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Grossi expuso su visión de la ONU en una columna en The Economist antes de la tercera votación exploratoria
NUEVA YORK.– Rafael Grossi enfrentará mañana otra prueba en su carrera por la Secretaría General de la ONU. Los 15 miembros del Consejo de Seguridad celebrarán el tercer straw poll, una votación informal y secreta para medir el respaldo a quienes aspiran a suceder a António Guterres. El argentino llega entre los tres postulantes mejor ubicados, con una dificultad: entre las primeras dos rondas conservó sus siete apoyos, pero los rechazos pasaron de dos a seis.En la víspera del sondeo, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) expuso en The Economist su propuesta para una institución en crisis de confianza. “Eso significará hacer menos, mejor”, escribió. Su diagnóstico apunta a décadas de expansión de mandatos sin control y a resultados insuficientes.La primera consulta, el 30 de julio, había dejado al frente a la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan, con diez apoyos, un rechazo y cuatro votos “sin opinión”. La excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett reunió nueve, dos y cuatro, respectivamente. Grossi obtuvo siete respaldos, dos negativos y seis sin opinión.El 21 de agosto, ninguna candidatura alcanzó los nueve apoyos. Rodrigues-Birkett pasó al primer lugar, con ocho apoyos, tres contrarios y cuatro sin opinión. Grynspan cayó a siete respaldos, con cuatro rechazos y cuatro sin opinión. Grossi mantuvo siete votos positivos, pero sumó seis negativos y dos sin opinión: quedó tercero, detrás de dos candidatas que también perdieron terreno.Los sondeos no equivalen a una elección ni permiten identificar posibles vetos. Cada país puede apoyar, desalentar o no expresar opinión sobre una candidatura. El Consejo de Seguridad cuenta con 15 miembros: los cinco con poder de veto y asiento permanente (Estados Unidos, Francia, China, Rusia y el Reino Unido) y otros diez que se renuevan anualmente.Los lugares pro tempore corresponden hoy a Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y la República Democrática del Congo. La decisión final, prevista para después de mediados de septiembre y aún sin fecha definida, requiere al menos nueve votos favorables y ningún veto de las cinco potencias.El candidato que obtenga ese respaldo será recomendado a la Asamblea General, donde los 193 Estados miembros tienen derecho a voto. Desde la elección del primer secretario general, Trygve Halvdan Lie (1946-1952), nunca la Asamblea nunca rechazó al postulante propuesto por el Consejo de Seguridad.Las potencias y los demás miembros del Consejo negocian sus preferencias y usan los votos de desaliento como moneda de cambio.En su artículo, Grossi se presentó como un “realista optimista”.“No soy un idealista que cree que la buena voluntad y las declaraciones pueden resolver los desacuerdos entre Estados. Tampoco soy un tecnócrata en busca del organigrama perfecto para devolverle relevancia a la ONU”, afirmó. Sostuvo que la tensión entre el poder y el derecho nunca desaparece, pero tampoco la necesidad del multilateralismo.Su propuesta es concentrar tareas y delegar aquellas que otros puedan cumplir mejor, entre ellos los organismos regionales y los bancos de desarrollo. Planteó prioridades más claras, con énfasis en la prevención y en la conexión entre los tres pilares de la ONU: paz y seguridad, derechos humanos y desarrollo. Aclaró que la asistencia humanitaria y el desarrollo son centrales para evitar ciclos de inestabilidad.Grossi invocó su experiencia de negociación con Vladimir Putin y Volodimir Zelensky, que permitió una presencia permanente del OIEA en la central de Zaporiyia y otras instalaciones ucranianas. También citó la ruptura del consenso entre las grandes potencias sobre el programa nuclear iraní. “El multilateralismo es una práctica”, escribió: exige relaciones, respuestas ante situaciones inéditas y presencia en comunidades y campos de batalla.La ronda de mañana llega antes de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General, con la competencia aún abierta. Si ningún aspirante logra consolidar sus apoyos, los especialistas no descartan nuevas postulaciones. La votación final del Consejo de Seguridad todavía no tiene fecha.Agencias Reuters y AP
Fuente: La Nación