Yanina Zilli, tras su salida de Gran Hermano: cómo fue su vida entre Miami y Mar del Plata y por qué decidió entrar en el reality

Durante los años 90, Yanina Zilli fue una de las vedettes más famosas del país. Luego de un paso discreto por algunos programas de la época, como Brigada Cola o La familia Benvenuto, logró una mayor popularidad en otros ciclos como Rompeportones, consolidándose como una de las figuras más relevantes del rubro. Sin embargo, con el tiempo Zilli no pudo darle continuidad a su carrera y buscó otros rumbos para su vida. Tras varios años retirada de la escena, Zilli regresó a la pantalla chica como participante de Gran Hermano: Generación Dorada, ciclo del que resultó eliminada a un paso de la gran final. En diálogo con LA NACION, la actriz repasó no solo su estadía en el show, sino también recordó cómo fue su vida lejos de los reflectores y se sinceró acerca de lo que espera para su carrera dentro del mundo del espectáculo.-¿Se te hizo larga la estadía en Gran Hermano?-Al principio, cada día parecía tres días. Apenas llegás sentís una sensación rara en la casa; después te empezás a regular. El tiempo pasó normal pero con la salida de Zunino [a mediados de junio] se me hizo largo porque no encontraba una persona en la que confiar emocionalmente, y lo necesitaba. Me fui reubicando como pude en la casa. Creo definitivamente que cometí un error al decirle a Martín [Rodríguez] que entre en vez de Zunino, y por eso el último mes se me hizo interminable, angustioso; tenía ganas de llorar todos los días aunque no se me viera así. Sé que Zunino me hubiese dado eso que necesitaba emocionalmente, que era un poco de cariño, de afecto, y se me hubiese pasado ese mes más fácil. Estas últimas semanas fueron las más difíciles. -¿Qué era de tu vida antes de esta reaparición en Gran Hermano?-Vivía entre Mar del Plata y Miami. Y me mudé definitivamente a Buenos Aires con mi hijo, justo antes de entrar al reality. De alguna manera, presentía que me iba a quedar seis meses, lo sentía, lo manifestaba. -¿Cómo fue vivir entre Mar del Plata y Miami?-Estaba duelando que mi hijo Santino terminaba la secundaria. Mi hija Ornella me dijo que se quería quedar a vivir en Miami, pero yo necesitaba rearmarme desde algún lugar porque en Buenos Aires tengo una franquicia de un negocio de maquillajes muy importante. Entonces sentí que necesitaba volver a hacer dinero y me dediqué a mis hijos y a viajar también por ellos. Cuando vi que se me venía la noche, imaginándome viviendo sola en un caserón al que tenía que ir, ahí dije “me rearmo”. Yo siempre pensé que era una lástima que no existiera este reality cuando yo era joven, porque me hubiese resultado todo mucho más fácil. Y un día lo vi a Santi promocionando Gran Hermano: Generación Dorada con exartistas y demás, la llamé a Ornella y le dije que teníamos que hacer un video y mandarlo a Telefe. Y así fue. -¿Te tenías fe o te tiraste un lance ?-Ornella me decía: “Mamá, si te ven, te van a decir que sí”. Y pasaba el tiempo y no había novedades, así que la seguridad no la tenés nunca. Estuve muy ansiosa antes del primer mensaje que me mandó la producción de Gran Hermano. -¿Cómo te sentiste en ese momento?-En mi vida doy volantazos. Y a mis 60 años tuve todo lo que quería, hice todo lo que quería, viví la vida a mi manera. Fui mamá a los 36 años, y para qué explicarte la vida que tuve hasta esa edad. Después me dediqué a mis hijos, puse un negocio, estuve bien económicamente. Durante 25 años tuve incertidumbre en lo económico, pero ya no la tenía. Y entonces me puse a pensar en lo próximo, y me salió esta posibilidad hermosa. Sabía que iba a estar expuesta, sabía que iban a hablar, esas son consecuencias también de las elecciones, y a una le pasan cosas buenas y obviamente alguna espina siempre hay. Pero lo súper disfruté, lo viví intensamente. -¿Cómo ves hoy a los medios?-Antes había pocos medios. Como siempre pasó, ellos juzgan, dan su opinión. Creo definitivamente que hay tan pocos programas para los artistas que los periodistas empezaron a ser los protagonistas, que no está mal. Creo que al no haber ficción, ellos son más protagonistas que la gente del espectáculo. No está mal, son momentos, es algo que está bueno. Y siempre pasó lo mismo, cuando le tienen que dar a alguien, le dan. Algunos hablan de una manera a lo mejor más respetuosa, otros hieren susceptibilidades. A mí no me interesa, no quiero saber ni lo bueno ni lo malo, no me lo cuentes. -¿Pasaste algún mal momento durante tu carrera?-El periodismo y los medios siempre fueron muy generosos conmigo. Hubo solamente una situación en un momento con un periodista puntual al que llamé por teléfono, pero ni me acuerdo qué había dicho, me lo olvidé. -¿Tenés ganas de volver a estar en los medios o esto fue un “toco y me voy”?- Ningún “toco y me voy”. Con mi hija en Miami y mi hijo trabajando con sus cosas, a mí me encantaría quedarme e instalarme en el medio. Quiero hacer cosas que me diviertan, que me gusten, que le sean útiles a quien me proponga proyectos. Yo entré a Gran Hermano con un compromiso detrás, con un trabajo, no entré a pelotudear a la casa para que la gente me vea y que me conozca otra generación que no me conocía. Yo fui como una empleada, como una contratada para dar lo mejor. Por eso tanto compromiso. Era la primera en levantarme, y la última en acostarme. El compromiso con el trabajo lo tuve siempre y lo sigo teniendo. Me encantaría instalarme en los medios, obvio. -¿Tu familia está contenta con esta experiencia?-Mis hijos felices. Me aconsejaron que no le hiciera caso a los haters. En el caso de mi hermana, ella sí la pasó re mal con el hate, les contestaba. Mi hermana ahora está tranquila porque creo que la puso muy intensa todo este tema de Gran Hermano. Ornella fue la que me manejó las redes. Fue todo un tema, porque por ahí quería a uno de la casa pero lo tenía que liquidar para que quedara eliminado, porque eso me convenía a mí. -¿Te gustaría participar si surgiera la posibilidad de un reality en otro país?-Lo que sea. Ya me anotaría en otro reality. Lástima que MasterChef ya cerró, yo me quería meter ahí.

Fuente: La Nación