La soja alcanzó su mayor precio en casi tres años y vuelve a acercarse a los US$500

La soja alcanzó en Chicago su mayor precio en casi tres años. La posición noviembre subió US$8,36 por tonelada y cerró en US$489,52 por tonelada, mientras que el contrato enero aumentó US$8,08 y terminó en US$495,03. Así, la oleaginosa quedó un 18,2% por encima del promedio de los últimos tres años y tocó su valor más alto desde diciembre de 2023.Los especialistas explicaron que el aumento respondió a las compras de China en los Estados Unidos, la mayor demanda de harina y aceite de soja, la suba del petróleo y la expectativa por el informe de oferta y demanda que publicará mañana el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). “Después de dos años en los que la soja estuvo lejos de ser protagonista por precio, el escenario empieza a cambiar. Durante 2026, el mercado de Chicago recuperó terreno y volvió a ubicarse claramente por encima de los valores que dominaron buena parte de 2024 y 2025”, señaló Luciana Bilbao, analista de granos de Gestor Max.Según un análisis de Bilbao, el precio actual de la soja en Chicago es un 18,2% superior al promedio de los últimos tres años, de US$415,70 por tonelada. Además, la cotización se acercó al máximo de US$510,30 registrado el 14 de noviembre de 2023. La diferencia es todavía mayor si se compara el precio actual con el piso reciente. Bilbao precisó que el menor valor de los últimos tres años fue de US$356,50 por tonelada, registrado el 18 de diciembre de 2024. Desde entonces, la oleaginosa acumuló una recuperación cercana al 38%. Según la corredora Granar, la suba respondió, principalmente, a “las fluidas compras de China en el mercado estadounidense”. La firma vinculó estas operaciones con la expectativa por la reunión que mantendrán el 24 de septiembre los presidentes Donald Trump (Estados Unidos) y Xi Jinping (China).Eugenio Irazuegui, responsable de Research de Zeni, agregó que, antes de la apertura, exportadores estadounidenses informaron ventas por otras 272.000 toneladas de soja a China. Con las operaciones confirmadas durante la última semana, las compras rondaron el millón de toneladas y llevaron el acumulado del ciclo 2026/27 a cerca de 13 millones de toneladas, frente a la meta de 25 millones acordada entre ambos países para todo el año comercial. En rigor, el USDA confirmó nuevas ventas de soja estadounidense de la campaña 2026/2027 por 272.000 toneladas a China y otras 206.500 toneladas a destinos desconocidos. Bilbao explicó que la demanda de China sigue siendo una variable central para el mercado. “Los cambios en el ritmo de compras del principal importador mundial pueden modificar rápidamente las expectativas y agregar volatilidad a las cotizaciones”, indicó.Otro factor alcista fue el buen momento de la harina de soja. Según Granar, el producto se vio favorecido por la menor competencia en el mercado de forrajes, debido a la caída de la producción estadounidense de trigo, y por la mayor demanda prevista desde la Unión Europea. El aceite también contribuyó a la mejora. La corredora relacionó su avance con la fuerte suba del petróleo, que volvió a superar los US$100 por barril debido al conflicto entre los Estados Unidos e Irán. Al cierre de la rueda, la harina de soja ganó US$5,95 y quedó en US$393,30 por tonelada, mientras que el aceite aumentó US$29,76 y alcanzó los US$1585,53.Sin embargo, Bilbao advirtió que la recuperación de los precios “no responde necesariamente a una falta de soja”. Según explicó, la oferta estadounidense sigue siendo importante y el USDA proyecta para la campaña 2026/2027 una producción cercana a los 123 millones de toneladas. “Al mismo tiempo, la demanda continúa aportando sostén. La molienda estadounidense proyectada se ubica alrededor de 75,7 millones de toneladas, mientras que a nivel mundial también se espera un crecimiento del procesamiento, impulsado por la demanda de harina y aceite de soja”, añadió.Santilli ratificó la intención del Gobierno de eliminar las retenciones y vinculó nuevas bajas al crecimiento de otros sectoresPara la analista, el mercado se encuentra ante dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, hay una oferta importante, que limita la posibilidad de nuevas subas, y por otro, hay una demanda firme, que permitió recuperar buena parte del valor perdido durante los últimos años.A estos factores se suma la expectativa por el informe de oferta y demanda mundial que el USDA difundirá mañana. “Mañana hay un reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y es muy importante para el mercado mundial y para los precios de la Argentina”, afirmó Nehuén López, analista de mercados agrícolas de Grassi SA.En el mercado local la mejora también se reflejó, aunque con menor intensidad. Según el análisis de Bilbao, la soja disponible en Rosario se ubica en torno de los US$367 por tonelada, un 11,5% por encima del promedio de US$329,20 de los últimos tres años.El mínimo local del período se registró el 7 de julio de 2025, cuando la cotización cayó a US$254,50 por tonelada. Desde ese piso, el precio se recuperó alrededor de un 44%. “Ambos mercados muestran una recuperación, pero la señal internacional es actualmente más fuerte. La soja internacional recuperó valor y el mercado local acompañó el movimiento, pero no con la misma intensidad”, sostuvo Bilbao.Mientras Chicago se encuentra un 18,2% por encima de su promedio reciente, Rosario lo supera en un 11,5%. La especialista aclaró que el mercado argentino no necesariamente debe replicar las variaciones internacionales.“El precio internacional constituye una referencia central, pero sobre el valor argentino también intervienen los derechos de exportación, la capacidad de pago de exportadores e industria, los costos de comercialización, la disponibilidad de mercadería y las necesidades de originación”, explicó.Por eso, Bilbao consideró que observar solamente las cotizaciones de Chicago puede ofrecer una lectura incompleta. “Hoy la soja está firme en ambos mercados, pero Chicago se encuentra más arriba respecto de su propia historia reciente que el precio disponible en Rosario”, afirmó.“Para una decisión comercial, entonces, la pregunta no es solamente si la soja subió. También importa dónde se encuentra el precio actual frente a su propia historia y cuánto de la recuperación internacional está llegando efectivamente al mercado local”, concluyó.

Fuente: La Nación