Economía
Usó IA y fotos satelitales y encontró 3 millones de personas que no figuran en los registros oficiales de la Argentina
¿Cómo se encuentran más de 3 millones de personas en un país que al 1ro de julio de 2022 tenía una población de 46.234.830 personas? ¿Y por qué ese 6,5% adicional de personas podría estar fuera del Censo? ¿Estaban escondidas? No, pero las encontró por casualidad Nissim Lebovits, un ingeniero de software estadounidense especializado en datos geoespaciales. En 2025 Lebovits trabajó, en el marco de una beca Fulbright, en el Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales (CIUT) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata. El CIUT colabora desde hace más de una década con el municipio de La Plata en evaluaciones de riesgo de inundación, y le pidieron a Lebovits que ayudara a actualizar las estimaciones de población expuesta a inundaciones en los barrios populares del partido. Esas estimaciones se habían apoyado, hasta entonces, en los datos del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), el registro administrativo oficial que releva la ubicación y la población de los asentamientos informales de todo el país. La idea inicial de Lebovits era simple: cruzar los límites de los barrios populares con las huellas de edificación —los contornos de las construcciones— que distintos proyectos de código abierto extraen de imágenes satelitales de alta resolución mediante inteligencia artificial, para llegar a estimaciones de población más precisas que las oficiales. El resultado, sin embargo, no fue el esperado. “Cuando corrí el análisis, los números no encajaban: había muchas más construcciones que familias registradas”, le dijo Lebovits a LA NACION. En uno de los asentamientos del partido de La Plata, en la localidad de Los Hornos, el Renabap contabilizaba 330 familias, mientras que en las imágenes satelitales se distinguían más de 4200 construcciones. A escala de todo el partido, unas 72.000 huellas de edificación caían dentro de los límites de barrios populares donde el Renabap registraba apenas 34.000 familias. Lebovits pensó que el error era propio, y llegó a contar las construcciones a mano para tratar de entender qué pasaba; pero hablando con colegas del CIUT y del municipio se enteró de que se habían detectado subregistros similares mientras elaboraban el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad. La literatura científica sobre estimación de población en asentamientos informales respalda el uso de huellas de edificación como indicador, ya que en los barrios populares la cantidad de construcciones suele corresponderse de manera estrecha con la cantidad de hogares. Cómo se encuentran 3 millones de personas que no están en el CensoA partir de ese hallazgo local, Lebovits extendió el análisis a todo el territorio nacional. Cruzó los 6467 polígonos de barrios populares que mantiene el Renabap con un conjunto de casi 2000 millones de huellas de edificación provenientes de la combinación de datos abiertos de Google, Microsoft y OpenStreetMap, distribuidos por la organización VIDA a través de la plataforma Source Cooperative. Usó dos herramientas relativamente nuevas en el campo de los datos geoespaciales: GeoParquet, un formato de almacenamiento que permite leer solo los fragmentos de un conjunto de datos que se necesitan sin procesar la totalidad, y DuckDB, un motor de consultas que permitió cruzar los 6467 asentamientos con 33,8 millones de huellas de edificación de todo el país en apenas tres segundos, desde una computadora personal. El resultado, publicado en abril de este año como documento de trabajo en el repositorio académico SSRN bajo el título “Barrios Visibles”, muestra que dentro de los límites de los barrios populares registrados se detectan 1.969.975 huellas de edificación, un 59% más que las 1.237.795 familias que registra oficialmente el Renabap. Al aplicar el propio multiplicador que usa el Renabap —1,1 familias por vivienda— sobre el conteo de construcciones, la estimación de hogares asciende a 2.265.499, un 83% por encima de la cifra oficial. Traducido a población, y utilizando dos multiplicadores distintos de personas por hogar, el resultado se ubica entre 6,3 y 7,6 millones de personas viviendo en barrios populares, frente a una cifra oficial de entre 3,5 y 4,1 millones. La diferencia, de entre 2,9 y 3,4 millones de personas, equivale a entre el 6% y el 7% de la población total del país. Lebovits subrayó que se trata de una estimación conservadora. “Puse a prueba los supuestos clave —tasas de ocupación, tamaño promedio de los hogares— y opté por reportar un rango de 2,9 a 3,4 millones de personas”, señaló. Agregó que varias de las limitaciones que reconoce en su propio trabajo —la construcción reciente en barrios que crecieron después de la última actualización del Renabap, la vivienda en altura en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, y los asentamientos que el propio registro no releva por estar en localidades de menos de 2000 habitantes— apuntan en la misma dirección. “Es probable que la cifra real sea aún mayor”, afirmó. Todo el procedimiento fue publicado de manera abierta. El código, los datos y un mapa interactivo del país completo, disponible en el sitio barriosvisibles.org, permiten a cualquier persona verificar los resultados, barrio por barrio. No va en contra del Censo ni del RegistroUn segundo documento, publicado por Lebovits en junio, avanzó un paso más: comparó los resultados obtenidos a partir de las huellas de edificación con el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).Lebovits comparó la población que el Indec publica por radio censal —la unidad geográfica más pequeña en la que se difunden los datos del censo— con la población que sugieren las huellas de edificación dentro de esos mismos radios, cuando coinciden en gran medida con los límites de un barrio popular. Según sus cálculos, en los radios censales cubiertos casi en su totalidad por un único asentamiento, la relación de subregistro se ubica en 1,88 veces, una cifra cercana a la de 1,83 veces que había obtenido en su primer trabajo. “La comparación con el Censo refuerza el hallazgo porque muestra el mismo problema desde otra fuente: en los radios censales que corresponden casi por completo a barrios populares, el Censo también registra muchas menos viviendas, hogares y personas de las que sugiere la cantidad de construcciones visibles”, explicó Lebovits. El propio investigador matizó su hallazgo, sin embargo: ““No pretendo criticar a quienes construyeron el Renabap; llevar adelante un relevamiento así es un trabajo enormemente difícil. No sabemos cuántas fueron omitidas completamente, cuántas pueden haber sido contabilizadas en otro lugar, cuánto corresponde al crecimiento posterior al Censo de 2022, ni cuánto puede deberse a las incertidumbres propias de estimar viviendas a partir de imágenes satelitales. Probablemente sea una combinación de varios de estos factores”, señaló. Aclaró además que el rango de 2,9 a 3,4 millones corresponde específicamente a la diferencia que estima entre la población de los barrios populares y los datos del Renabap, y no a una cifra demostrada de personas ausentes del total nacional del Censo; para establecer con precisión cómo se explica la discrepancia con el Censo, dijo, hace falta investigación adicional. Para la planificación ante inundaciones y otras emergencias, no alcanza con conocer el total de personas en el país: es necesario saber dónde viven. Si tanto el Renabap como el Censo subestiman la población en los barrios populares, sostuvo, el problema para la gestión pública persiste aunque esas personas estén contabilizadas en otro lugar del territorio nacional. Según su mirada, los hallazgos a partir de imágenes satelitales son una herramienta adicional para el trabajo de los organismos oficiales, no como un cuestionamiento a su tarea. Lebovits remarcó que llevar adelante un censo nacional o un registro como el Renabap es una tarea de enorme complejidad, y que su intención no es señalar responsables, sino mostrar que las nuevas fuentes de datos abiertos permiten contar a la población con mayor precisión, en menos tiempo y a un costo considerablemente más bajo que los métodos tradicionales. La mirada desde el IndecDesde el Indec señalaron que “el instituto analiza sistemáticamente la calidad y cobertura de su producción estadística mediante procedimientos técnicamente fundamentados y acordes con las recomendaciones de buenas prácticas estadísticas elaboradas por la comunidad estadística internacional. Toda esa información es pública y se encuentra disponible en el sitio oficial”. Para los resultados del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, agregaron, “el Instituto reconstruyó la dinámica de la población desde 2001 utilizando nacimientos y defunciones de estadísticas vitales, cifras migratorias y otras fuentes de registros administrativos para contrastar la estructura por sexo y edad resultante. Este procedimiento, que contó con el apoyo institucional de UNFPA y CELADE, permitió conciliar las cifras de población que fueron publicadas oficialmente por el Indec”. El organismo remitió, para mayor detalle sobre los resultados de esa conciliación demográfica a nivel nacional y por provincia, a los documentos de la serie Análisis demográfico Indec: “Estimaciones y proyecciones de población, por sexo y edad, total del país para los años 2022-2040” y “Estimaciones y proyecciones de población, por sexo y grupos de edad según jurisdicciones para los años 2022-2040”. La Plata, el caso testigo El municipio de La Plata, que había encargado el trabajo original sobre riesgo de inundación, incorporó los resultados a su planificación. Responsables municipales del Plan de Ordenamiento Territorial señalaron que “estos hallazgos fueron incluidos en el diagnóstico del Plan de Ordenamiento Territorial del municipio y son utilizados para la revisión del Plan de Reducción de Riesgo de Inundaciones; y son utilizados como datos clave en diversas act
Fuente: La Nación