Margarita, albañila: “Muchas mujeres estudian estos oficios porque ofrecen sueldos más altos; yo gano 33.000 euros al año”

El sector de la construcción atraviesa una transformación profunda en España ante la falta crítica de relevo generacional. Las empresas buscan talento nuevo para cubrir puestos vacantes y encuentran en las mujeres una alternativa necesaria frente al tradicional predominio masculino en las obras. Según el Observatorio Industrial de la Construcción, las mujeres representan apenas el 11,2% de la plantilla actual, aunque esta cifra tiende a crecer por el atractivo salarial de la actividad.Margarita Vidrialesa, operaria con siete años de experiencia, encabeza esta tendencia tras abandonar sus labores previas en limpieza y administración. Ella percibe ingresos de 33.000 euros anuales, una cifra superior a la media de sus anteriores empleos precarios. “Muchas mujeres estudian estos oficios porque ven mejores salidas y sueldos más altos; yo soy un claro ejemplo”, afirma la trabajadora en diálogo con El Español. La protagonista sostiene que la jubilación de los expertos veteranos encarece la mano de obra cualificada, situación que beneficia económicamente a quienes poseen formación técnica.Margarita Vidrialesa lleva adelante su cruzada contra el machismo en la construcciónEl interés de las mujeres por la albañilería responde a una búsqueda de estabilidad laboral que el trabajo de oficina ya no garantiza. La automatización tecnológica desplaza empleos administrativos, mientras el sector de reformas demanda personal constante. “Cualquier oficio, con la maquinaria actual, puede ser realizado por cualquier persona”, asegura Vidrialesa. La albañila desmitifica el componente de fuerza física bruta como requisito excluyente y resalta la importancia de la habilidad técnica.Pese a su avance, el sector enfrenta desafíos legales que complican la plena integración de las operarias. La normativa de prevención de riesgos laborales limita el peso máximo que las mujeres pueden cargar a 20 kilogramos. Esta restricción técnica obliga a las empresas a implementar cambios logísticos. “Si levantamos un saco de 25 kg y nos lesionamos, la responsabilidad es nuestra”, explica Vidrialesa. Esta limitación provoca que las compañías deban asignar a dos personas para tareas específicas o invertir en maquinaria de carga, según los datos aportados por El Español.Margarita Vidrialesa muestra cómo es su trabajo en redes para concientizarVidrialesa utiliza su perfil de TikTok (@margaritavidrialesa) para combatir los prejuicios de género que aún persisten en las obras. Ella responde a los críticos que cuestionan su capacidad física mediante comparaciones cotidianas. “La gente piensa que la construcción es trabajo de fuerza; no siempre es así. Piensan que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo basta ver a una madre con su hijo”, sostiene la operaria. Su objetivo consiste en normalizar la presencia femenina en los espacios de construcción y fomentar la profesionalización de nuevas vocaciones.La realidad del mercado laboral muestra que los salarios iniciales para quienes comienzan en el sector rondan los 1.300 euros mensuales, una base competitiva en comparación con otros servicios. Margarita destaca el valor del conocimiento adquirido a través de la experiencia y la formación académica. “El saber no ocupa lugar y nada impide que sean felices en este trabajo”, concluye la operaria sobre su trayectoria. El sector de la construcción se consolida así como una opción real para quienes priorizan el beneficio económico y el desarrollo de destrezas manuales frente a la incertidumbre del mercado tecnológico actual.

Fuente: La Nación