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Jaclyn Smith recordó la última carta que le escribió su gran amiga, Farrah Fawcett: “Por primera vez en su vida, tenía miedo”
A 50 años del estreno de Los Ángeles de Charlie, Jaclyn Smith volvió a mirar hacia una de las etapas más importantes de su vida. Y, claro, algunos de los recuerdos tienen que ver con Farrah Fawcett, su compañera de elenco y una de sus grandes amigas. En una entrevista con USA Today, la actriz recordó los últimos años de su colega, su lucha contra el cáncer y la última carta que recibió de ella, en la que la estrella confesaba algo que nunca antes había admitido.Smith, que acaba de publicar sus memorias, I Once Knew a Guy Named Charlie, habló extensamente sobre su carrera y su vida personal. Pero el recuerdo de Fawcett ocupa un lugar especialmente importante en el libro. La actriz murió en 2009, tres años después de haber sido diagnosticada con cáncer colorrectal. “Mi esposo, Brad [Allen], la ayudó a investigar diferentes tratamientos para su enfermedad, y estuvimos a su lado al cien por cien”, declaró Smith al recordar aquellos años.La amistad entre ambas había comenzado mucho antes, cuando compartieron pantalla en Los Ángeles de Charlie, la serie que se convirtió en un fenómeno mundial desde su estreno en 1976. Smith interpretaba a Kelly Garrett y Fawcett a Jill Munroe, dos de las tres detectives que trabajaban para el misterioso Charlie Townsend. Con Kate Jackson como Sabrina Duncan, el trío cambió para siempre la imagen de las mujeres en la televisión de la época.Pero para Smith, el vínculo con Fawcett fue mucho más allá de aquella serie. Varias de las cartas que recibió de su amiga forman parte ahora de sus memorias. También conserva una escultura que Fawcett le regaló.“Sus cartas están en mi libro. Farrah escribió de una manera tan hermosa. Me escribió y me regaló una escultura, y era preciosa”, contó Smith.Entre esas cartas se encuentra la última que recibió de Fawcett. En ella, la actriz reflexionaba sobre el miedo y sobre la sensación de enfrentarse a una enfermedad que escapaba completamente de su control. “El miedo es algo curioso”, escribió Fawcett, según recordó Smith. Y agregó: “Nunca le tuve miedo a nada. Pero ahora el miedo está a la vuelta de la esquina”.Smith explicó que esa frase revelaba algo que hasta entonces no había compartido públicamente: “En otras palabras, no tenía control sobre esto”. “Vivía en un estado de incertidumbre, llena de miedo, y sin embargo, ella fue valiente y lo afrontó con esperanza, con una actitud positiva y con humor. Farrah nunca perdió su sentido del humor, pero fue devastador ver por lo que tuvo que pasar”, señaló. Y agregó: “Farrah sabía que yo estaba ahí para ella de muchas maneras diferentes hacia el final de su vida. Y eso es lo que realmente importa”.El último encuentro entre las dos amigas también quedó grabado en la memoria de Smith. La visita incluyó algo tan cotidiano como llevarle yogurt helado de su marca favorita y un gesto de afecto que terminó convirtiéndose en una despedida: Smith le masajeó los pies a Fawcett “durante horas”.Cuando finalmente se abrazaron por última vez, Smith sintió que algo había cambiado. “Cuando estás cerca de alguien, todo se reduce a la energía”, explicó Smith. “Con un abrazo, sientes su energía y sentís como si te fundieras con el otro”, indicó.Fawcett murió el 25 de junio de 2009, a los 62 años. Desde entonces, Smith ha hablado en distintas oportunidades sobre el lugar que ocupa su amiga en su vida y también sobre la huella que dejó Los Ángeles de Charlie.En abril, durante el encuentro que reunió a Smith con Cheryl Ladd y Kate Jackson para celebrar el 50 aniversario de la serie, volvió a mencionar a las actrices que formaron parte de aquella historia. “Pienso en Shelley [Hack] y Tanya [Roberts]. Pero, por supuesto, también en Farrah”, dijo entonces.El aniversario también llevó a Smith a reflexionar sobre por qué aquella serie trascendió mucho más allá de la televisión de los años 70. “Eran tres mujeres que perseguían el peligro en lugar de ser rescatadas de él. Independientes, no definidas por el hombre en sus vidas, y les dio a las mujeres permiso para romper con los estereotipos”, sostuvo.Incluso el proceso de recuperar aquellos recuerdos para sus memorias tuvo un costo emocional para Smith. Mientras grababa el audiolibro, contó que en algunos momentos las emociones fueron tan intensas que debieron detener la grabación. “Lloraba tanto a veces que teníamos que parar”, confesó. “Fue difícil y agotador. Crees que estás en un lugar determinado y vuelves justo ahí”, rememoró.
Fuente: La Nación