Un muestra convulsionada: un gran triunfo del cine hecho por mujeres en el Festival de Venecia

Un marcado tono político en el reparto de los premios principales le puso el broche este sábado al 83° Festival de Venecia, decano de las grandes muestras cinematográficas del calendario anual, que en la víspera otorgó al cine argentino un significativo reconocimiento gracias al triunfo de A veces me entra tristeza, a veces rebelión, de la directora argentina María Aparicio, como mejor película de la sección paralela Giornate degli Autori, una de las más importantes del encuentro. La máxima distinción, el León de Oro, fue a manos de la única película dirigida exclusivamente por una mujer dentro de la competencia oficial de este año. Al premiar a Woman Unknown, de la danesa-egipcia May el-Thouky, el jurado oficial presidido por la actriz estadounidense Maggie Gyllenhaal hizo una contundente declaración política, aunque dirigida mucho más al núcleo de la industria cinematográfica que al debate sobre el temario urgente de la agenda internacional. Con el premio a Woman Unknown, Gyllenhaal y sus compañeros volvieron al punto de partida del festival y dejaron al mismo tiempo una señal para el futuro. En la presentación del jurado, diez días atrás, Gyllenhaal había señalado: “Hay un problema sistémico. A las mujeres les resulta más difícil conseguir financiación para sus películas. ¿Será posible que las mujeres, al haber tenido una experiencia diferente de vivir en el mundo, quieran hacer cine sobre temas que no siempre se consideran como alta cultura? ¿Quién decide qué es bueno? ¿Quién decide qué es valioso?”. Woman Unknown, tercer largometraje de May el-Toukhy, describe con crudeza las represalias a las que se enfrentaron aquellas mujeres que tuvieron algún vínculo con las fuerzas de ocupación alemanas en Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, así como los castigos públicos a los que fueron sometidas al término del conflicto. Fue la gran ganadora de Venecia 2026, porque al León de Oro como mejor película se sumó la Copa Volpi a la mejor actriz para su protagonista, la actriz danesa Mathilde Arcel. Otros premios relevantes estuvieron conectados de lleno con los debates sobre temas de actualidad y política internacional que sobrevolaron todo el desarrollo de la muestra. El León de Plata al mejor director fue para Ilya Khrzhanovsky, cineasta ruso que renunció a esa ciudadanía cuando se produjo la invasión de Ucrania y el comienzo de la guerra. #BiennaleCinema2026 #Venezia83⁰Leone d’Argento – Premio per la migliore regia / Silver Lion – Award for Best Director:⁰#IlyaKhrzhanovsky per/for DAU pic.twitter.com/OWbGwDkaDX— La Biennale di Venezia (@la_Biennale) September 12, 2026Llegó a Venecia con Dau, crónica de un experimento artístico de tres años iniciado en 2008, en el que miles de actores y extras vivieron dentro de un gigantesco decorado simulando las reglas de una realidad paralela inspirada en la Unión Soviética. Krhzhanovsky, de madre ucraniana, dedicó la película a quienes “están combatiendo por la libertad y la paz en esta guerra terrible”.La película más comentada de todo el festival (y seguramente de los próximos tiempos), el documental Naza, conquistó el Premio Especial del Jurado, momento saludado por todo el público de pie. Con producción del diario inglés The Guardian, la película fue filmada clandestinamente por los realizadores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor de noche en los techos de Tel Aviv. Allí se recogen testimonios anónimos de 24 personas (que se presentan como agentes de inteligencia y soldados del ejército israelí) que describen los métodos utilizados para identificar objetivos palestinos en Gaza y ejecutarlos a través de distintos dispositivos tecnológicos y de inteligencia artificial. “Todos los israelíes deben verla”, dijeron los realizadores al recibir el premio para una película que se sumó a último momento a la programación de Venecia 2026 y se verá la próxima semana en el Festival de San Sebastián. La distinción a Naza (término utilizado para definir a las víctimas colaterales del conflicto de Gaza en la jerga militar) llegó pocas horas después de la difusión de un comunicado del ejército israelí con fuertes cuestionamientos a lo que allí se cuenta y que tanta conmoción provocó sobre todo entre la prensa acreditada en el festival. “Las decisiones relativas a la elección y aprobación de ataques son tomadas exclusivamente por personal humano y no por inteligencia artificial”, señala la declaración. También les recriminaron a los realizadores haber empleado “testimonios anónimos de personas cuya identidad no puede verificarse, lo mismo que si sirvieron o no en el ejército”. La gran candidata a ganar el festival en la mayoría de los pronósticos, la surcoreana Possible Love, de Lee Chang-Dong, recibió menos de lo esperado, aunque se llevó el Gran Premio del Jurado, segundo en importancia detrás del León de Oro. Ajena a la política, la película del aplaudido director de Burning se presenta, según las críticas internacionales, como una reflexión sobre el valor y el compromiso de hacer cine en nuestros días al mostrar cómo dos parejas con vidas y expectativas bien diferentes cruzan sus vidas durante la filmación de un documental.También se confirmó el premio más esperado y anticipado de todos, el de mejor actor (Copa Volpi) para John Malkovich por Caballo salvaje nueve, película que abrirá en noviembre próximo el Festival de Cine de Mar del Plata y llegará a las salas argentinas a mediados de ese mes. El actor envió desde Montreal (donde se encuentra filmando) un mensaje de agradecimiento por una distinción que lo confirma tempranamente como gran candidato a todos los premios a la interpretación de la próxima temporada alta, con cierre en el Oscar. El premio al mejor guión para la película francesa Un bon petit soldat completó el cuadro de honor de Venecia 2026, cuyos reconocimientos más importantes esta vez se repartieron cuidadosamente entre la política y el cine.

Fuente: La Nación