este año a los bosques nativos. Cuando sucede este tipo de catástrofes, el suelo queda sin nutrientes y expuesto a las condiciones climáticas. Teniendo en cuenta esta situación, Minn utilizó material vegetal ya desechado para elaborar una cobertura que protege a las semillas y que les permite crecer seguras en terrenos hostiles. “¿Y si la restauración de los bosques comenzara con una cáscara de limón?”, se preguntó Minn en la presentación del proyecto, según indicó el medio Patch. Después de una investigación en torno a qué ingredientes permitían la conservación segura de las semillas, la joven hizo una ponencia en el contexto de la 20.ª edición del concurso Young Inventor Challenge, del cual resultó ganadora.De acuerdo a lo que explicó la adolescente, las cápsulas biodegradables están diseñadas para cuidar las semillas durante sus etapas más vulnerables mientras se descomponen naturalmente en el medio ambiente. De acuerdo a los experimentos que llevó a cabo en un laboratorio, las cápsulas pueden mejorar la supervivencia de las semillas al favorecer la germinación temprana, reducir el crecimiento de moho y protegerlas de daños físicos durante su manipulación y transporte.De esta manera, las semillas tienen la posibilidad de crecer y desarrollarse en suelos arrasados y así, los bosques nativos pueden volver a regenerarse sostenidamente en el tiempo. “Me di cuenta de que plantar una semilla es solo el primer paso. El verdadero desafío es ayudarla a sobrevivir”, señaló la joven. Las cápsulas son resistentes para ser transportadas y dispersadas manualmente y mediante drones. Así se pueden abarcar grandes extensiones de terreno en zonas de difícil acceso. Este experimento también podría ser útil en la agricultura sustentable y en otras etapas de restauración ambiental.“Me encantaría colaborar con una organización de reforestación para ver cómo se comportan las cápsulas en su hábitat natural”, reconoció Minn a la vez que se mostró entusiasta de avanzar con este proyecto que vio la luz en junio de este año y que podría ponerse en práctica en los meses siguientes. En agosto, Minn fue seleccionada como finalista del Premio Genspiration y recibió una invitación para presentar su trabajo en la conferencia anual de la Academia Nacional de Inventores en Los Ángeles. Esta mención y reconocimiento resultó de gran relevancia para la adolescente, quien empezó con una pregunta profunda y una necesidad de ayudar al ambiente y que descubrió las capacidades de gestionar el material orgánico desechado en un protector de semillas fuerte y resistente.

Fuente: La Nación