Bayer ya tiene un nuevo negocio en la mira y no se trata de un cultivo tradicional. La multinacional agrícola está construyendo una plataforma de semillas oleaginosas destinadas a abastecer la creciente demanda de materias primas para biocombustibles. Después de avanzar sobre la camelina junto con BP, ahora sumó a la colza de invierno y selló una alianza comercial con Neste, uno de los principales productores mundiales de diésel renovable y combustible sostenible para aviación.
El acuerdo fue anunciado este miércoles desde Saint Louis, Estados Unidos. Bayer y Neste trabajarán para ampliar la superficie sembrada con colza de invierno en las Grandes Llanuras del Sur de Estados Unidos, una región que la compañía alemana considera una oportunidad todavía poco explotada para este cultivo.
La apuesta tiene una marca común. Newgold, que significa “Nuevo Oro”, es el nombre bajo el cual Bayer está agrupando esta nueva generación de cultivos y variedades destinadas a generar materias primas para la industria de combustibles renovables.
Nuevo oro: Bayer también se mete de lleno en el negocio de la camelina y selló una alianza estratégica con una empresa especializada en biocombustibles
La compañía ya había presentado en enero de 2025 su estrategia sobre la camelina, luego de adquirir activos vinculados a variedades de ese cultivo. En ese caso, el socio elegido fue BP, que aporta conocimiento del negocio energético y de refinación. Ahora, con la colza, el aliado es Neste, especializada en la producción de combustibles renovables.
La lógica es la misma. Bayer pone sobre la mesa su capacidad de mejoramiento genético, sus tecnologías de semillas y su llegada a los productores. Del otro lado aparecen compañías energéticas interesadas en asegurarse nuevas fuentes de materias primas para fabricar combustibles con menor intensidad de carbono.
El acuerdo con Neste permitirá a Bayer avanzar con la expansión comercial de sus híbridos de colza de invierno newgold, cuyo lanzamiento está previsto para el otoño norteamericano de 2027.
La compañía apunta especialmente a las rotaciones con trigo. La idea es que la colza ocupe parte del período entre campañas y permita sumar una nueva fuente de ingresos sin desplazar necesariamente a los cultivos tradicionales de la región.
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Los nuevos híbridos combinarán resistencia al frío con tecnologías desarrolladas por Bayer para el control de malezas y la reducción de pérdidas por desgrane de las vainas. La compañía espera que esas características permitan alcanzar buenos rendimientos y un mayor contenido de aceite.
Ese aceite es el producto que interesa particularmente a Neste para su negocio energético. Pero la cadena también tendrá otro producto aprovechable: la harina de colza, rica en proteínas, puede venderse para alimentación de bovinos de carne y leche, aves y cerdos.
“Vemos las Grandes Llanuras del Sur como una oportunidad sin explotar para la colza de invierno”, explicó Frank Terhorst, responsable de Estrategia y Sustentabilidad de Bayer Crop Science.
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Según el ejecutivo, el lanzamiento de newgold permitirá ofrecer a los productores “una rotación rentable con trigo y mejorar la utilización de la tierra”, al mismo tiempo que abre la posibilidad de participar en un mercado de biocombustibles en crecimiento.
Bayer y Neste también anunciaron que están construyendo una red de socios de la cadena de valor para acompañar la expansión del cultivo y garantizar un mercado adicional para los agricultores.
Desde Neste, Artturi Mikkola, vicepresidente senior de Abastecimiento y Comercialización de Materias Primas para Productos Renovables, planteó que la construcción de estas cadenas es clave para poder llevar los nuevos cultivos a una escala comercial.
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“Al construir cadenas de valor robustas, podemos convertir las innovaciones agrícolas en realidades escalables para los productores y los mercados energéticos”, afirmó.
Queda a las claras, que Bayer está intentando ocupar un lugar dentro de una cadena que comienza en el mejoramiento genético y termina en la producción de combustibles. La empresa ya había mostrado esta estrategia con la camelina.
En ese caso, Bayer destacó que su programa de mejoramiento genético podía acelerar el desarrollo del cultivo y aprovechar un potencial productivo que todavía consideraba poco explotado.
“Estamos utilizando nuestro programa de mejoramiento genético líder en la industria para potenciar el cultivo y su potencial aún sin explotar a nivel mundial, con el fin de satisfacer las necesidades de este mercado en crecimiento”, había explicado Terhorst.
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La compañía empezó a incrementar la producción de semilla de camelina para un lanzamiento a gran escala y realizó ensayos con biotipos de ciclo largo y corto. La camelina Newgold ya fue introducida en las Grandes Llanuras del Norte de Estados Unidos y también comenzó a sembrarse en el sur de Saskatchewan y el sur de Alberta, en Canadá.
Bayer no está sola en esta carrera. La búsqueda de nuevas materias primas para biocombustibles está generando alianzas cada vez más estrechas entre empresas de semillas, traders y compañías energéticas.
Uno de los casos más relevantes es el de Corteva y BP, que avanzaron en la creación de una empresa conjunta destinada específicamente al desarrollo de materias primas para combustibles renovables.
Corteva también viene trabajando junto con Bunge y Chevron en su programa Field to Fuel, que busca incorporar colza de invierno a las rotaciones agrícolas del sur de Estados Unidos. El cultivo puede implantarse entre campañas y su aceite termina destinado a la producción de combustibles renovables.
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La lógica comercial se repite. Las empresas semilleras aportan genética y tecnología para hacer productivos cultivos que hasta ahora tenían un mercado limitado, mientras las compañías energéticas buscan asegurarse el abastecimiento futuro de aceites vegetales.
La colza y la camelina son dos de los cultivos que están concentrando buena parte de esa atención. Pero también aparecen otros, como la mostaza y CoverCress, una oleaginosa de invierno que Bayer ya incluye dentro de su cartera de cultivos destinados a la plataforma de biocombustibles.
Agro & Campo
El mundo cambió: Bayer amplía su apuesta por los cultivos para biocombustibles y ahora va por la colza para fabricar diésel renovable
Fuente: Bichos de Campo