La soja vuelve a ganar terreno en la planificación de la campaña

Todavía no entró la sembradora al lote, pero la calculadora ya está funcionando. Cuánto cuesta el fertilizante, cuánto paga el maíz, cuánto rinde hay que sacarle a la tierra alquilada para no perder plata: son las cuentas que se repiten estos días en cada campo de la región núcleo, mientras el precio de la soja mayo 2027 se acomoda arriba de los 350 dólares por tonelada en la plaza local. La oleaginosa, después de varios años de perder terreno frente al maíz, vuelve a ganar lugar en la planificación.Opinión. Una campaña para activar un manejo ofensivoLos números que explican ese giro los tiene Bruno Ferrari, jefe del Departamento de Información y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Según las primeras estimaciones de GEA, el área sembrada con soja podría crecer casi 600.000 hectáreas para la campaña 2026/27, hasta los 16,7 millones de hectáreas. “Esto en línea con problemas con la chicharrita, que podría afectar un poco el área de maíz, sumado al costo de fletes que también complica las intenciones hacia el cereal en algunas zonas”, explica Ferrari. Con ese nivel de superficie, la proyección de producción se ubica en torno a las 48 millones de toneladas.El otro dato que ordena la decisión es el rinde de indiferencia: 40 quintales por hectárea para soja de primera en campo alquilado, 31 en soja de segunda, 44 en trigo y 96 de maíz de primera. Son los quintales que un productor necesita cosechar solo para cubrir costos, y explican por qué el esquema trigo/soja de segunda vuelve a ser una opción elegida en la región núcleo. El buen nivel de siembra de trigo que ya está en el campo, además, sostiene esa apuesta a la soja de segunda para la nueva campaña. “Venimos de un escenario de mayores costos en términos comparativos con el año anterior: siembra, pulverización, cosecha, flete y gastos de estructura”, advierte Ferrari, que también marca el otro lado de la ecuación: la soja cosecha nueva pasó de 324 a 348 dólares por tonelada en apenas dos meses.Detrás de esa suba hay una trama internacional que conecta el biodiésel con la tensión comercial entre China y Estados Unidos. El aceite de soja arrancó el año en torno a los 1000 US$/t y llegó a cotizar 1700 US$/t , empujado por la mayor demanda de biocombustibles, el conflicto en Ormuz y por una oferta de aceite de palma que crece a menor ritmo al que demanda el mercado. A eso se suma que China retomó las compras de poroto estadounidense de cara a la nueva campaña, un factor que Ferrari identifica como uno de los que más impactó en el precio en los últimos meses. A esa ecuación se le agrega Brasil, que además de tener volúmenes productivos crecientes viene incrementando su molienda de soja para absorber esa mayor oferta, ganando terreno como exportador de harina, producto clave de las exportaciones agroindustriales argentinas.Esa firmeza internacional también se refleja puertas adentro del mercado de derivados local. Andrés Ponte, presidente de A3 Mercados, contabiliza un crecimiento del 9,05% en el volumen operado en soja respecto de 2025 —hasta las 32.967.000 toneladas—, que trepa al 11,5% si se mira solo el segmento de Contrato Grande. A eso se suma un salto del 41,67% en los contratos que terminan en entrega física de mercadería, que pasaron de 1.200.000 a 1.700.000 toneladas, con una posición abierta que ronda las 2.500.000 de toneladas, una de las más grandes del mundo después de Chicago. Para 2026, A3 proyecta 50 millones de toneladas operadas solo en soja. “Estamos proyectando por primera vez en la historia superar los 100 millones de toneladas operadas entre todos los productos”, señala.Con precios en alza, Ponte insiste en un punto que suele jugarle en contra al productor: el miedo a vender cuando el mercado sube. “Lo más importante para resaltar cuando los precios son muy altos o empiezan a subir es tratar de poner pisos, no quedarse atónito mirando cómo suben esperando que suban más”, plantea. La herramienta que recomienda es la combinación de venta más compra de una opción call, que fija un piso pero deja la puerta abierta si el precio sigue trepando. Para eso, dice, están los agentes registrados en el mercado —más de cien, agrupados bajo la sigla Alyc—, que asesoran de forma gratuita y cobran una comisión baja solo por la operatoria.“Este es uno de los momentos donde hay que estar más atento que nunca”Andrés Ponte, presidente de A3 MercadosPonte agrega otra herramienta, menos conocida pero igual de concreta: el Market Data Free del mercado, que permite seguir en tiempo real los precios y volúmenes que se negocian, sin costo, algo que en otros mercados del mundo se paga. “Eso es lo que le da más transparencia al mercado, y le permite al productor defender mucho mejor los precios de su producción”, resume.Con la sembradora esperando y el precio todavía firme, la recomendación del presidente de A3 funciona casi como cierre de campaña: “Hay veces donde el mercado está un poco más aburrido, y hay veces donde hay que estar muchísimo más atento. Este es uno de los momentos donde hay que estar más atento que nunca”, remata.

Fuente: La Nación