De la dura autocrítica de Jason Priestley sobre su repentina fama a la insólita reacción de los hijos

Jason Priestley tenía apenas 21 años cuando el 4 de octubre de 1990 llegó a la televisión Beverly Hills, 90210. Aunque ya había trabajado en distintas series y películas, todavía estaba lejos de ser una figura conocida. El impacto de esta producción en el público fue inmediato y, en poco tiempo, pasó de ser un joven actor que buscaba abrirse camino en Hollywood a convertirse en una estrella reconocida en todo el mundo. A más de 30 años de esta experiencia, Priestley hizo una fuerte autocrítica sobre el impacto de aquella fama repentina. “Creía que sabía todo”, reconoció.La reflexión del actor, quien hoy tiene 56 años, tuvo lugar durante una entrevista que le concedió al Inside of You with Michael Rosenbaum. Durante la charla, el intérprete repasó sus primeros años en la serie y reconoció que la seguridad que tenía en aquel momento estaba vinculada con su juventud y con la experiencia que todavía le faltaba adquirir.“Creo que incluso durante el año anterior, en la primera temporada de la serie, todavía era víctima de la arrogancia juvenil”, admitió. “Porque crees que lo sabes todo, pero simplemente no sabes lo que no sabes”, completó.El actor explicó que, al comenzar su carrera, tenía una actitud muy diferente. “Cuando era joven y recién estaba empezando, era una esponja. Intentaba absorber todo lo que podía y aprender todo lo que podía”, recordó. Con el paso del tiempo, sin embargo, esa disposición comenzó a cambiar a medida que acumulaba experiencia y reconocimiento.Beverly Hills, 90210 se estrenó en octubre de 1990 y durante su segunda temporada se convirtió en un fenómeno internacional. Priestley compartió el suceso de la serie y el furor de los fans con el resto del elenco: Luke Perry, Shannen Doherty, Jennie Garth, Tori Spelling, Ian Ziering y Brian Austin Green. La popularidad de la serie transformó la vida cotidiana de sus protagonistas y los convirtió, de una forma muy abrupta, en celebridades perseguidas por los medios y admiradas por millones de espectadores.Para Priestley, la dimensión que alcanzó aquella fama resulta especialmente significativa cuando se observa desde su perspectiva actual. El actor reflexionó sobre lo que implica atravesar una transformación semejante durante los primeros años de la vida adulta. “La fama y especialmente el tipo de fama que disfrutamos cuando teníamos veintitantos años puede ser un acontecimiento traumático porque tu vida cambia de una manera muy drástica”, explicó.Según Priestley, esa experiencia puede dejar a una persona emocionalmente ligada al momento en el que alcanzó la fama. “A veces, en los acontecimientos traumáticos, las personas quedan emocionalmente atrapadas en ese momento”, señaló. En lo que respecta a su situación, el actor aseguró que logró atravesar esa etapa sin quedar detenido en aquella época. “Eso puede suceder. Afortunadamente, no me pasó”, sostuvo.Cuando los hijos de Priestley descubrieron quién era su papá View this post on Instagram Más de dos décadas después de que Beverly Hills, 90210 terminara, Priestley pudo dimensionar aquella fama desde un lugar inesperado: la experiencia de sus propios hijos. El actor contó que Ava y Dashiell empezaron a comprender realmente quién había sido su papá para toda una generación cuando sus maestros les hicieron una divertida revelación.“Creo que el momento en que se volvió realmente real para mis hijos fue cuando sus maestros, en la escuela primaria y secundaria, descubrieron que yo era su papá y les decían: ‘Yo tenía un póster de tu papá en mi pared cuando era chico’”, recordó Priestley en diálogo con un periodista de la revista People. La respuesta de sus hijos, según contó, fue bastante diferente de la que podría esperarse: “Es bastante gracioso. Su primera reacción fue: ‘¿Por qué alguien tendría un póster de mi papá en su pared? Es raro’”.De hecho, Priestley contó que su hija llegó a mirar episodios de Beverly Hills, 90210 junto a él para burlarse de su vestuario y de algunos detalles de la época. “Mi teléfono plegable, mis jeans de mamá... todo eso. Le parecía divertidísimo”, recordó.

Fuente: La Nación