El regreso inesperado de los auriculares con cable

Después de cinco años consecutivos de caída en las ventas, las compras de auriculares con cable a nivel mundial se dispararon en la segunda mitad de 2025, según la firma de análisis Circana, y los ingresos por auriculares con cable aumentaron un 20% durante las primeras seis semanas de 2026. En la Argentina, esta tendencia también se refleja en los datos de la industria local. Desde Newsan, uno de los principales fabricantes del país, los auriculares cableados representaron el 40% de la venta total de auriculares en 2025, mientras que en lo que va de 2026 ya alcanzan el 50%. “Es un cambio histórico, porque desde 2022 hubo un quiebre en el que los auriculares cableados dejaron de tener la venta mayoritaria en el mercado, y recién en 2026 se nota esta tendencia del consumidor a volver a ellos”, señala Ignacio Marinacci, Audio Product Manager en Newsan, a cargo de la fabricación, importación, comercialización y distribución de los auriculares Philco, Motorola, Philco, Noblex y Proline. Consultado sobre si esta tendencia también se refleja en datos propios, Anderson Oliveira, director de Marketing de Harman para Sudamérica (marca a la que pertenece JBL), matiza el fenómeno: “Los modelos con cable mantienen una participación interesante dentro de la categoría. Sin embargo, los modelos Bluetooth han conquistado a muchos consumidores en los últimos años gracias a la evolución de la tecnología y a una propuesta de costo cada vez más atractiva”. Para el ejecutivo, no se trata de una tendencia de fondo que vaya a modificar la estructura del mercado, sino de un nicho dentro de un mercado ampliamente liderado por los auriculares inalámbricos. Pablo Garbarini, Gerente de Marketing de Sony Electronics en Argentina, coincide en el diagnóstico de fondo: “En términos de volumen total de dinero, sigue siendo un segmento minoritario, aunque no creo que sea una moda pasajera. Hay un cambio de comportamiento que estimo que es genuino. La posibilidad de quedarte sin batería y tener que sumar un elemento más para llevar a todos lados (el cargador) hace que muchos usuarios consideren la opción de auriculares con cable”. Quiénes prefieren los cables A la hora de elegir qué auriculares comprar, pesan muchas variables: comodidad, moda, precio y calidad, entre otros. Respecto a quiénes eligen los auriculares cableados, Oliveira señala dos perfiles bien distintos: por un lado, consumidores que buscan una solución simple, confiable y accesible para el uso diario, pero también vemos interés entre consumidores jóvenes, donde hay una revalorización de productos con una estética retro o vinculados a experiencias más analógicas. En tanto, Garbarini identifica un motor más específico dentro de los jóvenes: “Las redes sociales convirtieron a los cables en un accesorio estético ‘Y2K’ o vintage”. El ejecutivo suma un segundo perfil, ligado no a la estética, sino a la performance: “También pueden ser elegidos por los usuarios de videojuegos y editores de video debido a la ausencia de retraso en el audio”. Sobre cómo explicar que un objeto “incómodo” como el cable vuelva a estar de moda, el ejecutivo de Harman lo resume así: “Hoy los consumidores no eligen únicamente por conveniencia. También buscan experiencias que reflejen su identidad y su forma de consumir tecnología. Así como vemos el regreso del vinilo o de las cámaras instantáneas, el cable aparece para algunos usuarios como una elección consciente. Hay una combinación de nostalgia, estética y funcionalidad que hace que vuelva a tener un lugar, aunque eso no significa reemplazar a la tecnología inalámbrica”. Respecto al perfil de comprador de los modelos inalámbricos, los entrevistados indican que por lo general son aquellos que suelen priorizar la movilidad, la comodidad y la integración con su vida cotidiana, especialmente para trabajar, entrenar o viajar. Por su parte Mariela Mociulsky, CEO & Founder de Trendsity, coincide con el ejecutivo y suma la mirada del consumo cultural: “Nosotros leemos a este fenómeno menos como un rechazo de la nueva tecnología que como una búsqueda de estética más visible. El cable evita baterías, carga y emparejamientos, y además recupera algo que lo inalámbrico borró: una estética reconocible. Los dispositivos son cada vez más homogéneos; se vuelve una pequeña declaración de identidad, especialmente entre jóvenes y celebridades”. Hay otra cuestión adicional, que explica Garbarini: “En redes sociales y ámbitos universitarios o laborales, el cable extendido se convirtió en un código visual claro. Funciona como una declaración explícita de ‘estoy ocupado, no me molesten’, algo que el auricular inalámbrico no logra comunicar con la misma eficacia en todos los casos”. Todos los fabricantes entrevistados explican que siguen desarrollando auriculares con cables y que este producto sigue evolucionando. De todos modos, su precio es muy inferior comparado con los inalámbricos. Por eso, el ejecutivo de Sony señala además un uso secundario: “Muchos usuarios adquieren auriculares con cable económicos como un respaldo para dejar en la oficina, llevar al gimnasio o usar en el transporte público, reservando los inalámbricos para el hogar o entornos controlados”. De esta manera, los auriculares con cable se suman a una lista de tecnologías aparentemente obsoletas, como los casetes, los relojes analógicos y los vinilos, que regresaron con fuerza en los últimos años. De hecho, Mociulsky cree que hay relación entre todos estos productos, que su preferencia por parte de los consumidores se enmarca dentro de un movimiento cultural. Para quienes dudan entre un formato u otro, los entrevistados proponen tres criterios concretos. El primer criterio es el uso que le va a dar. Si necesita libertad de movimiento para entrenar, viajar o trabajar, probablemente un auricular inalámbrico sea la mejor opción. El segundo es la experiencia que busca. Si valora no depender de la batería y prefiere una conexión inmediata, el cable sigue siendo una excelente alternativa. Y el tercero es el ecosistema de dispositivos que utiliza. Hoy conviene pensar qué equipos usa todos los días para elegir la solución que mejor se adapte a ese entorno.

Fuente: La Nación