Los psicólogos coinciden: los padres suelen ser más distantes con los hijos que son más exitosos que ellos por culpa

El éxito profesional o académico suele imaginarse como un motivo de orgullo para toda la familia. Sin embargo, cuando un hijo consigue oportunidades que sus padres nunca tuvieron, el cambio puede generar emociones mucho más complejas. Las diferencias en experiencias, posibilidades y estilos de vida pueden modificar la manera en la que sus integrantes se relacionan.Este fenómeno fue estudiado por la psicóloga Rebecca Covarrubias, profesora de la Universidad de California en Santa Cruz, junto con Stephanie Fryberg. Las especialistas analizaron particularmente qué sucede con aquellos jóvenes que son los primeros de sus familias en llegar a la universidad.La investigación, titulada Avanzando (a la universidad): Experiencias de estudiantes universitarios de primera generación con la culpa familiar por el éxito académico, identificó un fenómeno denominado “culpa por el logro familiar” (family achievement guilt). Se trata del malestar que puede aparecer cuando una persona advierte que está accediendo a oportunidades que otros integrantes de su familia no tuvieron.El estudio no concluye que los padres rechacen a sus hijos por ser más exitosos ni que sientan celos de ellos. Lo que muestra es que la movilidad educativa puede crear una brecha entre las oportunidades del estudiante y las de su familia, y que esa diferencia puede ser experimentada emocionalmente por quien progresa.Los investigadores trabajaron con estudiantes universitarios de primera generación, es decir, aquellos cuyos padres no habían asistido a la universidad, y los compararon con jóvenes provenientes de familias que ya tenían experiencia universitaria.En el primer estudio participaron 121 alumnos: 53 universitarios de primera generación y 68 de generaciones posteriores. Los primeros reportaron niveles mayores de culpa relacionada con sus logros. Entre los participantes analizados, además, los estudiantes latinos de primera generación presentaron los niveles más elevados.¿Por qué algunos padres no se muestran felices por los éxitos de sus hijos?La sensación puede aparecer porque el éxito no solamente incorpora nuevas posibilidades. También puede transformar intereses, rutinas, ambientes sociales y expectativas de futuro. Investigaciones posteriores sobre el mismo concepto identificaron cuatro dimensiones de esta culpa: sentir que se está dejando atrás a la familia, teniendo más privilegios, convirtiéndose en alguien diferente y soportando una mayor presión por alcanzar el éxito.De esta manera, lo que desde afuera puede interpretarse como “distancia” entre padres e hijos puede formar parte de una transformación más amplia del vínculo familiar. Eso no significa que exista falta de amor, resentimiento o competencia entre ellos.¿Qué es la “culpa por el logro familiar”?Covarrubias y Fryberg explicaron que los universitarios de primera generación se encuentran frente a una particular contradicción. Si bien pueden sentirse felices por aquello que consiguieron, simultáneamente pueden estar muy incómodos porque sus familiares no tuvieron acceso a las mismas oportunidades.El concepto “culpa por logro familiar” surgió para describir ese conflicto emocional. Covarrubias investigó el fenómeno a partir de su propia experiencia. Según su análisis, la culpa no implica que los padres se sientan mal por los logros de sus hijos, sino que, ante la comparación con sus hijos, se pueden hacer más evidentes las dificultades que atravesaron ellos mismos y que en algunos casos todavía atraviesan otros miembros de la familia.

Fuente: La Nación