Incendio en Recoleta: muchos vecinos temen volver al edificio, aún sin gas ni luz

“A las seis de la mañana me llamó el encargado y vine de emergencia”, contó Laura Rizzo, mientras permanecía este lunes en la puerta del edificio junto al hombre que la había alertado varias horas antes. Rizzo, de Rizzo Consorcios, es la administradora del edificio ubicado en avenida Callao 1755, casi en la esquina de Presidente Quintana, en Recoleta, donde alrededor de las 6 de esta mañana se desató un incendio en un departamento del piso 4. El episodio obligó a evacuar preventivamente a los habitantes de los 14 pisos y desplegó un importante operativo de emergencia que se extendió durante las primeras horas de la mañana.Asi quedo el edificio de 13 pisos que se incendio en pleno RecoletaEl fuego se habría originado en el sector del living de una vivienda ubicada en el contrafrente y provocó una importante cantidad de humo. Como consecuencia, cuatro personas fueron atendidas en el lugar y una quinta debió ser trasladada al Hospital Rivadavia por inhalación de humo, según informó el SAME. “Todo el edificio fue evacuado rápidamente por los bomberos”, relató Rizzo. Desde la vereda, varias horas después, la administradora seguía de cerca la situación junto al encargado. “El fuego no pasó del cuarto piso”, explicó la administradora. Esta tarde, el movimiento dentro del edificio era reducido. Algunos vecinos se habían ido después de la evacuación y otros simplemente se encontraban trabajando o realizando sus actividades habituales. No tenían prohibido regresar, pero hacerlo significaba, por el momento, volver a un edificio sin todos sus servicios.Esa posibilidad no alcanzó para convencer a todos. Pedro Ponce llegó hasta avenida Callao 1755 para buscar ropa y algunas pertenencias de su pareja, una de las vecinas que abandonó el edificio durante el incendio. Ella puede regresar, pero decidió no hacerlo. “Vine a buscarle un poco de ropa porque ella quedó muy asustada y prefirió no volver por ahora. Después de lo que pasó, no se siente tranquila como para quedarse a dormir acá”, contó Ponce mientras entraba al inmueble.La falta de servicios terminó de inclinar la decisión. “Todavía no están todos los servicios funcionando, así que preferimos que pase estos días en otro lugar y después veremos. Ahora lo importante es que esté tranquila”, explicó. Ponce pudo ingresar sin inconvenientes para retirar lo necesario. Hasta el lugar llegaron esta mañana seis ambulancias del SAME y al menos dos autobombas de Bomberos de la Ciudad, además de personal de la Comisaría Vecinal 2 A de la Policía de la Ciudad. Durante el operativo, los bomberos colocaron una escalera en dirección al balcón del departamento afectado y desplegaron una línea de agua para combatir las llamas. Dos mujeres permanecieron junto a los efectivos en la terraza mientras esperaban que se disipara el humo para poder bajar de manera segura. El fuego finalmente fue dominado alrededor de las 7.30 y las tareas continuaron después dentro del inmueble. También intervino el Grupo Especial de Rescate (GER).Superada la emergencia, comenzó otra tarea: determinar cuándo y en qué condiciones los vecinos podrían recuperar su rutina. El edificio ya fue habilitado para el ingreso, aunque todavía no recuperó completamente sus servicios. Por el momento, explicó Rizzo, el inmueble funciona con luz de emergencia y permanece sin suministro de gas; la administración espera la intervención de las empresas correspondientes para comenzar a normalizar la situación.“Estamos esperando que venga la empresa de luz y también la empresa de gas”, detalló Rizzo. Para restablecer este último servicio también será necesaria la intervención de un gasista matriculado que revise la instalación y realice las tareas correspondientes. La administradora aclaró que ya cuentan con la habilitación para avanzar con esas gestiones. Durante las primeras horas de la mañana, mientras los vecinos eran evacuados, la magnitud del operativo también alteró el movimiento habitual de una de las zonas más transitadas de Recoleta. La avenida Callao permaneció interrumpida y a las 7.30 todavía no se podía circular por el sector mientras continuaban trabajando los equipos de emergencia. Además de las ambulancias y autobombas, en el lugar operaron cuatro cisternas, cuatro hidroelevadores y seis puestos de comando. Con el correr de las horas y una vez controlado el foco, el despliegue comenzó a reducirse y la esquina recuperó paulatinamente su movimiento.Pero el incendio no había inquietado solamente a quienes estaban dentro del edificio. A una cuadra, Josefina Lococco comenzó a advertir que algo ocurría antes incluso de saber de dónde provenía el fuego. Vive en Rodríguez Peña y Guido y durante la mañana empezó a sentir olor a humo. “Al principio no entendía de dónde venía. Después me enteré de que se estaba incendiando un departamento acá cerca y me asusté bastante”, relató. Horas más tarde decidió caminar hasta Callao y Quintana para observar cómo había quedado el lugar.Desde las inmediaciones pudo advertir el movimiento de los bomberos y los servicios de emergencia y, una vez que supo que el incendio había sido controlado, se quedó más tranquila. Para entonces, las llamas que durante la madrugada habían obligado a evacuar un edificio completo ya estaban dominadas, aunque en el inmueble continuaban las tareas posteriores al operativo.Unas horas después, Lococco volvió sobre sus pasos y se acercó hasta la esquina. “Vine a chusmear un poco cómo había quedado todo y a ver qué había pasado. Como vivo acá nomás, quería saber cómo estaba la situación”, contó. La escena que encontró era muy diferente a la de las primeras horas de la mañana: ya no estaba el fuego que había movilizado a los equipos de emergencia y la situación era de calma, aunque dentro del edificio comenzaba el trabajo necesario para recuperar los servicios y permitir que sus habitantes retomaran completamente la rutina. En la puerta de Callao 1755, Rizzo y el encargado seguían justamente esa segunda etapa. “Ahora hay poca gente”, explicó la administradora. El regreso a la normalidad, ahora, depende de la habilitación de los servicios.

Fuente: La Nación