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La sorpresa que encontraron en el cerebro femenino al comparar las tres grandes etapas hormonales de la vida
Durante décadas, la ciencia investigó por separado qué ocurre en el cerebro femenino durante la pubertad, el embarazo y la menopausia. Sin embargo, hasta ahora casi no existían trabajos que analizaran las tres grandes transiciones hormonales de la vida de una mujer dentro de un mismo marco de estudio. Esa fue precisamente la pregunta que intentó responder un equipo del Amsterdam University Medical Center, en los Países Bajos: ¿el cerebro reacciona de manera similar frente a estos cambios hormonales o cada etapa sigue un camino propio?La respuesta fue más compleja de lo esperado.Los autores señalan que “el cerebro femenino experimenta una reorganización sustancial durante las grandes transiciones hormonales”, aunque advierten que esas modificaciones no siguen un patrón único a lo largo de la vida.El trabajo, liderado por la neurocientífica Sophie R. van ‘t Hof y publicado en la revista científica Nature, analizó resonancias magnéticas estructurales de 1095 mujeres y encontró que la pubertad, el embarazo y la menopausia se asocian con patrones diferentes de cambios cerebrales.Según los investigadores, los resultados muestran que el cerebro femenino no responde de manera uniforme a las fluctuaciones hormonales que acompañan estas etapas de la vida.Para llegar a esa conclusión, el equipo comparó imágenes obtenidas durante la transición a la pubertad, el embarazo y la menopausia con las de grupos de control integrados por mujeres de edades similares que no estaban atravesando esos procesos. El objetivo era distinguir qué cambios podían atribuirse específicamente a cada transición hormonal y cuáles formaban parte del desarrollo normal o del envejecimiento.Reducción de materia gris en dos etapasLos resultados mostraron que la pubertad y el embarazo comparten algunas características. En ambos casos se observó una reducción del volumen total y cortical de materia gris respecto de los grupos de control. Parte de esos cambios aparecieron en regiones similares del cerebro, especialmente en las cortezas de asociación prefrontal, parietal y temporal.Sin embargo, los investigadores también detectaron diferencias importantes. Al comparar ambas etapas observaron que más de la mitad de las regiones corticales seguían trayectorias distintas, lo que sugiere que, aunque puedan compartir algunos mecanismos biológicos, no se trata de procesos idénticos.Los autores resumen esa conclusión en una de las frases centrales del estudio: “La pubertad y el embarazo comparten procesos convergentes y divergentes de remodelación cortical, mientras que la menopausia representa un patrón cualitativamente distinto”.El hallazgo más inesperado apareció al analizar la menopausia.Las mujeres que atravesaban la transición menopáusica no mostraron reducciones significativas del volumen de materia gris en comparación con los grupos de control premenopáusicos y posmenopáusicos.En el artículo, los investigadores concluyen que la menopausia representa un patrón “cualitativamente distinto” al observado durante la pubertad y el embarazo. Mientras que esas dos etapas estuvieron asociadas con cambios volumétricos detectables, la menopausia se caracterizó precisamente por la ausencia de ese fenómeno.De hecho, los autores escriben que esta etapa aparece “definida por la ausencia, más que por la aceleración, de cambios volumétricos”, una observación que contrasta con lo registrado en las otras dos grandes transiciones hormonales estudiadas.A primera vista, conceptos como “reducción de materia gris” pueden generar preocupación. Sin embargo, el trabajo no evaluó memoria, inteligencia, rendimiento cognitivo ni deterioro cerebral. Los investigadores analizaron cambios estructurales observados mediante resonancia magnética y no concluyen que esas modificaciones impliquen una pérdida de capacidades. Por el contrario, describen procesos de reorganización y remodelación cerebral asociados con momentos clave de la vida reproductiva femenina.Una de las principales preguntas que deja abierta la investigación es justamente cuál es el significado funcional de esos cambios. Los resultados muestran que el cerebro experimenta procesos de reorganización durante la pubertad, el embarazo y la menopausia, pero todavía no permiten determinar con precisión qué mecanismos biológicos los explican ni cuánto tiempo persisten una vez concluida cada etapa.Los investigadores plantean una hipótesis para explicar la singularidad de la menopausia. Según señalan, la ausencia de reducciones volumétricas durante esta transición podría estar relacionada con la disminución de los niveles de hormonas esteroideas sexuales observada en esa etapa. Sin embargo, advierten que serán necesarios nuevos estudios para establecer una relación causal y comprender mejor los mecanismos involucrados.
Fuente: La Nación