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Milagro: cómo es la obra que marca el regreso de Leticia Brédice a los escenarios
Milagro. Autora: Leticia Brédice. Intérpretes: Leticia Brédice y Amanda Li Brédice. Dirección: Cristian Morales. Sala: Teatro Santa María, Montevideo 842. Funciones: viernes a las 21. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena.3 starsLa reconocida actriz Leticia Brédice hacía mucho tiempo que no subía a un escenario. El teatro parecería no haber estado entre sus proyectos. Últimamente puede vérsela en televisión recreando a Susana Giménez en la serie Moria (Netflix) o como cantante en Es mi sueño (eltrece).En marzo pasado presentó en el Palacio Libertad esta experiencia que ahora subió a escena en el reinaugurado Teatro Santa María, un espacio que desde hace varias décadas se abre y se cierra inesperadamente, aunque en varios momentos ha sido uno de los centros dramáticos más importantes de la ciudad.Milagro es básicamente un unipersonal que la actriz comparte con su sobrina, Amanda Li Brédice y que muestra a una mujer perteneciente a la “oligarquía argentina”, así lo define ella, llamada María de los Milagros Figueroa Alcorta. Carga con un apellido y una fuerte tradición aristocráta sobre sus espaldas, pero, extrañamente, busca desafiar todo mandato familiar para intentar escapar de ese lugar al que pertenece.Pero María de los Milagros, desde muy joven, sabe que no le será fácil. Se ha criado con una madre alcohólica, un padre casi ausente y diez hermanos de quienes casi no recuerda los nombres. La calle ha sido su hábitat, casi natural. Y su adicción a las drogas, una salida posible a través de la cual ha intentado rearmar su personalidad. Pero no lo ha logrado. Su estirpe y su dependencia, que la han llevado a internaciones en diversos hospitales públicos (a los que ha detestado, porque allí no se atiende a la gente de su clase) la han enfermado más.El espectáculo sigue el derrotero de esta mujer por distintos barrios de Buenos Aires, por la provincia de Misiones, hasta llegar a Paraguay, país en el que logra ser verdaderamente feliz. Pero eso dura poco. Afincada nuevamente en esta ciudad, decide alquilar un teatro y contar su historia. En definitiva, hacer catarsis. Un espacio escénico es ideal para ello porque, tal vez, se transforme en un ámbito sanador y se produzca allí el esperado milagro. Algo que parecería ansiar María, después de llevar una vida en la que la pobreza, muchas fantasías truncas, la cercanía a la muerte, la pérdida de hijos, se fueron transformando para ella en moneda corriente.Mientras María narra, a su lado hay un personaje (Amanda Li Brédice), sin nombre, que hace las veces de una guía del relato y realiza preguntas que le proponen a la protagonista volver a sus recuerdos, a una realidad que rechaza. La muchacha se transforma, en algún momento, en un ser que dispara un discurso muy contundente que le muestra a su alter ego que ella es el pueblo que la otra ningunea. Es la voz de los humildes, los necesitados, los desclasados, “los Maradona”. Es interesante cómo el público reacciona con aplausos ante el alegato.Milagro es una experiencia muy cercana a la performance, pero finalmente no se ancla allí. Dramatúrgicamente, el material es algo desordenado (necesitaría una revisión muy severa). Los estadios por los que pasa este personaje deberían estar concatenados siguiendo una estructura más formal. Algo que le posibilitaría a la intérprete seguir con más elocuencia el crecimiento de su personaje. Hay demasiados momentos de dispersión que Brédice resuelve con solvencia porque es una actriz con sobrados recursos expresivos.La dirección de Cristian Morales busca adaptarse a ese texto sin realizar una lectura poética que engrandezca el trabajo general (puesta en escena, actuación, iluminación).La recreación de Leticia Brédice posee momentos intensos. El público, con su imaginación, puede seguir cierto recorrido que ella hace y hasta conmoverse en varios tramos de la historia. Sabe cómo hacerlo, posee herramientas para lograrlo, pero el material que eligió no la engrandece como actriz. Más allá de que el personaje muestre, en algunas instancias, cierta fortaleza que conmocionan su cuerpo.Amanda Li Brédice posee un carisma muy interesante. Se podría decir que está fascinada con estar sobre el escenario del Santa María acompañando a su tía y consiguiendo pequeños instantes que exponen cierta potencia dramática.
Fuente: La Nación