Es oficial: abren el primer Museo del Gato en el mundo con una sala que invita a viajar en el tiempo

El Museo del Gato abrió sus puertas en Ciudad de México con una experiencia inmersiva dedicada a la historia, los sentidos y el vínculo entre los felinos y las personas. El espacio funciona en Paseo de la Reforma 87, en la colonia Tabacalera, y propone un recorrido por salas con tecnología, instalaciones interactivas y contenidos sobre los gatos.Cómo es el primer Museo del Gato del mundo en CDMXDe acuerdo con la información oficial del Museo del Gato, el proyecto nació a partir de la trayectoria de Esther Garcilita y Marco Sotomayor, creadores de La Gatería, una iniciativa que comenzó como tienda en 2012 y posteriormente incorporó un cat café en 2015. El concepto del establecimiento comenzó a desarrollarse hace más de una década.Diversos influencers compartieron imágenes del interior del Museo del Gato de Ciudad de MéxicoEl sitio oficial presenta el espacio como una experiencia dedicada a la historia, los sentidos y el vínculo entre gatos y humanos. El recorrido actual está compuesto por tres salas, acompañadas por Sissi, una gata virtual que funciona como anfitriona y guía durante la visita.Qué contienen las salas del Museo del Gato en MéxicoLa primera sala propone un recorrido por el origen y la evolución de los gatos. El espacio utiliza dioramas animados y videomapping para mostrar el desarrollo de los felinos y el momento en que su historia comenzó a relacionarse con la de los seres humanos.La segunda sala cambia la perspectiva del visitante y se concentra en los sentidos felinos. Incluye una experiencia de realidad virtual, recursos relacionados con las feromonas y el Domo del Ronroneo, diseñado para acercar al público a algunas de las señales y sensaciones asociadas con los gatos.La tercera sala está dedicada al vínculo entre gatos y personas. Cuenta con escenarios para fotografías, filtros y un mural de recuerdos.Además, el espacio también incorpora el llamado Templo de los Deseos, vinculado con un proyecto para apoyar la creación de una unidad móvil de esterilización destinada a zonas marginadas de Ciudad de México.Museo del Gato: cuánto dura la visita y cuál es el valor de los boletosEl recorrido dura aproximadamente 45 minutos y se realiza en grupos de hasta 15 personas. Los accesos se habilitan cada 15 minutos y el museo recomienda llegar con al menos 15 minutos de anticipación.Los horarios de apertura son los siguientes.Lunes a viernes de 11 a 21 hs.Sábados de 10 a 21 hs.Domingos de 11 a 20 hs.La entrada general cuesta 350 pesos mexicanos de lunes a jueves y 385 pesos mexicanos de viernes a domingo. Los menores de 4 años ingresan gratis.El museo informa que los lugares son limitados y que el acceso corresponde a la fecha y al horario seleccionados al momento de comprar el boleto.Dónde está el Museo del Gato y qué se puede hacer durante la visitaEl recinto funciona en el cuarto piso de Paseo de la Reforma 87, en la colonia Tabacalera, frente a la Glorieta de las Mujeres que Luchan. La estación de transporte público más cercana es París, con conexión con las líneas 2 y 7 del Metrobús y la línea 5 del Trolebús.La experiencia se realiza en un espacio cubierto. El ingreso a las salas debe hacerse en el horario indicado en el boleto.Los visitantes pueden tomar fotografías y videos con dispositivos móviles para uso personal, pero no pueden utilizar cámaras profesionales, trípodes ni flash. Tampoco se permite ingresar con alimentos o bebidas, mientras que las mochilas grandes deben quedar en el área de resguardo.El ingreso con mascotas está prohibido, salvo en el caso de animales de servicio debidamente acreditados. Las obras, escenografías y displays tampoco deben tocarse, excepto aquellos elementos identificados expresamente como interactivos.La experiencia de realidad virtual tiene además una recomendación de edad. El museo señala que no está recomendada para menores de 8 años y establece condiciones para niños más pequeños.La información oficial del lugar también vincula parte de la experiencia con iniciativas de bienestar felino.

Fuente: La Nación