“No alcanza”: qué dicen los especialistas sobre caminar y cuál es el ejercicio que recomiendan sumar

La prevención, el diagnóstico temprano y el acompañamiento aparecen cada vez más como ejes centrales de la atención sanitaria. En un panel del Summit de Salud Capítulo 6, moderado por la periodista Carla Quiroga de LA NACION, especialistas de distintas áreas analizaron cómo anticiparse a la enfermedad, incorporar nuevas herramientas y adaptar los sistemas de salud a una demanda que también está cambiando.Uno de los temas que se abordó fue el de las enfermedades poco frecuentes. En esa línea, Nicolás Fernández Escobar, jefe de Servicio de Hematología en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, explicó que estas patologías se caracterizan por una baja prevalencia y que, aunque cada una alcanza a un número reducido de personas, en conjunto representan a una población considerable.“Tenemos una ley y sabemos que está definida por una cada 2000 personas; entonces, si bien individualmente cada una representa un número pequeño de pacientes, las entre 6000 y 8000 enfermedades aproximadamente van a representar a 3.000.000 de argentinos con patologías poco frecuentes”, señaló.La posibilidad de llegar antes a un diagnóstico también responde a un cambio en la práctica médica. “Se aprendió a sospecharlas tempranamente porque hay algo que las caracteriza: las manifestaciones iniciales pueden ser comunes, como tos o dolor abdominal. Antes, ese paciente con esa manifestación común iba a una guardia y volvía sin diagnóstico; hoy aprendimos a generar algoritmos de diagnóstico para hacer diagnósticos más tempranos”, explicó Fernández Escobar.El desafío no termina con la detección. Fernández Escobar señaló que solo el 5% de las enfermedades poco frecuentes tiene un tratamiento específico, por lo que también son importantes los tratamientos de soporte, los seguimientos y el acompañamiento de las familias y de las sociedades de pacientes. En ese sentido, también destacó el rol de los pacientes que participan en ensayos clínicos: “Siempre les digo a los pacientes que, al participar como investigadores, se transforman en héroes porque se anticipan en el tiempo hasta 10 años y ayudan a probar medicamentos que en el futuro pueden ser fundamentales para otros pacientes con enfermedades poco frecuentes”, explicó.Otros datos que arrojó fueron que hasta el 80% de los pacientes son pediátricos y la mayoría de estas enfermedades son de origen genético, aunque no siempre existen antecedentes familiares que permitan sospecharlas. “No necesariamente son de los padres; puede ser recesiva, que los papás sean portadores y el hijo desgraciadamente tenga la enfermedad”, explicó Fernández Escobar.Otro de los temas centrales del panel fue el estado del sistema sanitario en la provincia de Buenos Aires y, en particular, el crecimiento de la demanda vinculada con la salud mental. Sobre estos puntos habló Julieta Calmels, subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y las Violencias en el Ámbito de la Salud de la provincia de Buenos Aires, quien describió un escenario de sobrecarga en el subsector público y señaló un aumento de aproximadamente 35% en la demanda con la misma estructura.A esa mayor demanda se suma un crecimiento acelerado de las internaciones vinculadas con la salud mental. “En los últimos tres años las internaciones por salud mental aumentaron un 42%; no sé si hay algún otro tema de salud que haya mostrado un aumento tan acelerado en el corto tiempo”, afirmó Calmels.Para la especialista, este fenómeno no puede analizarse por separado de las condiciones sociales: “La salud mental no se puede pensar por fuera de las condiciones de vida”. También señaló que el problema atraviesa a todas las franjas etarias, particularmente a los jóvenes, y mencionó entre los factores a considerar el uso de las tecnologías y su impacto sobre las relaciones humanas y la relación con el cuerpo.El abordaje busca, en ese sentido, extenderse más allá de los espacios tradicionales de atención. Calmels destacó el programa “La salud mental es entre todos y todas”, desarrollado fuera del sistema de salud y que, según indicó, ya alcanzó a más de medio millón de chicos. También mencionó la creación de un Consejo Joven de Salud Mental, con participación juvenil en la discusión de políticas públicas.El suicidio fue otra de las problemáticas abordadas, con especial foco en la necesidad de fortalecer las políticas de prevención ante el incremento de los casos. Calmels advirtió sobre el aumento de los suicidios y remarcó la necesidad de evitar explicaciones lineales: “Hay que ser cautos en poner causa-efecto sobre algo tan complejo como es el suicidio, siempre se insiste en la multiplicidad de causas”. Además, señaló que el 80% de los casos corresponde a varones y que el 43% de los hechos se concentra entre los 20 y los 40 años (a la salida de la etapa escolar y por las dificultades que enfrentan muchas personas para desarrollarse).“Nuestra provincia impulsa una campaña llamada ‘¿Estás? Estoy’, que busca generar acceso a los sistemas de atención y cuidado. Tenemos un 0800-222-5462 para que pueda llamar la población para buscar espacios de apoyo y contención", comentó.En relación con la salud física y mental, Marcela La Villa, directora de la Licenciatura en Kinesiología y Fisioterapia de Universidad Siglo 21, hizo especial énfasis en la actividad física como uno de los pilares de la prevención. La especialista planteó que el ejercicio no debe ser entendido únicamente como una herramienta para prevenir enfermedades, sino también como parte de los tratamientos. “La actividad física no solamente se sabe que es una herramienta para prevenir muchas enfermedades, sino que también se utiliza como tratamiento. De cardiovasculares, metabólicas, ayuda mucho en la salud mental también”, explicó La Villa.Según los datos citados por La Villa, uno de cada tres adultos no cumple con las recomendaciones de actividad física y el 80% de los adolescentes tampoco alcanza los niveles semanales recomendados, principalmente por la tecnología. La especialista planteó que uno de los desafíos del sistema sanitario es lograr que la actividad física forme parte de la vida cotidiana.Pero no alcanza con indicar que una persona haga ejercicio. “Es importantísimo cuando uno va a indicar una actividad física a una persona, el abordaje interdisciplinario”, sostuvo La Villa. En ese trabajo, explicó, el médico puede determinar la capacidad física e identificar riesgos, mientras que el kinesiólogo evalúa la funcionalidad.La actividad física, además, debe adaptarse a cada etapa de la vida. La Villa destacó su importancia en los adultos mayores para prevenir caídas y preservar la autonomía, y señaló que tanto los niños como las personas mayores pueden realizar ejercicios de fuerza cuando están correctamente indicados. También remarcó que caminar, aunque es una forma de actividad física, no alcanza por sí solo para cubrir todos los objetivos vinculados con la salud a largo plazo: la OMS recomienda sumar ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana.La prevención también puede modificar la forma en que se administran los recursos. Rosana Asensio, miembro del Consejo de Administración de Fundación COMEI, destacó que para una organización que funciona como prestadora y financiadora de su propio sistema, anticiparse a la enfermedad resulta central. “La prevención es clave para poder lograr la sustentabilidad de nuestro sistema de salud”, sostuvo.En ese camino, los datos adquieren un papel cada vez más importante. “La salud es el sector que mayor cantidad de datos cuenta. Hoy tenemos un potencial de datos increíble y para nuestro sistema contamos con mucha información y esos datos los replicamos en tableros que nos brindan una información valiosísima que nos permite tomar mejores decisiones”, explicó Asensio.Frente a este escenario, la prevención aparece como un cambio en la manera de pensar la atención. Asensio explicó que en su fundación están analizando un sistema preventivo de cuatro niveles, con dos primeros escalones centrados específicamente en la prevención y otros dos destinados a la gestión de pacientes que ya tienen una enfermedad establecida. “La prevención sin descuidar la enfermedad”, resumió Asensio.En ese modelo, el objetivo es involucrar al afiliado antes de que aparezca o avance una enfermedad. “Buscamos que el afiliado se involucre con todo lo que tiene que ver con la prevención; lo ayudamos a que tenga adherencia al recorrido preventivo, no solo a una dieta saludable sino a hacer actividad física y ayudar desde lo mental”, concluyó Asensio.

Fuente: La Nación