Los psicólogos coinciden: que una persona corrija constantemente a las demás significa que siente incomodidad ante la incertidumbre

Para los fanáticos de la serie The Big Bang Theory, el personaje de Sheldon es recordado como un joven muy inteligente, pero sumamente molesto, ya que siempre corregía a los demás y esto desesperaba a sus amigos, quienes nunca podían tener la razón. Sin embargo, este personaje no es puramente ficción, ya que en la vida real existen muchas personas que siempre están esperando el error del otro para corregirlo. Según explicó la psicóloga Olga Albaladejo en una entrevista a la revista Cuerpo Mente, este tipo de individuos corrigen a los demás para mantener un control cognitivo. “Es lo que Kruglanski y Webster denominaron las tendencias de urgencia y permanencia, conocidas también como seizing y freezing: el cerebro necesita aferrarse pronto a una explicación y mantenerla”, aseguró la especialista. Pero esta no es la única razón por la que una persona puede intentar demostrar su sabiduría todo el tiempo. “Tener razón se juega en la relación con el otro. Puedo querer ganar una discusión, proteger mi imagen o demostrar competencia. La necesidad de cierre se juega primero dentro de la persona: necesito que algo encaje, tenga nombre y quede decidido”, resumió la especialista.Incluso, las dos variantes pueden combinarse. “Naturalmente, ambos mecanismos pueden coincidir. Alguien puede sentir incomodidad ante la incertidumbre y, además, haber aprendido a sostener su autoestima mediante el conocimiento”, remarcó Albaladejo. La psicóloga reveló cuál es la pregunta que les hace a sus pacientes para poder empezar a tratar este tema y que ayuda a reflexionar sobre lo que los lleva a tener la razón todo el tiempo: ¿Qué me ocurriría si no lo corrigiera? Si la respuesta es “nada, pero el dato es relevante”, probablemente hablamos de utilidad. Si aparece una intensa inquietud, irritación o necesidad de seguir pensando en ello, la corrección puede estar funcionando como alivio emocional.A todo este análisis puede sumarse otro rasgo adicional de la persona, vinculado con la necesidad de perfeccionismo en los demás. Según Olga Albaladejo, este tipo de actitud “implica evaluar con dureza los errores ajenos y esperar que las personas actúen según los criterios propios”. Esto puede generar que toda acción contraria a su pensar pueda ser vista como incorrecta. Algunas de las frases más comunes que utilizan son “lo estás haciendo mal”, “no entendés nada” o “dejame a mí”. “En pareja, familia o trabajo, esa dinámica termina creando dos posiciones: quien supervisa y quien parece estar continuamente examinado”, añadió la experta. Por último, la psicóloga reconoció que las personas que más suelen corregir a los demás son aquellas que sufren en otros ámbitos de su vida problemas de “cierre”. “La necesidad de cierre presenta diferencias relativamente estables entre personas, pero también puede aumentar según la situación. En mi experiencia clínica, el impulso de corregir suele hacerse más visible cuando la persona siente que otros ámbitos de su vida están desordenados o fuera de su control”, argumentó la profesional. “No es una conclusión universal ni un diagnóstico, sino una observación que conviene explorar individualmente: a veces controlar un detalle pequeño ofrece un alivio momentáneo frente a problemas mayores que no podemos resolver con tanta facilidad”, concluyó.

Fuente: La Nación