Juan Pablo Vojvoda, en la cuerda floja: reunión con Milito para definir su futuro en Racing

Racing se derrumba. Cada partido es peor para la Academia, que combina horrores defensivos incomprensibles, falta de ideas (y de cambio de ritmo) para crear juego y una alarmante impotencia en ataque para edificar una campaña terrorífica: está último en la zona B del torneo Clausura, con apenas 5 puntos, 24° en la tabla anual y sin señales de reacción. El director técnico, Juan Pablo Vojvoda, quedó aún más debilitado tras la derrota con Huracán, por lo que el presidente Diego Milito está ante un dilema: sostener al entrenador “institucional” –tal como él lo catalogó- o despedir por segunda vez en cuatro meses a un orientador táctico. El entrenamiento de este lunes es a la tarde, pero antes habrá una cumbre entre Milito y Vojvoda para definir si el ciclo continúa.Con la voz entrecortada, Vojvoda cerró su conferencia de prensa en el estadio del Globo, donde el equipo que dirige perdió por sexta vez en nueve fechas (lleva ocho sin victorias), con una reflexión en carne viva: “Todos dicen ‘bueno, dale, andate’. Yo no me siento que no sirvo. Les digo la verdad a todos acá en la cara, yo no me siento que no sirvo. Siento que no gano partidos y me duele, pero no siento que soy un entrenador que no sirva”.La angustiosa sentencia del entrenador, que en el inicio de su alocución escuchó como Ricardo “Tati” Chao, un hincha infiltrado le gritó “tenés que renunciar”, argumentó porqué considera que no debe dar un paso al costado: “¿Qué querés, que abandone a mis jugadores? No es una decisión que me siente bien y no veo un equipo que esté entregado. Son semanas duras, de muchas críticas, en algunos casos injustas o desmedidas. Pero también siento apoyos”.Una tormenta de incertidumbre arrasa todos los niveles del club, incluido a Diego Milito, el presidente cuyas decisiones tuvieron un alto impacto en una crisis futbolística sin fin. Después de echar a Gustavo Costas, a fines de mayo, el máximo dirigente apostó por un “entrenador institucional”, tal como había catalogado a Vojvoda desde el día de su presentación, en junio, cuando planteó que el ex conductor de Fortaleza le daría competitividad al equipo y desarrollo a los juveniles del club.Sin embargo, los números negativos embisten e inundan el barco del ciclo de Vojvoda, cuyo trabajo diario y dedicación es reconocido en la interna del club, pero no basta. En 11 partidos, apenas logró tres victorias, de las cuales dos fueron en la Copa Argentina, única vía que tiene Racing para aspirar a la clasificación a un certamen internacional. Demasiado poco para un club que tuvo asistencia perfecta a las copas en las últimas 12 temporadas, con la consagración en la Sudamericana 2024, la obtención de la Recopa 2025 y el arribo a las semifinales de la Libertadores del año pasado entre sus máximos hitos.“El técnico trabaja mucho, pero el equipo no gana. Y la falta de resultados es un gran problema”, coincidieron fuentes dirigenciales ante la consulta de LA NACION, en la madrugada del lunes, sobre si Vojvoda tiene respaldo para continuar en el cargo. El futuro del entrenador, con el que el presidente sentía que podía trabajar “espalda con espalda”, estará atado exclusivamente a la decisión de Milito, quien se encuentra entre la espada y la pared: ratificarlo en el cargo y apostar todo a un pase contra Boca en la Copa Argentina (por los cuartos de final) o despedirlo y, así, reconocer que la designación fue un fracaso.El entrenamiento de Racing está previsto para la tarde de este lunes, pero según averiguó LA NACION previamente habrá una reunión entre Milito y Vojvoda. En la madrugada del Ducó, donde el plantel se retiró en silencio luego de otro cachetazo, el máximo dirigente y el técnico tuvieron un breve contacto. “Tenemos mejor futuro que presente”, había sido el particular análisis de Milito el 3 de septiembre, cuando rompió el silencio luego del cierre del mercado de pases y respaldó al DT: “estamos contentos con el cuerpo técnico porque vemos cómo trabaja y los jugadores están contentos con su metodología”.En los últimos tres partidos, Vojvoda mostró señales de una confusión que antes no había exhibido, tanto en las variantes como en las elecciones de esquemas y protagonistas para distintos momentos de las derrotas con Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán y Huracán. Cuando le preguntaron si cree que el plantel de Racing está a la altura de la camiseta, Vojvoda expresó que “si están en el club, por algo fueron elegidos para usar esta camiseta. Es una situación extrema, pero hay que salir a la cancha a jugar y pelearla”.En el rompecabezas de declaraciones públicas sobre el fútbol profesional de Racing falta una pieza: la palabra de Sebastián Saja. El director deportivo, quien no tenía antecedentes en el cargo y es el gran amigo con el que Milito lideró el plantel de la Academia entre 2014 y 2016 cuando eran futbolistas, lleva seis meses sin hablar sobre su tarea y las decisiones en un mercado de pases recargado: se fueron trece futbolistas y llegaron nueve.En el Racing del “salto de calidad” y los “equipos de trabajo” promovidos durante la campaña electoral durante 2024, la secretaría técnica fue desmembrada por Saja. El equipo de trabajo había comenzado la gestión con Javier Wainer como secretario técnico y tres scouts: Ezequiel Scher, Tomás Anastasi y Alejandro Bonamico, encargados de dividirse ligas para rastrear rendimientos de jugadores que observaran con potencial para jugar en Racing. “La secretaría es una herramienta, entrega perfiles y el club luego es el que define”, explicaron desde el inicio de la presidencia de Milito, que había sido director deportivo durante el mandato de Víctor Blanco.De ese trinomio de scouts inicial, únicamente quedó Bonamico, ya que Scher pasó al cuerpo de videoanalistas del plantel principal, del que a su vez se marchó recientemente Federico Anastasi, quien después de once años dejó el club y se sumó al staff de Gustavo Costas en Cerro Porteño. En tanto, Nicolás Pérez, entrenador del Sub-19 femenino, también pasó a hacer trabajos de scouting para la secretaría de fútbol masculino.En concreto, Saja no sostuvo la estructura con la que había empezado la gestión y, cambios incluidos, tiene un scout menos. Así, en un contexto en el que la figura del ex arquero suma críticas en el seno de la dirigencia por la poca contundencia de su tarea, la posibilidad de rastrear jugadores también se ve resentida.La parte política también está convulsionada. Hernán Lacunza, el vicepresidente primero del club, protagoniza permanentes incursiones en medios tradicionales y en redes sociales para exponer su deseo de ser presidente de la Nación en 2027, como candidato del PRO. El dirigente que sigue a Milito en la línea de sucesión no tiene influencia en la diaria del club, pero su alto perfil con pretensiones nacionales también golpea a la imagen de Milito. Según confirmó LA NACION, distintos directivos le plantearon a Milito el malestar o inquietud que les genera el proceder de Lacunza, quien no considera que su actividad con vistas electorales afecte a la Academia.Mientras todas las patas de la mesa de Racing tambalean, el fin de semana Lacunza estuvo en la mesaza del programa de Mirtha Legrand, con la conducción de Juana Viale, a quien le llevó un regalo para la diva: una camiseta de la Academia, con la 10 estampada. En las redes sociales, camino a la grabación del envío, el dirigente del PRO fue filmado y ratificó su deseo de que la gente conozca sus intenciones de ser el sucesor de Javier Milei en el Poder Ejecutivo.A Milito, que atraviesa una crisis que se agrava semana tras semana, esta derrota lo pone ante la urgencia de tener que tomar decisiones. El futuro del entrenador es el primero de los puntos que debe resolver. Eduardo Coudet, Luis Zubeldía y Sebastián Beccacece, entrenadores sin trabajo que pasaron por el club y podrían tener distintos niveles de consenso –pero consenso al fin- en caso de ser buscados, emergen como los candidatos al banco si efectivamente Vojvoda es eyectado del cargo.Racing, en un presente plagado de dudas que abre múltiples interrogantes sobre el futuro, está cerca de tener que dar otro salto: no de calidad, sino de entrenador.

Fuente: La Nación Deportes