Arabia Saudita denuncia un intento de ataque contra La Meca y crece el riesgo de una nueva escalada

EL CAIRO.– Arabia Saudita acusó durante la noche a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, de intentar atacar La Meca, la ciudad más sagrada del islam, un episodio que desató una ola de condenas en la región, aunque por ahora sin señales de apoyo militar concreto al reino.Riad declaró a La Meca una “línea roja” mientras se ve arrastrada cada vez más hacia un nuevo frente de la guerra con Irán. Y la presión no se limita al terreno militar. Con el mayor exportador de petróleo del mundo bajo ataque de un grupo aliado de Teherán, Arabia Saudita necesita garantizar una salida segura para su crudo y, al mismo tiempo, reforzar su defensa. Ninguna de las dos cosas parece sencilla.Un oleoducto crucial para el reino lleva semanas cerrado tras un ataque, según distintos reportes. Al mismo tiempo, los hutíes intensificaron sus ofensivas contra infraestructura saudita y el tráfico marítimo en el mar Rojo, donde tomaron varias islas en el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. En el otro extremo de la península arábiga, Irán continúa atacando embarcaciones en el estrecho de Ormuz.La combinación de ambos frentes mantiene bajo fuerte presión al mercado energético mundial: los precios del petróleo siguen por encima de los 100 dólares por barril.En medio de esa escalada, los hutíes negaron haber lanzado drones hacia La Meca, ubicada a unos 1100 kilómetros de la frontera con Yemen. Las autoridades sauditas, sin embargo, aseguraron haber interceptado y destruido una aeronave no tripulada antes de que ingresara en el espacio aéreo de la ciudad natal del profeta Mahoma.El episodio representa además la primera gran prueba para el nuevo pacto de defensa entre Arabia Saudita, Turquía —miembro de la OTAN— y Pakistán, una potencia nuclear. Sin embargo, funcionarios turcos y paquistaníes dijeron a The Associated Press que, hasta ahora, Riad no solicitó asistencia militar frente a la escalada hutí.Un funcionario turco señaló además que todavía deben completarse los esfuerzos para “institucionalizar” la alianza antes de que el pacto pueda funcionar plenamente. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a discutir públicamente el asunto.Pakistán sí expresó un fuerte respaldo político. El primer ministro Shehbaz Sharif condenó el supuesto intento de ataque contra La Meca y afirmó que su país permanece “inquebrantablemente, hombro con hombro” junto a Arabia Saudita. La Organización de Cooperación Islámica, que reúne a más de 57 Estados musulmanes, sostuvo por su parte que el incidente viola la “santidad de los lugares sagrados”.أدين بأشد عبارات الإدانة الممكنة المحاولة الدنيئة والشنيعة لاستهداف الموقع المقدس في مكة المكرمة بهجوم بطائرة مسيرة.إن الشعب الباكستاني يشعر بالحزن والقلق إزاء هذا العمل الفاضح. ولا توجد كلمات تكفي للتعبير عن عمق الألم والأسى اللذين نشعر بهما تجاه هذا العمل المشين الذي لا… https://t.co/6ALmRzGmWb— Shehbaz Sharif (@CMShehbaz) September 16, 2026Según el coronel Turki al-Maliki, vocero de la coalición militar liderada por Arabia Saudita, se trató del segundo intento hutí de atacar La Meca. El antecedente se remonta a 2017, cuando los rebeldes dispararon un misil balístico hacia la ciudad.Horas más tarde, los hutíes elevaron todavía más la tensión al asegurar, sin aportar pruebas, que habían derribado un caza F-15 de la coalición saudita sobre la provincia central yemení de Marib. El vocero militar del grupo, el general de brigada Yahya Saree, no precisó cuándo habría ocurrido el incidente y la AP no pudo verificar de manera independiente la afirmación.Los rebeldes suelen demorar varios días antes de atribuirse algunas de sus operaciones. Voceros de la coalición liderada por Riad y del gobierno saudita no respondieron de inmediato a pedidos de comentarios.El interrogante sobre Estados UnidosLa escalada también vuelve a poner el foco sobre el papel de Washington. Estados Unidos vendió durante años armamento por miles de millones de dólares a Arabia Saudita y se comprometió a proporcionar entrenamiento y apoyo para proteger al reino. Sin embargo, altos funcionarios norteamericanos dejaron entrever en los últimos días escaso interés en involucrarse directamente en este nuevo frente.“Los hutíes nos llamaron y no quieren pelear con nosotros”, dijo el presidente Donald Trump el sábado, y señaló que los rebeldes parecen concentrados ahora en Arabia Saudita.El vicepresidente J.D. Vance afirmó el lunes que Washington mantiene un “contacto constante” con los sauditas y que, al mismo tiempo, participa en “conversaciones directas con los propios hutíes”. La situación, agregó, es “muy cambiante y dinámica” y requiere un seguimiento permanente.Sobre el terreno, las fuerzas del gobierno yemení reconocido internacionalmente aseguran que intentan reagruparse para enfrentar a los hutíes después de retroceder ante el avance rebelde. Pero se trata de una coalición fragmentada, integrada por distintos grupos armados con intereses y objetivos propios.Ese escenario deja a Arabia Saudita ante una difícil disyuntiva: profundizar la vía diplomática o avanzar hacia una confrontación más directa con los hutíes.China entra en escenaMientras Riad evalúa sus opciones, el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, viajó a China, el principal comprador de petróleo de Irán.Tras reunirse con él, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, instó a Washington y Teherán a ejercer moderación y reclamó la reapertura del estrecho de Ormuz lo antes posible. Pekín manifestó además su preocupación por la extensión de los combates hacia Yemen y el mar Rojo, según informó el Ministerio de Exteriores chino.Araghchi no hizo declaraciones después del encuentro.China evitó hasta ahora involucrarse directamente en la guerra, aunque volvió a ofrecerse como posible mediador. Durante la cumbre de los BRICS celebrada el fin de semana en Nueva Delhi, el presidente Xi Jinping reiteró la disposición de Pekín a colaborar para poner fin al conflicto.Entretanto, el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz logró recuperarse parcialmente. Algunos petroleros comenzaron a utilizar una ruta más próxima a Omán, en el extremo opuesto de la vía navegable y bajo orientación de fuerzas estadounidenses.Las estimaciones son imprecisas porque los buques pueden apagar sus sistemas de localización, pero calculan que actualmente atraviesan el estrecho entre cinco y siete millones de barriles diarios en promedio. Es menos de la mitad del volumen que circulaba antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que el 28 de febrero dieron inicio a la guerra.Agencia AP

Fuente: La Nación