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Romina De Luca: “Lo que lograba la escuela primaria en la década del 40 hoy no lo logra la escuela secundaria”
En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video“En los 60 y 70, la escuela primaria garantizaba un proceso de alfabetización muy sólido”, asegura. “No tenemos indicadores ni pruebas estandarizadas para esa época, pero hay algo que sirve para registrar este proceso: la creación y expansión de un mercado editorial, y especialmente de un mercado editorial como la novela semanal, distintos dispositivos populares que creaban un público lector”, compara. “Es un indicador de que esa escuela primaria masiva, en el marco de una sociedad que se expandía económica y culturalmente, tenía sus logros. La caída en alfabetismo: los censos nacionales muestran que se pasó del 77 por ciento de analfabetismo en el censo de 1870 a un 13,4 por ciento en el censo del 47”, remarca. “En la década del 30, cuando se da el pico más alto del salario docente de la maestra de grado sin antigüedad, la docente que recién entraba a trabajar tenía un salario equivalente a 2,3 canastas familiares de la época. Hoy no cubre ni el 60 por ciento”, alerta.“Para la escuela secundaria, hay que pensar una reestructuración del currículum: un currículum científico, con núcleos problemáticos bien establecidos, que podría estar orientado hacia el desarrollo de la industria del conocimiento”“La primaria tradicionalmente utilizaba el método que intenta enseñar a través de los grafemas y de los fonemas, del silabeo, de la forma en la cual se construyen las palabras”, precisa. “Había un Estado nacional que regulaba el currículum, un proceso de diseño y de planificación a nivel nacional del sistema educativo. Esto se rompe o se desestructura a partir de la segunda mitad del siglo XX”, analiza. “Y sigue ahora con el debate actual en torno a la Ley de Libertad Educativa. Lo que se rompe es esa imagen de un Estado nacional educador y toda la planificación que eso conlleva”, desarrolla. “La lección de las últimas pruebas Aprender es que hay indicadores que muestran que a las Escuelas Alfa, a las que el Estado nacional dotó con mayores recursos humanos y financieros, les fue mejor. Lo que funcionó fue una planificación a escala nacional”, señala. “El desafío del sistema educativo es matizar el efecto cuna, garantizar que las familias que llegan a la escuela con menores recursos culturales puedan equipararse con las que están mejor provistas. Eso no se logra con un curriculum a la carta de cada institución y que cada institución decida”, advierte. “Si queremos resolver los problemas educativos o mejorar la crisis que tiene el sistema educativo, hay que planificar. La planificación necesariamente tiene que ser a escala nacional”, subraya. “Para la escuela secundaria, hay que pensar una reestructuración del currículum: un currículum científico, con núcleos problemáticos bien establecidos, que podría estar orientado hacia el desarrollo de la industria del conocimiento”, concluye.La respetada historiadora y especialista en educación Romina De Luca estuvo en La Repregunta. De Luca es Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde también es docente. Su foco es la historia de la educación y las políticas educativas. Es investigadora adjunta del Conicet. Es autora de Brutos y baratos. Descentralización y privatización en la educación argentina (1955-2001), entre otros trabajos.La tragedia educativa. ¿Empezó con el kirchnerismo, o viene de antes? Kirchnerismo. ¿Cuál es su responsabilidad en la crisis educativa? Educación argentina de calidad con movilidad social. ¿Realidad o mito fundacional? Aprender a leer y escribir. ¿Por qué antes la primaria lo lograba y hoy, no? Libros papel y cursiva, ¿hay que volver a lo tradicional para generar aprendizaje? Crisis PISA 2025. ¿Hay o no hay una política nacional para la escuela secundaria? ¿Hay que volver a la nacionalización de la educación? Economía del conocimiento, ¿un horizonte ordenador para la política educativa? Ley de Libertad Educativa, ¿mejora o agrava los problemas? De Luca hizo su análisis.Aquí, la entrevista completa. La tragedia educativa. ¿Empezó con el kirchnerismo, o viene de antes?-Después de la divulgación de los resultados de las pruebas PISA 2025, el Ministerio de Capital Humano lanzó un comunicado. Planteó que estos resultados son producto, y cito: “de la cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas”. Este deterioro que quedó nuevamente confirmado por PISA 2025, que ya no es estancamiento sino una caída abrupta respecto de 2018 y 2022, ¿cuándo empezó?-El comunicado tiene parte de verdad y parte de omisión. Por un lado, se puede decir, efectivamente, que la política educativa kirchnerista a partir de 2003, con la Ley de Educación Nacional en 2006, y sobre todo con distintas resoluciones que fueron privilegiando a la escuela como un espacio de contención, de guardería social, como un espacio de permanencia efectiva, dejando de lado la calidad, generó ese deterioro. Se instaló esta frase de que “la calidad es muchas cosas”. Cuando se sancionó la Ley de Educación Nacional, se sostuvo que la Argentina iba a mejorar el escenario que mostraban las pruebas PISA. Cuando esto no ocurrió, se esbozó esto de “la calidad es muchas cosas”. Ahí se habló del Estado como proveedor de dispositivos digitales, de la escuela secundaria como un espacio de contención y de ampliación. Se privilegió la idea de la permanencia en la escuela en detrimento de lo educativo en sí mismo, es decir, de la función tradicional que debe tener la escuela tradicional, en el sentido histórico para el que fue forjada la escuela.-Usted se refiere a la Ley Nacional de Educación de 2006 y a esta especie de moneda dos caras: de un lado, la inclusión que la ley expande porque amplía la cobertura y extiende la obligatoriedad de la secundaria hasta el último año, pero con la deuda de la calidad que se empieza a generar.-Exactamente, sobre todo con la idea de que la función de la escuela es retener a la matrícula. En relación a lo que se plantea para la escuela secundaria, el objetivo es incluir a una población nueva que ingresa a la escuela secundaria. En esta visión, la idea del deterioro de la calidad tenía que ver con el ingreso de nuevos sujetos. En realidad eso, que por primera vez ingresaban nuevos sujetos, una construcción bastante mítica porque la primera masificación de la escuela secundaria se da en la década del ‘60 y más adelante, en la década del 90, con la Ley Federal, con la obligatoriedad parcial de la escuela secundaria. Después podemos discutir un problema que atraviesa a los niveles educativos: hay un proceso de primarización de la escuela secundaria. Es decir, lo que lograba la escuela primaria en la década del 40 hoy no lo logra la escuela secundaria. Es lo que están reflejando las pruebas PISA, las pruebas Aprender o las pruebas ONE. Y esta es una parte de la verdad. Pero, en realidad, también es importante pensar este tema y mirarlo en perspectiva histórica: lo cierto es que para la década del ´90, las pruebas ONE, el Operativo Nacional de Evaluación que luego se convirtió en las Pruebas Aprender, muestran un escenario bastante similar que tiende a tener fluctuaciones, a agravarse, entre fines de los ‘90 y principios de 2006. Después puede haber mejorías relativas o períodos de empeoramiento de los resultados.Kirchnerismo. ¿Cuál es su responsabilidad en la crisis educativa?-Es decir que antes de iniciarse el proceso kirchnerista, en 2003, la escuela secundaria empezó un proceso de masificación que parecía virtuoso, pero las pruebas ONE de 1995, cuando se lanzan la política evaluativa durante el menemismo, y luego las primeras PISA de 2000 empiezan a demostrar que esa masificación pre-kirchnerista también tenía problemas de calidad y de construcción de aprendizajes.-Sí, exactamente, porque las pruebas muestran que tenemos un consolidado que fluctúa: a nivel nacional, entre un cuarto y un tercio de las y los estudiantes en la escuela primaria, y este proceso se agrava en la escuela secundaria, tienen dificultades de lecto-comprensión muy elementales. Es importante ponerlo de relieve no sólo porque tenemos indicadores que lo muestran. También hay algunos operativos de evaluación aislados en la década del 80, en Córdoba y en la Ciudad de Buenos Aires, que también mostraban esto. De hecho hay un estudio bastante icónico: un estudio de 2001 de Tedesco y de Tenti Fanfani que comparaba cortes educativos del nivel secundario de la década del ‘60 y de la década del 90 y concluía que, si bien en la década del ‘90 tenemos una escuela con un mayor ingreso de población, la calidad y la retención evoluciona inversamente a la masificación. En los últimos años, en la escuela secundaria tenemos un doble problema: el problema de la calidad, lo que muestran los operativos de evaluación y las distintas pruebas nacionales o internacionales, pero también un problema de deserción que va atravesando la escuela secundaria, que es obligatoria desde el año 2006. Si bien en los últimos años los indicadores mejoraron un poco, no podemos separar esa mejora en términos de retención de la escuela secundaria de lo que es la política educativa compulsiva que busca garantizar la permanencia o la modificación de los regímenes académicos con la idea de, bueno, acá hay que sostener a la población, hay que estabilizar períodos de intensificación de la enseñanza, contenidos cada vez más mínimos.-Entonces la especificidad del proceso kirchnerista es que, a un problema que ya estaba presente en el sistema educativo, le sobrepone un discurso y una narrativa particular y además construye políticas de administración de los flujos de alumnos que alientan todavía más esta escisión de calidad e inclusión.-Sí, efectivamente. Cuando se mira en términos históricos el sistema educativo, se ve que los debates en torno a qué hacer con la escuela secundaria arrancan en la década del ´60: se enfocan en la administración del sistema educativo y el financiamiento. Pero se dan en un escenario en donde todavía la escuela argentina e
Fuente: La Nación