En plena tensión con Trump, la UE invita a Canadá a convertirse en el primero “miembro asociado” del bloque

PARÍS.– Ante el Parlamento Europeo reunido en sesión plenaria este miércoles en Estrasburgo, Ursula von der Leyen pronunció su discurso anual sobre el estado de la Unión, partiendo de una cita de Charles Dickens: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos”. Una fórmula para resumir una Europa que, según sus palabras, “nunca ha sido tan fuerte” pero “nunca ha parecido tan precaria”, atrapada entre una guerra de agresión a sus puertas, una batalla industrial mundial y una ofensiva de desinformación destinada a socavar la confianza en el proyecto europeo.Bajo el título “Impulsar a Europa en la senda de la independencia”, el discurso abordó temas como la energía, el clima, la inteligencia artificial, China, Ucrania y la migración. Sin embargo, la imagen más impactante de la mañana fue la del primer ministro canadiense, Mark Carney, invitado de honor, levantándose para abrazar a la presidenta de la Comisión ante los aplausos del hemiciclo: fue a él a quien Ursula von der Leyen le reservó el anuncio más espectacular de la jornada, una propuesta inédita para convertir a Canadá en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea.“Queremos elevar las relaciones con Canadá al máximo nivel posible y abrirle las puertas para que se convierta en el primer miembro asociado de la UE”, declaró la funcionaria alemana ante la mirada de un Mark Carney visiblemente emocionado. La fórmula está muy bien calculada: ningún país ha obtenido jamás ese título, que no figura en ningún tratado europeo. A diferencia de la adhesión plena, que exige la unanimidad de los 27 países y la adopción de todo el acervo comunitario, el estatus de miembro asociado se diseñaría “a medida” para un socio considerado estratégico y cercano a la UE en cuanto a valores, sin necesidad de integrarse en las instituciones europeas ni someterse a sus normas internas.Qué implicaEn concreto, ningún texto define todavía ese estatus: ni Bruselas ni Ottawa han precisado qué competencias se compartirían, quién debería validar el acuerdo ni bajo qué calendario. La idea ya se había planteado para Ucrania o para el Reino Unido tras el Brexit, pero nunca llegó a concretarse. Esta vez, supondría un paso más allá de un simple acuerdo comercial: según responsables canadienses, la asociación prevista podría ofrecer a los ciudadanos canadienses la libertad de vivir y trabajar en Europa sin necesidad de visado, un avance mucho más amplio que el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), vigente desde 2017 y limitado al intercambio de bienes y servicios.Los sectores mencionados reflejan la magnitud de la ambición: fabricación avanzada, tecnología, producción de defensa, el Ártico, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, informática cuántica y ciberseguridad. Todos ámbitos en los que la Unión, en busca de independencia frente a China y Estados Unidos, y Canadá, rico en recursos, comparten intereses convergentes.Y el momento elegido no es casual. Ottawa lleva varios meses buscando reducir su dependencia de su vecino estadounidense, en un contexto en el que los aranceles impuestos por Donald Trump debilitan una economía en la que casi el 70% de las exportaciones se dirigen a Estados Unidos. Para Mark Carney, quien ha convertido la diversificación comercial y la soberanía canadiense en uno de los ejes de su mandato, el ofrecimiento europeo llega en el momento oportuno: su gabinete lo presenta como una vía para consolidar la independencia del país sin romper relaciones con Washington.El interés europeo es igualmente evidente: la UE depende en más de un 80% de China para obtener sus materias primas críticas, según recordó Ursula von der Leyen. Canadá, gracias a sus importantes reservas minerales y a su desarrollado sector energético, se perfila como un socio natural para diversificar estos suministros, al tiempo que refuerza la cooperación en materia de defensa y seguridad ártica frente a las provocaciones rusas en la región.Este anuncio forma parte de un acercamiento más amplio con Ottawa. Ursula von der Leyen también ha propuesto la creación de un “Consejo Europeo de Seguridad” que agrupe a la UE, Canadá, Noruega y el Reino Unido, con la ambición de establecer un equivalente al artículo 4 de la OTAN a escala europea. En cuanto a la inteligencia artificial, también mencionó a Canadá, junto al Reino Unido, como uno de los socios con los que Europa desea establecer salvaguardas comunes frente a los modelos más avanzados.¿Qué beneficios concretos se derivan de esto? Para Canadá: un acceso facilitado al mercado europeo más allá del CETA, la posibilidad de una libre circulación de personas, la integración en las cadenas de producción estratégicas europeas —defensa, baterías, semiconductores, computación cuántica— y un mayor peso político. Para la UE: la garantía de suministros críticos, una base industrial de defensa ampliada gracias a un aliado fiable y, junto al Reino Unido y Noruega, un núcleo de democracias occidentales capaz de ejercer influencia frente a Washington, Pekín y Moscú. ¿Y para Estados Unidos? Según especialistas canadienses, “con su pelea de pacotilla, Donald Trump le hace perder a su país 4 millones de barriles diarios de petróleo, el 86% del potasio de Estados Unidos, la mitad de su aluminio, un billón de dólares en PIB y 214.000 empleos”.“Todo indica que Trump eligió la batalla equivocada. Se acabó. Punto final”, escribió el periodista especializado, Dean Blundell.Sin embargo, el entusiasmo en el hemiciclo no debe ocultar la magnitud del desafío pendiente. El embajador designado de Canadá, Jonathan Wilkinson, matizó por su parte el alcance inmediato del anuncio, calificándolo como una “oportunidad para el debate” y subrayando que el objetivo principal debe ser la obtención de “resultados concretos”. Diversos eurodiputados han hecho un llamamiento a ir más allá de la mera retórica para construir una verdadera “alianza estratégica integral”. La cuestión de la soberanía sigue siendo un tema delicado: ¿qué competencias debería compartir Canadá con Bruselas y bajo qué reglas? No se ha tomado ninguna decisión definitiva ni se ha establecido un calendario.Otros temasEntre los otros temas evocados por la presidenta de la Comisión en su discurso, estuvo naturalmente la energía. Von der Leyen abogó por “convertir la electricidad en el futuro de Europa”, con el objetivo de duplicar su cuota en la matriz energética para 2040, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz hace siete meses, que ya le ha costado al continente 90.000 millones de euros. En cuanto al comercio, lanzó una advertencia a China, cuyo déficit comercial con la UE alcanza los 1000 millones de euros diarios, prometiendo emplear “todas las herramientas” disponibles si las negociaciones no fructifican antes de octubre.Ante las olas de calor que han devastado 660.000 hectáreas en Europa este verano, anunció un plan europeo contra las canículas, una alianza para el aseguramiento de riesgos climáticos y una flota europea de lucha contra incendios. Respecto a Ucrania, prometió un mayor apoyo el próximo invierno boreal y un sistema antimisiles común que combine la experiencia ucraniana con la tecnología europea. Sobre Gaza, recordó la ayuda ya prestada y prometió más de 1000 millones de euros para la reconstrucción. En materia de migración, anunció un nuevo mecanismo de emergencia tras la crisis de Ceuta. Y por último, presentó una “Ley de Protección Infantil” que prohibirá el uso de redes sociales a menores de 13 años, invirtiendo la carga de la prueba para las plataformas.

Fuente: La Nación