Los ataques en dos frentes en Medio Oriente amenazan con agravar las turbulencias en el suministro global de petróleo

DUBÁI.– Los nuevos ataques contra Arabia Saudita y contra buques en el golfo Pérsico aumentaron la incertidumbre sobre el futuro de Medio Oriente el domingo, después de que un ataque contra un oleoducto saudita y un avance de los hutíes de Yemen amenazaron con agravar las perturbaciones del suministro energético mundial provocadas por la guerra.Los ‌operadores petroleros esperaban que los precios volvieran a subir cuando los mercados ‌reabrieran el lunes, ⁠tras los acontecimientos del fin de semana que ponen en peligro el suministro del mayor exportador mundial, Arabia Saudita.Los ataques también alcanzaron suelo saudita. Riad informó que un proyectil hutí hirió a dos personas y dañó edificios, incluida una mezquita, en Jazan, al sur del país. Los hutíes afirmaron, además, que atacaron una base militar saudita en una provincia vecina. La ofensiva ocurre después de más de una década de combates con una coalición liderada por Arabia Saudita, durante la cual el grupo preservó y amplió sus capacidades operativas.El avance hutí coincide con una amenaza sobre la principal vía alternativa de Riad. Un ataque con drones obligó el viernes a detener el oleoducto Este-Oeste, de 1200 kilómetros, que conecta los campos saudíes con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Durante los últimos seis meses, la infraestructura permitió desviar unos 4 millones de barriles diarios, cerca del 4% del suministro mundial, ante un estrecho de Ormuz prácticamente cerrado por la guerra.Arabia Saudita no precisó la dimensión de los daños ni el plazo de reparación. Fuentes consultadas plantearon plazos desde días hasta semanas; una habló de cinco o seis semanas. Compradores y operadores estiman que Yanbu tiene reservas para sostener sus embarques solo entre cinco y siete días si el conducto continúa fuera de servicio. Riad también puede recurrir por algunos días a existencias en Ain Sukhna, en Egipto, y Sidi Kerir, en el Mediterráneo, pero esas reservas también se agotarán sin la reapertura del oleoducto.La tensión se extendió este domingo a Ormuz. La agencia británica de seguridad marítima UKMTO informó que un proyectil alcanzó a un barco que cruzaba el estrecho. El impacto provocó un incendio y obligó a evacuar a la tripulación con ayuda de las autoridades locales. Medios estatales iraníes señalaron que un buque mercante de su país fue alcanzado frente a la costa sur de Irán: murió un tripulante y otros cuatro resultaron heridos.La interrupción de las rutas se suma a una caída profunda de la producción saudita. Riad comunicó a la OPEP que produjo 6,2 millones de barriles diarios en agosto, frente a 10,9 millones en febrero, antes del inicio de la guerra. La Agencia Internacional de la Energía prevé que el suministro mundial caiga este año en 5,7 millones de barriles diarios, cerca del 6%. Antes del conflicto, Medio Oriente aportaba unos 22 millones de barriles diarios; ahora los flujos a través de Ormuz oscilan entre 6 y 9 millones. El Brent volvió a superar los US$100 por barril y el diésel minorista estadounidense alcanzó un récord de más de US$6,20 por galón.Funcionarios y analistas regionales consultados sostienen que Teherán puede combinar la presión sobre Ormuz con el poder hutí sobre Bab el-Mandeb, encarecer el petróleo y deteriorar la estabilidad económica de sus vecinos. El príncipe heredero saudita, Mohammed ben Salman, pidió el jueves a Donald Trump ayuda militar contra los hutíes. Washington descartó por ahora una intervención directa y ofreció apoyo de inteligencia, una decisión que alimenta en las capitales del Golfo la idea de que un entendimiento con Irán puede pasar de opción a necesidad.Ese dilema llegará este lunes a Omán, donde Irán y varios Estados árabes del Golfo discutirán propuestas para ordenar de manera temporal el tránsito por Ormuz. Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irak prevén participar; una fuente occidental también mencionó a Kuwait, mientras que Bahréin anticipó que no asistirá. Irán sostiene que presentará un acuerdo alcanzado con Omán sobre futuras rutas marítimas, aunque Mascate no confirmó públicamente ese entendimiento.Las expectativas de una reapertura inmediata son bajas. Un alto funcionario iraní dijo que el encuentro no debería concluir con un acuerdo firmado, y el canciller Abbas Araqchi afirmó que el estrecho seguirá cerrado hasta que Estados Unidos acepte las exigencias de Teherán. Irán pretende que se reconozca su control sobre Ormuz y cobrar tasas a los barcos que lo atraviesen, algo que Washington rechaza. Antes de la guerra, los buques cruzaban el estrecho con paso libre y sin restricciones.En otra maña señal, se aplazó una inusual iniciativa diplomática Funcionarios iraníes habían dicho que asistirían ‌el lunes a una reunión con los Estados árabes del Golfo en Omán para presentar un acuerdo que, según ellos, se había alcanzado con Omán y que regulaba las futuras rutas marítimas a través del estrecho.Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, publicó el domingo por la noche que la reunión regional se había pospuesto “en aras del consenso”.“Seguimos comprometidos con el fomento del diálogo que respalde la estabilidad y la cooperación duradera en nuestra región”, escribió en una publicación en X.Agencias AP y Reuters

Fuente: La Nación