Una panadería porteña fue elegida la mejor del mundo en un ranking de una revista británica

La panadería Artiaga, ubicada en el barrio porteño de Saavedra, fue elegida como la mejor panadería artesanal en los Bake and Brew Awards 2026, otorgados por la revista británica LUXlife Magazine. El local fue destacado por su producción tradicional y su trayectoria familiar.LUXlife anunció el pasado 9 de septiembre los ganadores de la primera edición de sus galardones gastronómicos, organizados por la firma editora AI Global Media Ltd. Allí, los Bake and Brew Awards 2026 distinguieron la labor artesanal de distintas cafeterías y panaderías de diversas partes del mundo.Entre los establecimientos también figuraron comercios del Reino Unido y Abu Dabi, pero el local argentino obtuvo la primera distinción de Heritage Craft Bakery of the Year 2026. El coordinador del certamen, Daniel Griffin, dijo: “Ha sido un privilegio estar a cargo de los Bake and Brew Awards 2026 y conocer más sobre el increíble trabajo que hacen los comercios de este sector”. La organización destacó la portada dedicada al comercio porteño y remarcó la trayectoria de la familia Rodríguez, que conduce la empresa desde hace tres generaciones.Su identidad familiarTal como contaron desde Artiaga a LA NACION, el origen de la empresa se remonta a la llegada de su fundador Antonio Rodríguez, quien emigró a la Argentina desde la localidad gallega de Carballino. Rodríguez llegó en 1942, cuando tenía 12 años. Tras la muerte de su padre, tuvo que asumir la responsabilidad económica de su familia, por lo que trabajó como mozo en el restaurante Museo del Jamón.En 1960, el gastronómico abrió su primer establecimiento junto a su esposa, Alba. El local fue bautizado La Nueva Alianza y funcionó en el barrio de La Boca. Allí elaboraban productos que distribuían en el estadio del Club Atlético Boca Juniors y hacían muchos repartos hacia la isla Martín García.Tiempo después, la familia adquirió el inmueble ubicado en Zapiola 4782 —donde hoy funciona— que había sido construido en 1931 y tenía paredes de barro, techos altos y caballerizas.Decidieron conservar el nombre previo, Artiaga, por una costumbre comercial que desaconsejaba modificar el nombre de los hornos tradicionales. Su hija, Graciela Rodríguez, dejó sus estudios para trabajar en la atención al cliente junto a su padre.Décadas más tarde, la gestión actual del negocio está hoy a cargo de los nietos del fundador y mantiene en funcionamiento ininterrumpido su horno a gas original, adaptado sobre la estructura antigua.Entre sus especialidades destaca la factura Paracaídas, hecha con masa de medialuna, dulce de leche y crema pastelera y la torta alfajor de maicena, ideada a partir de un pedido especial para un cumpleaños.En los últimos años, incorporaron materias primas orgánicas como la harina de espelta y productos de pequeños proveedores nacionales. Otra especialidad es el panettone de masa madre con chocolate belga y naranjas confitadas. Este producto requiere 36 horas de elaboración artesanal sin aditivos ni conservantes. La propuesta del comercio se completa con un sector de rotisería de comida casera y variedad de sándwiches de miga.

Fuente: La Nación