Aprovechar el agua antes de que llegue a Vaca Muerta: La idea detrás del proyecto que activa Neuquén, con el que pretende regar campos ubicados cerca de los pozos

El proyecto se remonta al 2012, cuando en Neuquén se empezaba a hablar de construir una “Red Azul”, un sistema de acueductos que ordenaran la toma de agua del río para los proyectos de fracking petrolero en ciernes. La idea se recuperó hace ya 2 años y se le sumó una nota al pie: debía ser también una “Red Verde”, que contemplara a la producción agropecuaria.
La idea es que, aprovechando la red de más de 70 kilómetros de acueductos, se pueda tomar parte del agua antes de que llegue a los pozos petroleros. Con esa captación previa, de la que hacen participar a las propias empresas de Vaca Muerta, se busca abastecer a unas 5000 hectáreas bajo riego en las cercanías de esa región hidrocarburífera.
Ahora, de la mano de nuevas normativas provinciales, se pone en marcha este proyecto que incluye forrajes, olivos, frutos secos, vid y cerezas, entre otras alternativas.

“Se busca vincular dos dimensiones del desarrollo provincial que hasta ahora aparecían principalmente separadas: la infraestructura generada por la actividad energética y la incorporación de nuevas superficies a la producción agropecuaria”. Así explican la propuesta desde la provincia, que recientemente empezó a establecer mecanismos para que las propias petroleras participen del sistema.
En junio, el gobernador Rolando Figueroa firmó el decreto provincial 792/2026, que declaró como política pública prioritaria la promoción de la reutilización, recirculación, recuperación y aprovechamiento eficiente del agua en las actividades hidrocarburíferas no convencionales. Así, ordenó establecer incentivos concretos para las empresas que, además de captar agua para fracturar, hagan posible un proyecto agrícola.
Eso corre en paralelo a otra decisión, que fue incrementar fuertemente el canon petrolero desde julio, con nuevas subas pautadas para 2027. Detrás de la cuestión racaudatoria, está también el objetivo de encarecer la captación nueva de agua y hacer económicamente más atractivo reutilizar algunos de los efluentes dentro de los yacimientos.
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Está claro que, además del notable avance inmobiliario, en Neuquén también crece la preocupación por el impacto de Vaca Muerta sobre el uso del agua, la única fuente que hace viable la producción agrícola en la región.
En ese marco se inscriben todas estas políticas, que buscan por un lado incentivar el “flowback”, para que el recurso se reutilice dentro de la industria, y a la vez impulsar el uso de la propia infraestructura que tiene el sector petrolero para regar cultivos. En ese caso, con agua cruda, captada antes de que llegue a los pozos para el proceso de “fracking” y enviada directamente a los pivots de riego de lotes de la zona.

La “Red Azul”, reflotada hace 2 años con una inversión de alrededor de 100 millones de dólares, fue un proyecto gestado hace casi 15 años para bajar costos, reducir el tránsito pesado, y tener mayor control sobre cuánto agua se extrae y utiliza en los pozos hidrocarburíferos.
Según consta en los registros de la firma estatal EMHIDRO, se trata de unos 70 kilómetros de acueductos enterrados, cuyo punto de captación está ubicado en la zona de Añelo, en el tramo medio del río Neuquén. Ese agua luego avanza inicialmente con unos 10 kilómetros de impulsión, que permiten sortear el desnivel, y luego por otros 60 kilómetros de ramales hacia las áreas de explotación.
En las bases del proyecto ya se contemplaba la posibilidad de que esa misma red fuera aprovechada para conducir agua destinada a riego, desarrollo agroforestal y otros usos. De ese modo, antes de que ingrese en el circuito industrial, llegue a las zonas productivas.
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“La medida responde a un escenario de creciente presión sobre los recursos hídricos superficiales y subterráneos y a una actividad que, por su escala, demanda volúmenes significativos de agua”, reconoce la provincia, que por eso pone a correr en paralelo mayores tarifas y evalúa medidas de incentivo.
Con un recurso que se vuelve más caro, cupos mínimos de reutilización de agua industrial y la posibilidad incluso de acceder a bonos verdes, afirman, se busca “incentivar a las empresas a incorporar tecnologías y procesos de recuperación, tratamiento, recirculación y reúso, disminuyendo progresivamente la necesidad de realizar nuevas captaciones de agua de los ríos”.

Fuente: Bichos de Campo