Del desamor en tiempos de ghosting

“Se fue a comprar cigarrillos y nunca más volvió”, decían en el barrio cuando alguien, abruptamente, abandonaba a su casa y a su familia. Hoy en día se lo llama ghosting y reconozcamos que, como metáfora, se trata de una imagen poética y exacta: no dejé de existir, me volví un fantasma.Estamos viviendo en tiempos de ghosting, en la virtualidad y en la vida real, y una nota de la revista Wired señala que junto a la tradicional desaparición en redes (te dejo, no respondo tus mensajes, te bloqueo) hoy se hace popular la práctica de romper una relación duradera para desaparecer por completo. Pero donde existe un problema, surge un negocio. La empresa Dating.com nos ofrece a un “director de rupturas” profesional que se va a encargar de poner fin a una relación amorosa en nuestro nombre.Si toda historia de amor es una historia de fantasmas, como dice David Foster Wallace, ojalá que los fantasmas de lo amado y de lo desamado persigan a estos cobardes amantes fugitivos, durante el resto de sus vidas.Y además:“La Generación Z ha crecido con las aplicaciones de citas y las redes sociales, por lo que el ghosting puede parecer una parte normal de la experiencia de las citas, aunque resulte doloroso”, explica Liesel Sharabi, profesora de Comunicación. Y se gana en rapidez, pero se pierde en honestidad.

Fuente: La Nación