La ganadería atraviesa un momento de buenos precios y eso suele empujar las discusiones hacia cómo producir más, incorporar tecnología o aumentar el stock. Pero para Darío Colombatto, especialista en nutrición animal y conservación de forrajes, hay una oportunidad bastante menos sofisticada que convendría no dejar pasar: aprovechar este ciclo para resolver ahora aquellos problemas básicos que después, cuando los números aprietan, vuelven a quedar postergados.
Puede ser un alambrado, una aguada para distribuir mejor el agua, caminos internos o mejoras dentro de un feedlot. Medidas en kilos de novillo, sostuvo Colombatto, muchas de esas inversiones hoy resultan más baratas.
“Es prepararse para cuando la cosa cambie”, resumió. Porque si algo conoce la ganadería argentina son los ciclos: “Pasamos dos o tres años buenísimos y, de pronto, malos. Bueno, preparate ahora y hacé las inversiones buenas”.
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El planteo fue parte de su presentación en el 2° Congreso Argentino de Forrajes realizado en Córdoba, donde deliberadamente eligió correrse de las discusiones tecnológicas más sofisticadas. “Siempre en la ganadería las cosas básicas van a ser mucho más importantes, porque si vos no las hacés bien, no podés pasar de nivel, como en los jueguitos de los chicos”, explicó en esta línea.
Uno de esos viejos desafíos es conservar correctamente un forraje y evitar que se deteriore por una excesiva exposición al aire. Nada de eso es nuevo. Lo que cambia, según Colombatto, son las herramientas disponibles para medir, controlar y corregir cada etapa.
Otro de esos desafíos tiene que ver con la distancia entre el lote y el comedero, donde, para Colombatto, ocurre buena parte de las pérdidas de eficiencia.
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Según explicó, existen por lo menos cuatro dietas: la que formula el nutricionista; la que modifica el dueño porque un insumo está caro o escasea; la que efectivamente se prepara en el mixer; y, finalmente, la que consume la vaca. “El proceso de cómo hacés que la dieta cuatro sea igual a la uno es donde hay un arte”, sostuvo.
Y ahí aparece una cuestión que, pese al avance de sensores, automatización e inteligencia artificial, Colombatto considera imposible de esquivar: la gente.
“Todavía no tenemos la inteligencia artificial para que nos reemplace el trabajo día a día de abrir el silo, de extraerlo bien”, afirmó. Sí existen herramientas capaces de procesar mucha más información y ayudar a tomar decisiones, pero la ejecución continúa dependiendo de quienes trabajan todos los días en el establecimiento.
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Por eso incluso puso sobre la mesa un asunto menos técnico: cómo lograr que quien tiene una guardia un sábado o un domingo haga el trabajo con el mismo cuidado que durante la semana, o que detecte un problema sin esperar una orden.
En definitiva, para Colombatto, el “quién” termina condicionando el “cómo” y hasta el tipo de alimentación que efectivamente puede hacerse bien.
Agro & Campo
Mucha inteligencia artificial, pero el silo todavía hay que abrirlo bien: Darío Colombatto pone el foco en los “viejos” problemas de la ganadería para lograr “pasar de nivel”
Fuente: Bichos de Campo