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Cartas de lectores: Pesadilla, Trump, soberanía nacional
Pesadilla Cientos de cheques rechazados, un desfalco que supera el equivalente en su momento a 60 millones de dólares, 15 años para dictar sentencia y un fallo irritante que absuelve a algunos e impone penas leves a otros. Años y años de dilaciones que terminan en impunidad y una justicia que ya no tiene cara ni credibilidad. Otra pata del estado que necesita urgente su transformación. Sin obras y sin condenas, Sueños compartidos convertido en la peor pesadilla. Sebastián Perasso Jáuregui rugbydidactico@hotmail.com Trump Dado que, no mucho tiempo atrás, se consideró merecedor del Premio Nobel de la Paz, no debería extrañarnos que ahora el pintoresco presidente de los Estados Unidos se sienta “seguro” de que va a ser llamado como mediador en el conflicto por las islas Malvinas. Horas después agregó a esa difícil y larga tarea que “sería fantástica” la reunificación de la república de Irlanda con Irlanda del Norte. Quizás podría esperarse del señor Trump que trabajase, también, sobre la reunificación de su propio país. Carlos A. Binder carlosabinder@gmail.com Soberanía nacional Advertimos que mientras países como Escocia, Gales e Irlanda del Norte reafirman sus derechos sobre el principio jurídico de la autodeterminación de los pueblos, en nuestro país, en el caso de la expresidente Cristina Kirchner, condenada hasta con la confirmación de la Corte Suprema de Justicia, algunos políticos intentan crear una instancia internacional que según ellos podría tener atribuciones para absolverla. Cabe preguntarse dónde quedaría en tal caso la soberanía nacional, paradójicamente utilizada habitualmente como bandera por el partido al que pertenece la citada exfuncionaria. Roque A. Sanguinetti roquesang@yahoo.com.ar Estímulo En 1960 me recibí de maestra Normal Nacional (Normal n°7). En 1963, de profesora de Educación Preescolar. En 1964, como maestra N.N. de Educación Física Infantil. En 1966, entré sin examen de ingreso a la Facultad de Psicología de la UBA, donde también me recibí. Fue un estímulo para seguir estudiando. Propongo que a los alumnos egresados con altos promedios de los institutos de formación docente se les reconozcan algunas materias del CBC, afines a lo que desean estudiar, para que puedan cursar en la universidad pública. A mí me sirvió y es un antecedente. María Esther Fregenal <acoyteyhuemul@gmail.com Libertad y justicia Me pregunto cada vez que los políticos hablan de libertad si saben de qué se está hablando. Como jubilado estoy sometido a una forma de exclavitud cuando, entre otras cosas, el gobierno nos aumenta lo que cree justo pero no alcanza para cubrir las necesidades básicas, la prepagas aumentan lo que se les antoja, incluso más que la inflación y además me descuentan compulsivamente una cantidad importante para PAMI porque no me dejan elegir entre ésta y la prepaga. En síntesis, en este estado de cosas la libertad de unos es injusticia para otros. Pero, no será acaso que solo hay libertad cuando hay justicia, y solo si hay justicia es posible que las personas sean libres. Por cierto, no me refiero a la justicia legal que imponen los jueces ni a las leyes de un país porque esas son injustas, sino a la que surge de la humanitas que nos habita y de la que los políticos no saben ni quieren saber nada. Ricardo Díez diezfischer2007@gmail.com Vecinos indignados Días atrás, la Legislatura porteña sancionó una ley que modifica el nombre de una tradicional calle de Barracas, como es California, por el de José Luis Cabezas, el fotógrafo asesinado en 1997. Detrás de la iniciativa estuvo la editorial Perfil, que tiene su edificio en California 2731 y que impulsó la modificación de una nomenclatura con 170 años de historia. Los miles de vecinos de la zona estamos indignados y dolidos por esta medida que desoyó la negativa al cambio que expresaron nuestros representantes barriales: el Consejo Consultivo, la Junta Comunal, el Museo y la Junta de Historia, etc. No nos oponemos a que realicen un homenaje a Cabezas. El problema está en la apropiación que hace la editorial del barrio y de una calle tradicional con tanta historia. ¿Y si dentro de unos años elige otro lugar y se muda de barrio? En vez de cambiar el nombre de la calle, con todas las dificultades técnicas y onerosas que conlleva para la ciudad y para los vecinos, ¿no sería suficiente colocar una placa recordatoria dentro de la editorial, o en esa esquina de Santa Elena y California, o en la facultad de periodismo de la Universidad del Sur que funciona en el predio de la editorial, o en un predio del barrio con su nombre y un espacio para muestras fotográficas en su homenaje? Recordamos que entre 1973 y 1974 también se votó por un cambio de nombre -se modificó por Armenia- pero rápidamente fue revertido por la presión de los vecinos. El nombre California ya se puede ver en mapas de 1867, cuando Montes de Oca se llamaba la Calle Larga; Iriarte, Presidente; y Vieytes, Sola. Como el Poder Legislativo no actuó como el pueblo le pidió, ahora le solicitamos al Poder Ejecutivo, Jorge Macri, como jefe de gobierno, que vete esta ley a la brevedad. Sergio Mosquera sergio@mosquera.com Contaminación sonora ¿Por qué en CABA hemos naturalizado vivir entre bocinas, escapes, alarmas, música a todo volumen y ruidos constantes? La contaminación sonora también es contaminación, afecta nuestra salud y nuestra calidad de vida. Sin embargo, parece ser uno de los problemas urbanos más ignorados. Propongo abrir un debate público en los medios: ¿quién controla el ruido en CABA y por qué se permite que los vecinos vivamos sometidos a él. El silencio también es un derecho. ¿Cuándo vamos a empezar a discutirlo? Angel Julio Granja angelgranja2002@yahoo.com.ar
Fuente: La Nación