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Suecia va a las urnas en unos comicios que podrían marcar un punto de inflexión para la derecha nacionalista
ESTOCOLMO.– Suecia votará el domingo en unas elecciones generales de final abierto, en las que el primer ministro conservador Ulf Kristersson buscará un segundo mandato frente a la exprimera ministra socialdemócrata Magdalena Andersson, en una contienda que podría marcar además un punto de inflexión para la derecha nacionalista del país.Las últimas encuestas muestran una fuerte reducción de la ventaja que durante buena parte de la campaña mantuvo la oposición, y dejan a los dos bloques separados por un margen estrecho. Las proyecciones más recientes otorgan entre 175 y 180 de los 349 escaños del Parlamento al bloque encabezado por Andersson y entre 169 y 174 al espacio oficialista. El gran interrogante de la elección pasa por los Demócratas Suecos (SD), el partido nacionalista y antiinmigración liderado por Jimmie Åkesson, que desde 2022 sostiene desde afuera al gobierno de Kristersson pero que, por primera vez, podría ingresar formalmente al gabinete si la derecha conserva la mayoría.Kristersson ya abrió la puerta a esa posibilidad. “Esto no tiene nada de dramático. Está claro para todos que colaboramos con éxito desde hace cuatro años”, afirmó durante la campaña. El primer ministro llegó incluso a prometer “hacer grande a Suecia otra vez”, en una deliberada referencia al lema político de Donald Trump.El partido ingresó por primera vez al Parlamento en 2010 con poco más del 5% de los votos y en 2022 alcanzó el 20,5%, convirtiéndose en la segunda fuerza del país. Actualmente ronda el 19% en los sondeos y se ha convertido en una pieza indispensable para la continuidad del bloque de derecha. Su crecimiento estuvo impulsado especialmente por la inmigración, el crimen organizado y la seguridad, temas que en los últimos años llevaron a Suecia a abandonar parte de la tradicional apertura de sus políticas migratorias.En toda Europa, los partidos de extrema derecha han ido ganando terreno: Alternativa para Alemania (AfD), que se opone a la inmigración y aboga por estrechar los lazos con Rusia, ganó unas elecciones regionales, y Marine Le Pen lidera las encuestas para las elecciones presidenciales del próximo año en Francia.“Desde que entraron en el Parlamento han crecido con cada ciclo electoral”, explicó Patrik Öhberg, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo. Según el académico, su éxito se apoyó en la distancia que durante años existió entre una clase política favorable a políticas migratorias abiertas y un electorado mucho más escéptico.Pero esa diferencia se achicó. Tanto el gobierno como los socialdemócratas adoptaron posiciones más restrictivas y hoy existe un consenso mucho mayor sobre la necesidad de limitar el número de solicitantes de asilo que recibe el país.El regreso de AnderssonDel otro lado aparece Magdalena Andersson, líder del Partido Socialdemócrata y primera mujer que ocupó el cargo de primera ministra en Suecia. Gobernó durante diez meses antes de perder las elecciones de 2022 y ahora busca regresar al poder al frente de un bloque opositor que llega con una ligera ventaja, pero también con profundas diferencias internas. Una victoria opositora no garantizaría una formación sencilla de gobierno. Andersson necesitaría compatibilizar las posiciones de los Verdes, el Partido de Centro y la Izquierda, fuerzas enfrentadas en cuestiones económicas, impositivas y energéticas. El Partido de Centro rechaza especialmente la entrada de la Izquierda al gabinete, mientras esta última reclama participar de un eventual Ejecutivo.En el bloque oficialista, en cambio, el desafío pasa por reunir nuevamente a los Moderados de Kristersson, los Demócratas Suecos, los Demócrata Cristianos y los Liberales. El desempeño de estos últimos resulta crucial porque necesitan superar el umbral del 4% para conservar representación parlamentaria.Más de ocho millones de suecos están habilitados para votar y, además del Parlamento nacional de 349 miembros, se renovarán las autoridades de las 21 regiones y los 290 municipios del país. La votación anticipada comenzó el 26 de agosto y millones de electores ya emitieron su sufragio. Las urnas cerrarán a las 20, hora local, cuando comenzarán a conocerse las primeras proyecciones. Si, como anticipan los sondeos, la diferencia es mínima, el resultado definitivo podría depender de apenas unos pocos escaños.Más allá de quién termine primero, la gran pregunta de la noche será qué mayoría puede construirse en el Parlamento. Y, especialmente, si los Demócratas Suecos completarán un recorrido iniciado hace 16 años en los márgenes de la política hasta llegar, por primera vez, al corazón del gobierno.Agencias ANSA, AFP y Reuters
Fuente: La Nación