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Detuvieron a tres sospechosos por el asesinato de un joven al que balearon por la espalda para robarle la moto
Detectives de la policía bonaerense detuvieron en las primeras horas de hoy a tres sospechosos por el homicidio de David Elías Ojeda Vázquez, el joven de 23 años que fue baleado por la espalda por delincuentes que le robaron la moto con la que regresaba a su casa desde el gimnasio, en el partido de José C. Paz.Se trata de dos jóvenes de 19 y 20 años, acusados de ser los autores directos del homicidio, y de un menor de 16 años al que los investigadores señalan como el proveedor de la moto que los delincuentes utilizaron para cometer el mortal asalto, el 7 de este mes.Ese lunes, a las 21.28, Ojeda Vázquez fue interceptado en la calle Polonia entre Piñero y Matheu por dos motochorros que iban montados en una moto de 110 cc de cilindrada; uno de los ladrones llevaba puesto a su espalda un bolso de transporte de una conocida app de repartos a domicilio.Según pudieron determinar los investigadores, cuando Ojeda Vázquez intentó evadirlos, los asaltantes le dispararon; la víctima, alcanzada por un proyectil en la espalda, alcanzó a hacer unos pocos metros más acercándose al cordón hasta que se bajó de la moto y se desplomó sobre la vereda. Los delincuentes giraron y se apoderaron de la Honda XR150 de la víctima. Ojeda Vázquez fue asistido por vecinos y pronto una ambulancia del SAME lo trasladó al Hospital Mercante, donde falleció. En la escena del hecho, los peritos en criminalística encontraron una vaina servida de calibre 22.En el video de la cámara de seguridad de una casa vecina, que captó la secuencia final del ataque, se advierte que uno de los ladrones llevaba puesto un bolso de transporte de mercadería de la app de delivery PedidosYa. Ese elemento fue esencial para la investigación.“A través del relevamiento y análisis de cámaras de seguridad del COM [Centro de Operaciones de Morón] y privadas, tareas de campo, seguimiento del recorrido de fuga y testimonios recabados, los investigadores lograron establecer el derrotero de los autores del hecho por las calles Polonia, Matheu, Labardén, Félix Iglesias, Piñero, Butler y Lacrosse, e individualizar a los sospechosos y los domicilios vinculados”, explicaron voceros del área de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.A partir de esa información presentada en primera instancia a la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 18 de San Martín y, luego, a la fiscal Paola Campos, del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil del mismo departamento judicial, efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires realizaron los allanamientos que permitieron detener a D. S. Leiva Bernal, de 19 años y nacionalidad uruguaya, y a R. E. Vargas, de 20, ambos imputados por homicidio agravado. En tanto, un menor de 16 años fue aprehendido e imputado “por haber facilitado el motovehículo utilizado para perpetrar el hecho”.Los policías incautaron una moto Honda Wave 110 de color negro y guardabarros delantero blanco, sin patente, identificada como la que usaron los delincuentes en el asalto en el que mataron a Ojeda Vázquez. También, una caja térmica forrada con logos de la aplicación PedidosYa, dentro de la cual había guantes presuntamente usados por los ladrones para no dejar huellas. Además, fueron secuestradas prendas de colores y tipos coincidentes con las que vestían los asesinos.En un allanamiento previo se habían incautado dos chapas patente de motos con pedido de secuestro activo por sendos robos del 5 de abril de 2023 y el 3 de febrero de 2025, además de dos cascos de color negro similares a los que llevaban colocados los delincuentes que mataron a Ojeda Vázquez.Repercusiones en el barrioEl crimen de Ojeda Vázquez causó conmoción en José C. Paz y renovó en los vecinos los reclamos de más y mejores medidas de prevención para paliar la ola de inseguridad y violencia que los golpea a diario.“Esto es The Walking Dead. Tierra de nadie”, graficó Sebastián, un vecino que se acercó a la sala velatoria donde la semana pasada fueron despedidos los restos de Ojeda Vázquez. Y amplió: “Uno se despierta y sale a trabajar sin saber si volverá a casa. Hay que fingir demencia y rezar para que no te toque”.Karina, otra vecina, compartió su abatimiento: “Tengo un hijo que estudia Sistemas. No veo la hora de que se reciba y se vaya de acá. Lo único que le pido a Dios es que no me lo maten antes. Tengo la casa en venta, pero ¿quién me la va a comprar?”El crimen de Tito, tal como le decían a David sus allegados, causó un profundo dolor. Quienes lo conocieron contaron a LA NACION que era un joven emprendedor que trabajaba sin descanso en la compra y venta por internet y proyectaba un futuro grande junto a sus amigos de toda la vida. “Todos formamos parte de un mismo grupo. Crecimos juntos. Imaginate cuán unidos éramos que cuando él cayó llegó a mandarle un mensaje de audio a Alan, uno de nuestros amigos, y le dijo que lo habían herido”, confió Julián. Y sintetizó el pensamiento de sus amigos: “Éramos hermanos de la vida. Y ahora que ya no está con nosotros es como si le faltara una pieza al rompecabezas”. Todos lo describieron como una buena persona y un trabajador honesto que jamás le falló a nadie en el barrio Sol y Verde. Los momentos impactantes del hecho quedaron grabados y fueron registrados por los vecinos del lugar. Karina le relató a LA NACION lo que vivió la noche del lunes.“Escuché el disparo y un grito. Pensamos que era un perro, pero era el muchacho cayendo. Salimos y la vecina, que es enfermera, ya le estaba haciendo RCP. Una chica que pasó en auto bajó a los gritos y llamaron enseguida a la ambulancia”, relata. Afirmó que no se trató de un hecho aislado: “Ya van cinco muertes en lo que va del año de muchachos que salen a trabajar o estudiar. Mi marido llegó 20 minutos antes; si los cruzaba quizás los hubiera enfrentado, porque él está armado; no se aguanta más vivir así”.Ella deslinda la responsabilidad de los efectivos comunes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires: “De 15 cuadrículas en José C. Paz a veces hay siete patrulleros, y solo tres tienen combustible. Esta zona no está liberada por los policías de abajo; está liberada por los jefes policiales, el intendente y el ministro de seguridad, que son socios de los narcos. Al policía que labura por dos mangos lo reprimen y persiguen. Por la noche esta calle es un rally de zombis que van a comprar falopa a Santa Rita y vienen para acá. Hay mugre acumulada y autos abandonados que usan para esconderse. Roban autos y motos para desarmarlos en el barrio”.En sintonía, Sebastián agregó: “Esto es José C. Paz, tierra de nadie. Tenés la calle detonada y la mugre por todos lados. A las 20 se murió todo. Hacés cinco kilómetros hasta San Miguel o Malvinas Argentinas y las cosas funcionan; acá esto es desidia. Acá hay mucha falopa, mucha vagancia y pibes colocados. En los semáforos, si no les das plata, te quieren pegar. Esa noche la policía vino al toque e hizo lo que pudo, pero es un municipio pobre. Las calles parecen bombardeadas con granadas. Cada cual hace lo que puede, tenés que vivir enrejado, poner cámaras y rezar”. Ambos coinciden en señalar como máximo responsable de esta situación a Mario Alberto Ishii, intendente de José C. Paz desde hace 28 años y ahora de licencia para asumir como senador en la provincia de Buenos Aires. Y también a Lorena Espina, quien quedó a cargo del municipio de forma interina. La sensación de abandono institucional es constante entre los vecinos, quienes denuncian la escasez de recursos policiales y la complicidad de las autoridades políticas con el narcotráfico, expresando el agotamiento de vivir encerrados.Las autoridades municipales, en tanto, derivaron en la gobernación la responsabilidad de actuar ante el delito. En un comunicado firmado por la intendenta interina Espina se detalló que la Patrulla Urbana Municipal cuenta con 250 efectivos y 70 móviles propios, pero que el peso de la prevención queda en los hombros de funcionarios de la administración provincial. “Ante la gravedad de lo sucedido, exigimos al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, reforzar la seguridad en todo el territorio de la provincia y, en especial, en nuestro distrito”, fue la reacción de las autoridades de José C. Paz ante el crimen.Y agregaron: “La seguridad requiere acciones inmediatas y es el gobierno de la provincia de Buenos Aires quien debe asumir la total y completa responsabilidad, garantizando la misma para todos los vecinos y vecinas de José C. Paz”.La escueta respuesta del Poder Ejecutivo provincial la dio el propio gobernador, Axel Kicillof, al día siguiente del crimen durante el acto de inauguración de una subcomisaría en Tristán Suárez, Ezeiza: “Estamos fortaleciendo los dispositivos de prevención para dar respuestas más rápidas y concretas. Esto lo hacemos mientras Javier Milei sigue ajustando en seguridad, salud y educación: nos han dejado solos”.El asesinato de Ojeda Vázquez tuvo un fuerte impacto social. Muchos se vieron reflejados en su historia, la de un muchacho que fue emboscado por motochorros luego de un día de trabajo y cuando volvía de ejercitarse en un gimnasio. “Era muy alegre, muy chistoso. Siempre te sacaba una sonrisa y siempre estaba pensando en ir para adelante, en avanzar”. Analía Vázquez habla de su hijo menor, David Elías, asesinado por motochorros. La mujer, apoyada en su fe religiosa para seguir adelante ante la terrible pérdida, dijo a LA NACION poco antes de despedir los restos de su hijo: “Ojalá que Dios toque y cambie a los que mataron a mi hijo, pero si no, ellos seguirán haciendo las mismas cosas. La Justicia hará lo suyo, pero de mi parte sí, yo los perdono a los dos”.
Fuente: La Nación