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Los médicos argentinos destinan hasta 19 horas por semana a tareas administrativas en lugar de atender pacientes
Un médico en la Argentina, de acuerdo con su especialidad, puede llegar a estar restándole a la atención directa de pacientes hasta 19 horas por semana. Así lo afirma un primer relevamiento de su tipo entre profesionales y directivos de centros de atención ambulatoria del país. Ese tiempo se destina, en general, a la anotación de datos y a tareas más administrativas que asistenciales, que se realizan fuera del horario laboral y sin pago extra. “El dato pone en números un problema que atraviesa a todo el sistema de salud: la fragmentación de herramientas, el tiempo destinado a evolucionar historias clínicas, registrar información, gestionar facturación y completar circuitos administrativos que alejan al profesional del foco principal de su trabajo”, señaló a LA NACION el equipo detrás de Menta, una plataforma de gestión administrativa, clínica y financiera asistidas por IA que utilizan policonsultorios, centros médicos y clínicas. A través de esa herramienta empezaron a relevar en tiempo real información sobre cuánto tiempo dedica el personal a sus variadas tareas en los distintos sectores. Además, pudieron estimar en cuánto podrían reducirlo con una asistencia automatizada para aprovechar el horario laboral de manera más eficiente. Eso, en el caso de los médicos, se traduciría en una disminución de una sobrecarga que influye en el burnout y en tiempo de descanso que podría reducir el riesgo de errores, según surgió de la validación de los datos con 1000 profesionales de las especialidades de atención ambulatoria, a través de entrevistas y encuestas, durante el primer semestre del año. Partieron de indicadores de referencia internacional para monitorear las tareas y el tiempo dedicado a la atención indirecta, como los que utiliza la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por su sigla en inglés). Las que más carga burocrática tienenLo primero que organizaron fue un listado con la cantidad de horas que, por áreas de especialidad, los profesionales de la salud dedicaban a asuntos que les restaban horas de contacto con pacientes o sobrecarga administrativa. Medicina física y rehabilitación es la que más tiempo dedicado a la carga “burocrática” tiene por semana: 19 horas en promedio. Las 10 áreas médicas que siguen son: clínica médica/medicina interna, neurología, nefrología, oncología y terapia intensiva, con 18 horas; medicina familiar, con 17 horas, y cardiología, psiquiatría, endocrinología/diabetología, con 16 horas.Las diferencias, en estos casos, se deben a la cantidad de pacientes atendidos por área, su complejidad, la cantidad de estudios y tratamientos, la frecuencia de las consultas y los requisitos de documentación, autorizaciones y facturación que están asociados con cada prestación, enumeró Lucas Tortonese, psicólogo especializado en recursos humanos y cofundador de Menta, la startup que este año ganó dos rondas de inversiones en Suiza para escalar al sector de la salud en la región, donde también hay una demanda profesional para ahorrar tiempo laboral. Apuntan, según plantean en el equipo, a que los médicos no tengan que duplicar las horas de atención con tareas en las que la tecnología disponible puede asistirlos. Historias clínicas asistidas con IACon las historias clínicas, por ejemplo, los médicos de más de 30 centros usuarios de la plataforma refirieron que les lleva entre 10 y 15 minutos completarlas por consulta, de acuerdo con la especialidad y la complejidad. Una herramienta de toma de notas asistida por IA que luego se encarga de la misma tarea no demoró más de 2 minutos en las comparaciones realizadas. El médico después valida y firma esa información en cada caso. “Si se consideran conjuntamente la documentación y las tareas administrativas, los médicos destinan en promedio unas 20,3 horas semanales a actividades que no corresponden a la atención directa del paciente, alrededor del 35% de una jornada laboral promedio de 57,8 horas semanales —agregó—. Y algo no menor, que surgió de las entrevistas a partir de las métricas, es que una parte significativa de ese trabajo médico semanal sucede fuera del consultorio y de la interacción directa con el paciente. Se quedan después de hora o lo siguen en sus casas, lo que también es tiempo no remunerado.” Los centros en los que realizaron el relevamiento son de atención ambulatoria, aunque también están relevando datos de, por ejemplo, internación domiciliaria, con enfermería. Es por eso que el vocero de Menta aclaró, ante una consulta, que los tiempos semanales en esos centros “pueden variar”, según sea la modalidad de atención. “Una guardia, una internación o la atención domiciliaria, por ejemplo, tienen dinámicas operativas y cargas administrativas diferentes”, explicó. En millonesEl segundo paso fue estimar, en función de la cantidad de médicos habilitados en el país, en qué se traducían esas “decenas de millones de horas de trabajo médico al año” destinadas a la atención indirecta o a la carga burocrática. “La fragmentación del sistema de salud no se paga solo en ineficiencia: se paga en horas de la misma persona, multiplicadas. Un médico que trabaja en distintas instituciones termina completando la misma información una y otra vez en sistemas que no se hablan entre sí”, resumió Tortonese. Con la automatización de agendas, turnos, cobros y administración, más el uso de fichas automáticas, historias clínicas digitales inteligentes y los resúmenes de sesiones generados con un asistente de IA a partir de la consulta, calcularon en entrevistas prácticas con los médicos que podían llegar a recuperar un promedio de entre 2 y 3 horas diarias.“Si ese tiempo ganado se destinara íntegramente a nuevas consultas, tomando como referencia un valor de $80.000 por consulta de 30 minutos, de acuerdo con los convenios vigentes de cobertura, representaría una capacidad potencial de facturación adicional de entre $6,4 y $9,6 millones por mes o de entre $76,8 y $115,2 millones anualizados, sobre una base de 20 días laborales mensuales —dijo Tortonese—. Para las clínicas, esto significa mayor capacidad operativa. Para los profesionales, más tiempo disponible y menos tareas sin remunerar, con más posibilidad de incrementar sus ingresos. Para los pacientes, una atención más cercana, ágil y de mejor calidad al disminuir el desgaste profesional.” “Un desafío global”Al igual que sucede en los sistemas sanitarios de otros países, la carga de documentación surgió localmente como una de las principales “fuentes de ineficiencia”. “El desgaste administrativo en salud no es un problema local, es un desafío global de escala billonaria: en los Estados Unidos, distintos estudios estiman en más de US$ 265.000 millones anuales el gasto potencialmente reducible asociado a la complejidad administrativa del sistema –señaló el equipo detrás de la plataforma a LA NACION–. En la Argentina, tenemos una oportunidad única: reducir esta carga no solo alivia el desgaste profesional y devuelve horas clave de atención, sino que puede liberar un potencial económico enorme.”
Fuente: La Nación